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12-04-2007
NO BASES MILITARES EXTRANJERAS,
UNA APUESTA POR LA PAZ.


Ponencia para la Conferencia Japonesa por la Paz
Paulina Ponce
Integrante de la Red Mundial No Bases, Coalición No Bases - Ecuador y Comisión Ecuménica de Derechos Humanos – CEDHU.
Noviembre de 2007

Compañeros y compañeras:

Vengo desde Ecuador - América Latina, primero para entregarles un saludo a cada uno de ustedes y a las luchas que hoy nos convocan en la Conferencia Japonesa por la Paz.

Vengo con un mensaje de solidaridad y paz de la Red Mundial No Bases, la Coalición No Bases Ecuador y la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos.

He preparado un documento que grafica elementos importantes de la estrategia militar estadounidense y sus impactos en Ecuador, específicamente en Manta, ciudad donde se encuentra una base militar. También compartiré con ustedes la experiencia de la lucha local, nacional y regional contra las bases militares y el militarismo en general. Y finalmente algunas perspectivas de trabajo como movimientos de paz que se consensuaron en la Conferencia Internacional por la Abolición de las Bases Militares Extrajeras, realizada en Quito y Manta en marzo del 2007.

1. Estrategia militar estadounidense y la política de alianzas militares, sus peligros, problemas y contradicciones.

La dependencia de los Estados Unidos del petróleo extranjero va en aumento por la incesante demanda de energía de la más importante sociedad del consumo del mundo. Para el 2020 el 66% de la producción total de petróleo será importada por USA.

La orientación de la política exterior norteamericana y su estrategia militar guardan relación con la política energética, de ahí las intervenciones en Afganistán e Irak.

La política de defensa de USA ha puesto fin a la disuasión nuclear y la amenaza atómica y ahora se aspira a tener un ejército que combata simultáneamente en varios escenarios de guerra. Para conseguirlo es necesario: Construir los enemigos, vigilarlos y amenazarlos. Proteger y potenciar todas las redes de información y usar toda la tecnología necesaria para coordinar operaciones para lograr ataques certeros. Se prevé contar con militares adaptados a este nuevo momento. También Estados Unidos necesita un mejoramiento del actual arsenal disponible y preparación de los recursos humanos necesarios para hacer incontrarrestable las ventajas de sus armas estratégicas y alta precisión.

Otra parte de la estrategia es el miedo, crear una situación de inseguridad global,  convenciendo al mundo que el terrorismo es el enemigo común. Pero esto no es cierto. Hay problemas globales que los ha causado el propio imperio como el calentamiento global y los países del sur tenemos problemas urgentes y reales como el hambre, la falta de acceso a servicios de salud, educación, infraestructura básica, entre otros.

“Así Estados Unidos de América se ha convertido en un Estado delincuente. Un estado que se cree con legitimidad para cambiar por la fuerza los gobiernos de países que no le agradan. Que crea centros para la intoxicación de la opinión pública mundial, para propagar la mentira. Un Estado que ignora a las instituciones internacionales, cuando así lo considera, como en el caso de la Corte Penal Internacional, o que sabotea los acuerdos alcanzados para la conservación del planeta como el Tratado De Kyoto, pese a ser el mayor contaminante. Un Estado cuya industria, dirigida con una peligrosa ceguera y falta de escrúpulos para asegurar los ingresos del capitalismo. Que usa la tortura, Guantánamo, Abhugraib…

Estados Unidos el único país del mundo que ha bombardeado poblaciones civiles en decenas de países en cuatro continentes distintos. Ese extraño que el amor a la libertad con tanta facilidad se convierta en misiles inteligentes que arrasan ciudades, en bombas de racimo, que solo dejan dolor y desolación a su paso. Estados Unidos busca un desarme unilateral del resto del mundo: pretende seguir aumentando su propio poder militar al tiempo que exige el desarme de los demás. No busca la paz: exige la sumisión en la más espantosa impunidad.”

Si partimos de la idea de que Estados Unidos es un imperio, un imperio no tiene aliados, sólo vasallos. Las alianzas militares están dadas en este sentido.

Los instrumentos en el plano internacional para la implantación de la política de guerra son por una parte de tipo financiero y se concentran en el Banco Mundial, en el Fondo Monetario Internacional, los Bancos de Desarrollo Regional y segundo en las alianzas militares como la OTAN, el Pacto contra el Terrorismo Internacional, el Tratado de Defensa Asiático, el TRIAR sudamericano y múltiples bilaterales. A su vez instancias como la ONU y la OEA y otros similares se ven disminuidos en su rol y vigencia. Los países que se oponen a la estrategia USA reciben amenazas de ser puestos en cuarentenas y sino aceptan sus condiciones y pueden ser excluidos e incluso corren el riesgo de se tildados de enemigos. Últimamente se ha insinuado que todos los países que han suscrito el Tribunal Penal Internacional no se tomarían en cuenta para la venta de materiales y suministros bélicos.

Estados Unidos ha creado un falso dilema entre los derechos humanos y la seguridad que en realidad no existe, porque los derechos proclamados en los tratados internacionales como el derecho a la vida, a no ser torturado o a ser juzgado con las debidas garantías, son absolutos y deben ser respetados en todo momento, aún en situaciones de emergencia pública. Los derechos humanos no son un obstáculo para la seguridad, sino la clave para alcanzar esa meta.

El gobierno de los Estados Unidos amenaza las conquistas en materia de derechos humanos, la armonía de las relaciones internacionales, militariza a su país y al mundo y convierte a su Administración en un Estado policial de consecuencias inimaginables.

2. Caso Ecuador, el impacto de la base militar estadounidense en Manta

En América Latina existen tres puestos de operación avanzada FOL, en El Salvador, en Curazao en el Caribe y en Manta - Ecuador. Estos puestos se establecieron para reemplazar una base en Panamá entregada a las autoridades panameñas en 1999. El centro de todas las operaciones está en Key West, Florida, bajo el Comando Sur.

Ecuador y Estados Unidos suscribieron en 1999 un convenio por 10 años para la instalación de un puesto de operación avanzada, FOL  (Forward Operating Location) en la Base de la Fuerza Aérea Ecuatoriana en Manta, para que militares estadounidenses realicen tareas de inteligencia y combate al narcotráfico en la región.

Sin embargo durante los ocho años de vigencia del convenio otros blancos de la actuación militar estadounidense en Manta han sido: barcos con emigrantes que salen de las costas ecuatorianas y pescadores artesanales que han sido víctimas de al menos 45 abordajes de buques militares estadounidenses, pese a que el convenio autoriza solo a la Armada del Ecuador ha realizar este tipo de operaciones. De forma indirecta pero terriblemente dolorosa otro blanco de la presencia militar son las mujeres y sus cuerpos, con la presencia de la base militar ha aumentado el número de centros nocturnos y el trabajo sexual del que son víctimas niñas y jóvenes.

A más de la inmunidad los militares estadounidenses y demás personal de la Base de Manta, tienen preferencias arancelarias, pueden importar bienes y servicios libres de impuestos, están exonerados de pago de renta, no necesitan visa ni pasaporte, se reconocen sus identificaciones de origen, entre otras concesiones.

Desde la Base de Manta despegan aviones como: E3 AWACS, Orion P3 Y KC-135 Stratotanker, para control marítimo, aéreo y terrestre. Naves como el Orion P3 pueden convertirse según las necesidades en naves artilladas con bombas y misiles. Las características de estas aeronaves les permite sobrevolar el mar y las costas del Pacífico este y el Caribe hasta la Florida. Los radares, en cambio permiten entregar información de inteligencia en tiempo real.

Organizaciones sociales y derechos humanos del Ecuador denunciaron desde la suscripción del convenio que uno de los objetivos solapados de la Base de Manta era brindar apoyo a la implementación del Plan Colombia, lo que significaría una regionalización del conflicto armado colombiano. El propio comandante de la FOL en Manta, Javier Delucca, en agosto del 2006 dijo: “Manta es muy importante dentro del Plan Colombia. Estamos muy bien ubicados para operar en esa área. En marzo de 2007 dijo “no volamos sobre suelo ecuatoriano pero sí volamos sobre Colombia, en coordinación con una unidad militar especial en ese país.”

La instalación de la Base de Manta coincide con los repetidos y cada vez más graves incidentes protagonizados por el Ejército colombiano en la frontera norte del Ecuador, lo que ha derivado en ciudadanos ecuatorianos muertos y heridos, centenares de refugiados colombianos en las provincias fronterizas ecuatorianas, impactos en la salud y el medio ambiente por las fumigaciones aéreas con glifosato en la población de frontera y una generalización del clima de violencia en la zona.

A esta delicada situación en Manta se ha alertado sobre la presencia de empresas que contratan mercenarios. El Informe sobre Ecuador del Grupo de Trabajo sobre la utilización de mercenarios como medio de violar los derechos humanos y obstaculizar el ejercicio del derecho de los pueblos a la libre determinación, recomendó, entre otras, las siguiente medida al Gobierno del Ecuador: Terminar sin demora la investigación de la empresa militar y de seguridad privada "Epi  Security and Investigations".

EPI  Security es una de las empresas, pero también está  Dyncorp, que por más de 50 años ha recibido los mayores contratos de los Estados Unidos para servicios militares privados y es conocida internacionalmente como la empresa más grande de mercenarios. Fue contratada por militares de la Base de Manta para los servicios de control de trafico aéreo, ingeniería civil, apoyo logístico, control de incendios, seguridad, cobertura sanitaria, instalaciones para servicio de alojamiento y comedores, etc. Dycorp además está encargada de las tareas de fumigación y vigilancia en Colombia.

La presencia de militares estadounidenses en Ecuador no se limita a la Base de Manta donde en forma alternada hay un aproximado de 300 efectivos. Según el propio Departamento de Estado de los EE.UU.: “Ecuador es el segundo país en la región después de Colombia, con mayor presencia de soldados estadounidenses.” El Ecuador es utilizado como escenario de entrenamiento militar en provincias como Esmeraldas y Orellana.

Según la Embajada de los Estados Unidos, la Base de Manta representa una inyección de 6,5 millones de dólares anuales a la economía local de Manta, sin embargo este presupuesto se destina para los gastos operativos de las diferentes misiones del personal militar desde la Base, por lo que lejos de haber promovido el desarrollo de Manta, los resultados son decenas de campesinos sin sus tierras, o sin sus embarcaciones, sin su futuro en resumen.

Paralelamente a la realización de la Conferencia Internacional por la Abolición de Bases Militares Extranjeras realizada en Quito y Manta en marzo de 2007, la Embajada de Estados Unidos en el Ecuador lanzó una campaña en medios de comunicación para destacar el “éxito” de las tareas de incautación de droga, según militares estadounidenses las incautaciones del presente año habrían sido las más importantes desde 1999.

El gobierno del Presidente Rafael Correa cree que esa presencia no beneficia al Ecuador y lesiona la soberanía por lo que ha dicho que no renovará el acuerdo en noviembre del 2009. La soberanía y la paz están severamente afectadas por la presencia de los militares estadounidenses en suelo ecuatoriano.      

3. Los movimientos antibases y de paz en la región y en Ecuador.

En Latinoamérica los movimientos tienen repartidas sus luchas en varios frentes. A más de las luchas antimilitaristas y anti bases, están las luchas contra los tratados de libre comercio con Estados Unidos y Europa, la privatización de recursos naturales principalmente el agua con la construcción de grandes represas hidroeléctricas, la explotación minera, impactos de actividades petroleras, entre los principales. Es posible que el tema que demande de la unión de muchas fuerzas sea la construcción de los megaproyectos como la Iniciativa para la Interconexión Regional de Sudamérica (IIRSA) que consiste en habilitar vías de tránsito para la extracción de recursos naturales y que podrían usarse potencialmente para el flujo de tropas.

Son prioridades para los movimientos latinoamericanos también: Lanzar una campaña ante la inminente salida de la FOL de Ecuador para evitar que se instale una nueva en la región. Lanzar una campaña para que los gobiernos retiren sus tropas de Haití y campañas de solidaridad con el pueblo haitiano. Iniciar procesos legales y de incidencia para la restitución de tierras y bienes y por la reparación de daños infligidos a las poblaciones afectadas por las bases militares o la presencia de tropas extranjeras. Impulsar la campaña por el cierre de la Escuela de las Américas, donde se entrenan militares latinoamericanos. La denuncia de los impactos del Plan Colombia en la población civil y la organización de una misión internacional de observación en ese país. La lucha contra la instalación de fuerzas militares en la frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina. La campaña por el cierre de la cárcel de Guantánamo donde se ha denunciado tortura y graves violaciones a los derechos humanos.

En Ecuador el momento político ciertamente es favorable para los movimientos sociales, sin embargo no se puede prever por cuánto tiempo se extienda. Son favorables también instrumentos como el Plan Estratégico del Ministerio de Relaciones Exteriores, Planex 2020 donde se considera al Ecuador como un territorio de paz que no albergará tropas militares extranjeras, documento consensuado entre todos los sectores sociales ecuatorianos. Y el Plan Ecuador, la alternativa ecuatoriana al Plan Colombia que contempla como principios fundamentales:  la paz y cooperación como sistema de convivencia entre los Estados y el repudio a la agresión externa, la no intervención en los asuntos internos de otros países y la igualdad soberana en las relaciones con los Estados vecinos, entre otros.

En Manta la población se ha incorporado paulatinamente a lucha contra la base militar. La promesa de la prosperidad creó una expectativa de bonanza económica lo que neutralizó en un primer momento la movilización de la población. Sin embargo el estar de frente a los impactos destructivos de la base y gracias al trabajo de organizaciones sociales locales y nacionales se ha logrado difundir una conciencia de los impactos de las bases militares y empezar acciones para reflexionar y denunciar atropellos. 

Organizaciones como la Organización Campesina de Manabí (UPOCAM), el Movimiento tahalí, la Asociación Cristiana de Jóvenes YMCA-Ecuador, la Fundación Regional de Asesoría en Derechos  Humanos IREDH, la red Anticorrupción, el Servicio Paz y Justicia SERPAJ, entre otros han realizado importantes manifestaciones, debates públicos y actividades culturales para difundir los impactos.

La necesidad de evitar la renovación del convenio programado para el 2009 motivó la creación de la Coalición No Bases Ecuador, que es una alianza entre organismos de derechos humanos nacionales con movimientos socales locales para lograr mayor impacto en base a un trabajo conjunto. Parte de su  objetivo es unir la lucha local por la salida de la Base de Manta del Ecuador a la lucha global contra las bases militares extrajeras. La Conferencia Internacional por la abolición de las Bases Militares Extranjeras realizada en del 5 al 9 de marzo de 2007 en Quito y Manta, fue un paso muy importante para los objetivos de la Red Nacional y la Red Mundial No Bases.

La Coalición No Bases – Ecuador entregó una propuesta para una comisión especial encargada de elaborar un borrador de Constitución para la Asamblea Nacional Constituyente que se instalará en este noviembre en el Ecuador. La propuesta consiste en incorporar el siguiente acápite en la Constitución bajo la sección “De los principios fundamentales; Principio, Soberanía”:

“El Ecuador es territorio de paz y en ejercicio de su soberanía, no albergará bases militares extranjeras ni tropas extranjeras y se abstendrá de realizar cualquier tipo de convenio que implique otras formas de presencia militar extranjera. No se involucrará militarmente en conflictos de otros países unilateralmente o en coordinación con otros Estados.  No realizará prácticas ni ejercicios militares con otros Estados. ”

Firmaron la propuesta 16 organizaciones locales y nacionales del Ecuador. A las puertas de la Asamblea Constituyente la Coalición No Bases Ecuador, tiene pendiente un trabajo de veeduría e incidencia en la opinión pública para asegurar que la nueva Constitución incluya el texto propuesto en su totalidad.

4. La importancia y perspectiva de la cooperación y solidaridad internacional entre los movimientos, sobre la base de los resultados y experiencias de la Conferencia Mundial No Bases.

El dolor, la muerte y las lágrimas las sentimos por igual en Ecuador, Henoko, Afganistán, Uganda, Grecia, porque cada atropello, exceso y abuso son cometidos contra personas que conformamos la humanidad. En medio de la muerte que representa el belicismo y la guerra nos queda la solidaridad entre los seres humanos y los movimientos de paz y justicia, ahí está nuestra fortaleza y el sentido de nuestro trabajo en la solidaridad.

Luego de la Conferencia Internacional por la Abolición de las Bases Militares Extrajeras se destacó la necesidad de unirnos en nuestra lucha por la justicia, la paz, la auto-determinación de los pueblos y la sustentabilidad ecológica y trabajar en el fortalecimiento de la Red Mundial No Bases para denunciar los impactos de las bases militares, apoyar las luchas locales que piden el cierre de bases o la no apertura de bases nuevas.

Los objetivos estratégicos de la Red son: Fortalecer y unir los movimientos locales y globales que luchan en contra de las bases militares extranjeras y otras formas de presencia militar. Devenir en actor global que genera acciones comunes e influye la opinión pública mundial. Establecer una política de alianzas con organizaciones y redes mundiales similares que trabajan por la paz y la justicia.

Dentro del plan de acción cabe reasaltar: El desarrollo de un Observatorio Global para trabajar con académicos en el desarrollo y difusión de información sobre presencia militar extranjera, bases militares y luchas anti-bases. Actividades de incidencia política como reracionamiento con organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales como ONU, Movimiento de los No Alineados, para establecer una convención internacional de prohibición de bases militares extranjeras.

En la Conferencia se elaboraron varias resoluciones sobre luchas locales y nacionales contra bases militares extrajeras como la de Vicenza - Italia, Colombia, el Movimiento Checo por la Paz, la resolución de la Comunidad Asia-Pacífico, entre otras.

Destacamos la resolución sobre Bases de Estados Unidos en Japón y Okinawa presentada por la delegación del Comité Japonés por la Paz en la Conferencia No Bases que presentó su solidaridad con Manta – Ecuador y además con los pueblos y municipalidades locales japonesas en sus luchas especialmente las comunidades de Okinawa, Yokosuka, Iwakuni, afectadas bases militares y otras formas de presencia militar. Hoy traigo desde Ecuador y de parte de la Red Mundial No Bases también nuestra solidaridad con ustedes.

El trabajo más largo nos espera, el de no darle tregua a la impunidad. Es preciso actuar para reforzar los mecanismos regionales e internacionales encargados de vigilar las consecuencias de la “guerra contra el terrorismo”. Hay que seguir luchando en favor del establecimiento de un sistema de justicia internacional eficaz e independiente. Y es fundamental que podamos reunirnos y dar los pasos para hacer acciones coordinadas y de impacto en cada una de nuestras sociedades y a nivel global, en solidaridad.

La fuerza bajo ninguna circunstancia es justa. Nuestro desafío es trascendental, construir una humanidad con justicia y en paz.

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12-04-2007
NO FOREIGN MILITARY BASES,
A COMMITMENT TO PEACE

Speech for the Japanese Peace Conference
Paulina Ponce
Member of the No Bases International Network, the No Bases Coalition - Ecuador
and the Ecumenical Human Rights Commission (CEDHU).
November 2007,  Japan Peace Conference,  Okinawa, Japan

Compañeros and compañeras:

I come from Ecuador, in Latin America, to bring greetings to all of you and to the struggles that gather us today at the Japanese Peace Conference. I come with a message of peace and solidarity from the No Bases International Network, the No Bases Coalition in Ecuador and the Ecumenical Human Rights Commission.

I have prepared a paper that highlights key elements in the US military strategy and its impacts in Ecuador, particularly in Manta, where a military base is located. I will also share with you the experience of local, national and regional struggles against military bases and against militarism in general. Finally, I will speak about some work priorities agreed on by several peace movements at the International Conference for the Abolition of Foreign Military Bases, held in Ecuador on March 2007.

1. US military strategy and the policy of military alliances: dangers, problems and contradictions

The US dependence on foreign oil is on the rise because of the growing energy demand by the largest consumer society in the world. By 2020, the US will import 66 per cent of overall world oil production.

The focus of US foreign policy and its military strategy are closely related to its energy policy, hence its interventions in Afghanistan and Iraq. The US defence policy has put behind nuclear deterrence and the atomic threat, and now aims to have an army that can fight simultaneously on several military fronts. To achieve this goal, the US must build up enemies, watch them, and threaten them. It must also protect and strengthen all information networks, and use all available technology to coordinate operations that can deliver accurate strikes. Soldiers are expected to be trained for these new scenarios. The US also needs to improve all its current available arsenal and train necessary human resources to prevail with its strategic and precision weapons.

Another crucial factor in this strategy is fear. The idea is that of creating a situation characterised by global insecurity, and persuading the world that terrorism is a common enemy. But this is not true. There are global problems that have been caused by the empire itself, such as global warming, whilst countries in the South have urgent and real problems to deal with, such as hunger, lack of access to health services, education, and basic infrastructure, amongst others.

As a result, the United States of America has become a rogue state. A state that believes it has the legitimacy to forcefully change any government it dislikes in any country. A state that creates centres to manipulate world public opinion, to spread lies. A state that ignores international institutions whenever it deems convenient, as is the case with the International Criminal Court, and that sabotages agreements for the planet's preservation, such as the Kyoto Protocol, despite being the world's largest polluter. A state that uses torture, as exemplified by Guantanamo and Abu Ghraib.

The United States is the only country in the world that has bombed civil populations in dozens of countries in four different continents. Its peculiar love for freedom often transforms itself into “smart bombs” that devastate towns, and into cluster bombs that only leave a trail of grief and destruction. The U.S. seeks the unilateral disarmament of the rest of the world, while expecting to keep increasing its own military power. It does not seek peace - it demands submission amidst the most terrible impunity.

If we agree on the idea that the US is an empire, then it does not have allies, but vassals. Military alliances must therefore be understood in this sense.

The international instruments that allow the establishment of military policy are, on the one hand, financial tools - concentrated in the World Bank, the International Monetary Fund and regional development banks - and, on the other, military alliances such as  NATO, the Pact against International Terrorism, the Asian Defense Treaty, the Inter-American Treaty of Reciprocal Assistance (TIAR), and several bilateral agreements. At the same time, the role and legitimacy of institutions such as the United Nations and the Organisation of American States has been eroded. Countries that oppose the US strategy are threatened with marginalisation if they do not accept the US conditions, and even run the risk of being classified as enemies. It has recently been suggested that all countries that have signed the International Criminal Court Treaty will not be considered for the sale of military munitions and supplies.

The US has created a false dilemma between human rights and security, because all rights enshrined in international treaties, such as the right to life or the right to not being tortured and to having a fair trial, are absolute and must be respected at all times, even in situations of public emergency. Human rights are not a hindrance to security, but the key to achieve it.

The US government is threatening all achievements in the field of human rights as well as harmony in international relationships, it is militarising its country and the world, and it is transforming its administration into a police state with unpredictable consequences.

2. The case of Ecuador: impact of the US military base in Manta

In Latin America, there are three Forward Operating Locations (FOL): El Salvador, Curaçao (Caribbean), and Manta (Ecuador). These outposts were established to replace a base in Panama, which was handed back to the Panamanian authorities in 1999. The operations base is located in Key West, Florida, under the US Southern Command.

In 1999, Ecuador & the US signed a 10-yr agreement for the establishment of a FOL in the Ecuadorian Air Force base in Manta, where the US would conduct activities focused on gathering intelligence information & the war against drug trafficking in the region.

Nevertheless, since the agreement came into effect eight years ago, the US military operations in Manta have also targeted boats with migrants that were leaving the Ecuadorian coast, and local fishermen who have suffered at least 45 boardings by US military ships (even if, according to the official agreement, only the Ecuadorian Navy has the authority to undertake this kind of operations). Another indirect impact of the US military presence affects women and their bodies: the establishment of the military base has increased the number of night clubs and sex work, whose victims are girls and women.

Besides immunity, the US troops and personnel in the Manta base have amongst other privileges, tariff exemptions, the ability to import goods and services tax free, the freedom not to pay any taxes, and to enter without visas and passports.

The Manta base hosts aircraft such as the E3 AWACS, the P-3 Orion, and the KC-135 Stratotanker for air, sea and land surveillance. The P-3 Orion, for example, depending on specific needs, can become a bomb and missile carrier. These airplanes can also fly over the sea and the coast in the Eastern Pacific and the Caribbean up to Florida. The base radars also allow the Americans to gather live intelligence information.

Since the agreement was signed, social and human rights organisations in Ecuador have denounced that one of the hidden aims of the Manta base is to give support for the implementation of Plan Colombia, which would entail regionalising the Colombian armed conflict. The FOL commander in Manta, Javier Delucca, said in August 2006: “Manta is very important within Plan Colombia. We are very well located to operate in that area”. In March 2007, he also declared: “We are not flying over Ecuadorian soil, but we are flying over Colombia, in coordination with a Colombian special military unit.”

The establishment of the Manta base is linked to the continuous and increasingly serious incidents led by the Colombian army in the Northern Ecuadorian border, which have resulted in dead and wounded Ecuadorian citizens, hundreds of Colombian refugees in the border provinces of Ecuador, severe damage to the population's health and the environment because of aerial fumigations with glyphosate, and a spread of violence in the area.

There have also been warnings about the presence of companies who are hiring mercenaries. The report on Ecuador written by the UN Working Group about the use of mercenaries as a means of violating human rights and impeding the exercise of the right of peoples to self-determination recommended that the Ecuadorian government, amongst others, takes the following measure: “Complete promptly the investigations surrounding the PMSC [private military security company] 'Epi Security and Investigations'.”

Besides EPI Security, we also find Dyncorp, the largest beneficiary of US military contracts for private military services over the last 50 years, and world-renowned for being the largest mercenary company. Dyncorp was hired by the Manta base to operate in the fields of air traffic control, civil engineering, logistic support, fire control, security, health coverage, accommodation and food services, etc. Dyncorp is also in charge of fumigation and surveillance tasks in Colombia.

The presence of the US army in Ecuador is not limited to the Manta base, which hosts an average of 300 troops. According to the US State Department: “Ecuador is the second country in the region, after Colombia, with the largest presence of US troops.” Ecuador is used as a military training ground in provinces such as Esmeraldas and Orellana.

According to the US Embassy in Ecuador, the Manta base injects an annual figure of US$ 6,5 million into the local economy, but this budget is allocated based on the operational costs derived from the missions undertaken by the military staff in the base. Therefore, far from having boosted development in Manta, the base has resulted in farmers losing their lands and fishermen losing their boats.

During the International Conference for the Abolition of Foreign Military Bases held in Quito and Manta in March 2007, the US Embassy in Ecuador launched a media campaign to highlight the 'success' in drug interdiction operations. According to the US army, interdiction activities this year have been the most significant since 1999.

The government led by president Rafael Correa thinks that the US military presence does not benefit Ecuador and undermines its sovereignty, and it has declared it will not renew the current agreement, which will expire in November 2009. Sovereignty and peace are seriously threatened by the presence of US troops on Ecuadorian soil.

3. Anti-bases and peace movements in Ecuador and the region

In Latin America, movements are mobilising on several fronts. Besides leading anti-militarism and anti-bases campaigns, movements are opposing free trade agreements with the US and Europe, the privatisation of natural resources (mainly water and the construction of giant hydroelectric dams), and the impacts of mining and oil activities, to name but a few. The issue that probably demands a united front of many forces is the construction of mega-projects such as the South American Regional Infrastructure Integration Initiative (IIRSA), which seeks to create axes of transit which crisscross the continent for the extraction of natural resources, and which could potentially be used for troop flows.

Latin American movements also have other priorities, such as launching a campaign on the impending closure of the FOL in Ecuador and ensuring that another FOL is not established in the region; launching a campaign so that governments withdraw their troops from Haiti along with solidarity campaigns with the Haitian people; starting legal and lobbying efforts for the return of lands and goods, and for the compensation of populations affected by military bases and foreign troops; to boost the campaign for the closure of the School of the Americas, where Latin American troops are trained; reporting and denouncing the impacts of Plan Colombia on civil populations and organising an international observer mission in that country; opposing the establishment of military forces on the border of Paraguay, Brazil and Argentina; and boosting the campaign for the closure of the Guantanamo prison, well known for its serious human rights violations, including torture.

In Ecuador, the political juncture is certainly favourable to social movements, though it is impossible to foresee how long it will last. There are positive statements and proposals, such as the Strategic Plan, Planex 2020, a document issued by the Foreign Affairs Ministry and agreed on by all social forces declaring Ecuador a country for peace that will not host foreign troops. There is also Plan Ecuador, the Ecuadorian alternative to Plan Colombia, stating as its main principles: peace and cooperation as a system of co-existence among states, the rejection of foreign aggression, the principle of non-intervention in other countries' internal affairs, and equality of sovereignty in relationships with neighbouring countries.

In Manta, the population has gradually joined the struggle against the military base. Civil mobilisation was in the beginning neutralised by promises of economic prosperity. Nevertheless, against the background of the base's destructive impacts, and thanks to the work of local and national organisations, awareness on this issue has risen and has resulted in specific actions to reflect on and denounce abuses.

Organisations such as the Manabi Farmers Organisation (UPOCAM), the Tahali Movement, the Young Christians Association YMCA-Ecuador, the Regional Foundation for the Assessment of Human Rights (IREDH), the Anti-corruption Network, the Peace and Justice Service (SERPAJ), and many others have organised important demonstrations, public debates and cultural activities to raise awareness of the impacts of military bases.

The urgent need to prevent the agreement being renewed in 2009 led to the establishment of the No Bases Coalition - Ecuador, an alliance between national human rights organisations and local social movements who cooperate to get more visibility. One of its aims is to link the local struggle for the closure of the Manta base with the wider global struggle against foreign military bases. The International Conference for the Abolition of Foreign Military Bases, held in Ecuador on 5-9 March 2007, was a key step for the national and international network against bases.

The No Bases Coalition - Ecuador has submitted a proposal before the special commission that will prepare a draft constitution for the National Constituent Assembly that will take place in November. The proposal seeks to include the following paragraph in the Constitution, under the “fundamental sovereignty principles” section:

“Ecuador is a land of peace and, pursuant to its sovereignty, will not host foreign military bases or troops, and will not adopt any agreement that implies other forms of foreign military presence. Ecuador will not militarily engage in other countries' conflicts, be it unilaterally or in coordination with other states. It will not undertake military practices or exercises with other states. ”

The proposal was signed by 16 local and national organisations. Before the National Constituent Assembly takes place, the No Bases Coalition - Ecuador is actively working on raising public awareness to guarantee that the new Constitution will include the whole of the proposed text.

4. The significance and perspective of international cooperation and solidarity amongst movements on the basis of the results and experiences of the International No Bases Conference

We feel the grief, the death and the tears in Ecuador, Henoko, Afghanistan, Uganda, or Greece as our own, because every abuse is committed against humanity. Amidst the death represented by war, we are only left with solidarity amongst human beings and between peace and justice movements. That is our strength and what gives sense to our cooperation in solidarity.

After the International Conference for the Abolition of Foreign Military Bases, we became fully aware of the need to come together in our struggle for justice, peace, the self-determination of peoples, and environmental sustainability; and to work on strengthening the No Bases International Network to denounce the impacts of military bases, to support local struggles that pursue the closure of bases and to prevent the establishment of new bases.

The strategic aims of the Network are: to strengthen and unite local and global movements against foreign military bases and other forms of military presence; to become a global actor generating common actions and influencing global public opinion; to establish a policy of alliances with similar organisations and networks that work for peace and justice all around the world.

Some of the highlights of our action plan are: developing a global watch organisation to work with academics on the study and public awareness of the impacts of foreign military troops and bases, and anti-bases struggles; political advocacy activities with non-governmental organisations and international institutions such as the United Nations and the Non-Aligned Movement; and to establish an international convention on the prohibition of foreign military bases.

During the Conference, several resolutions were passed on local and national struggles against foreign military bases (Vicenza in Italy, Colombia, Czech Peace Movement, Asia-Pacific Community).

One of those resolutions dealt with US bases in Japan and Okinawa, and it was presented by the Japanese Peace Committee, that expressed solidarity with Manta and with Japanese municipalities in their local struggles, particularly communities in Okinawa, Yokosuka, and Iwakuni, seriously affected by military bases and other forms of military presence. Today, I am bringing here from Ecuador, and on behalf of the No Bases International Network, our solidarity with all of you.

The biggest challenge lies ahead: opposing impunity without letting up in our struggle. It is urgent to act to reinforce regional and international mechanisms that can oversee the consequences of the 'war on terror'. We must keep on struggling for the establishment of an efficient & independent international justice system. In this context, getting together to coordinate our actions to have an impact on our societies and the world is vital.

Force is never fair. Our challenge is momentous: to build humanity with justice and peace.

Original text in Spanish.  Translation  to English  by Beatriz Martinez of  TransNational Institute (bea@tni.org)

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