Volver a la página inicial :: Back to home page
enlaces
temas



... HISTORIA :: 1984-1991
Desde 1984 se inició un camino firme de construcción de una ACJ con rostro propio, ecuatoriano. Se planteó una política programática identificada con los sectores populares, con la organización y la autogestión como estrategias prioritarias, en donde la ACJ asumía un rol de acompañamiento de procesos que emergen desde abajo.

La refundación de la ACJ tiene un hito en la política programática de 1984 que es la partida de nacimiento de la ACJ como una organización que seguirá una trayectoria determinada por dos grandes proposiciones de la práctica: la organización no gubernamental, por un lado, y el movimiento social, por otro.

Esta política programática dotó a la ACJ de una línea de acción destinada a propiciar la autogestión de los sectores populares con los que venía trabajando, entre tanto valorizaba la importancia de la organización popular en el proceso. Es indudable que la propuesta de cambio social que contiene esa política permitió que la ACJ experimentara procesos de transferencia de los proyectos, para ratificar la autonomía de los sectores populares. Esta nueva orientación de la ACJ conllevó al rompimiento activo con las tradicionales posturas paternalistas y asistencialistas y posibilitó articular una posición independiente ante el Estado.

Durante la década del 80 se mantuvo cierta ambigüedad en la organización, pues se trato de combinar el desarrollo comunitario con escuelas formales y tradicionales. Pero el resultado positivo del trabajo realizado con la Federación de Barrios del Nor-Occidente en Quito y el haber conseguido que por primera vez una organización urbana asumiera su autogestión, luego de la transferencia del proyecto, abrió un interesante camino que permitió consolidar la vocación de la ACJ por los y las pobres de la ciudad.

Entre los años 1978 y 1991 se dieron los sucesivos gobiernos democráticos de Jaime Roldós, Oswaldo Hurtado, León Febres Cordero y Rodrigo Borja. Durante el régimen de Febres Cordero se lesionó sensiblemente el ambiente democrático del Ecuador. Es un período en que las políticas de ajuste económico se profundizaron, y adquirieron un nivel de inevitabilidad en la conciencia nacional, dejando toda aquella secuela de consecuencias negativas sobre los sectores empobrecidos de la población.

En junio de 1990 sucedió un acontecimiento social que cambió definitivamente la fisonomía de la organización popular en el Ecuador: el levantamiento indígena, con la reinvindicación de autonomía cultural y política de los pueblos indígenas, y un hondo cuestionamiento a la estructura social e institucional que el Ecuador había construido durante el siglo e intentado perfeccionar con el llamado “retorno” a la democracia, desde 1978.

En el ambiente exterior cayó el Muro de Berlín, se disolvió la URSS, el pensamiento marxista entró en una crisis sin precedentes y Occidente volteó la mirada hacia Europa del Este, donde desaparecía el socialismo real y surgían irreductibles posiciones nacionalistas destinadas a transformar el mapa de Europa. Áreas como la ex Yugoslavia ingresaron en una dinámica de violencia inesperada, que transformó a los Balcanes en un cruento polvorín, mientras EE.UU. comandaba la invasión a Irak en 1989. Es la época de la globalización de la economía capitalista y de la hegemonía del pensamiento neoliberal.

En este período se produce en el Ecuador una importante presencia de sujetos populares urbanos, mientras el Estado ensaya políticas sociales y, especialmente entre 1988 y 1992, aplica proyectos integrales. Uno de estos proyectos, la Campaña Nacional de Alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño”, alcanzó gran resonancia y mereció enorme polémica, aunque sus resultados quedaron lejos de sus más ansiados propósitos. Estos planes dieron la oportunidad para que grupos populares participarán activamente en programas del Estado, así como las ONGs y amplios sectores de la juventud.
Desarrollado por:
Coello & Lizarzaburu Diseñadores