| Asamblea
Constituyente ...para salir
de la larga noche neoliberal ...
Helga
Serrano (17 de abril de 2007)
Nos
dicen que en Ecuador hemos tenido 19
Constituciones y para qué una
más. Pero no debemos
olvidar que muchas de estas Constituciones
fueron elaboradas por Juntas de Notables,
conformadas por quienes ostentaban
el poder. Desde la primera Constitución
del Ecuador en 1830, se ha limitado
la participación de los y las
ciudadanas, de la gente de nuestro
pueblo, pensando que solo los que tenían
recursos, tenían capacidad para
pensar en lo podía ser nuestro
país. Esto ha permitido que
las Constituciones, en su mayoría,
sean elaboradas para favorecer a las élites,
que han ejercido el poder político
en base a su poder económico.
"Para
entrar en el goce de los derechos de
ciudadanía, se requiere
Ser
casado o mayor de 22 años
Tener
una propiedad raíz, valor libre
de 300 pesos, o ejercer alguna profesión,
o industria útil, sin sujeción
a otro como sirviente doméstico
o jornalero.
Saber
leer y escribir." Constitución
1830, Art. 12
"Para
ser diputado se requiere
Ser
ecuatoriano en ejercicio de la ciudadanía
Tener
treinta años de edad
Tener
una propiedad raíz, valor libre
de cuatro mil pesos, o una renta de
quinientos, como producto de una profesión
científica, un empleo o de una
industria particular." Constitución
1830, Art. 24
Pero, ¿por
qué es tan importante la Constitución? Según
la Constitución actual, "La
Constitución prevalece sobre
cualquier otra norma legal" (art. 172). Por
esto, es la Ley Suprema, que está por
encima de cualquier otro instrumento
jurídico. Ninguna disposición
puede estar en contradicción
con sus normas. Siendo, entonces, la
Ley Suprema que nos rige, es coherente
que sea elaborada por todos y todas,
no solo por las élites.
Ahora
muchas organizaciones y personas apuestan
a que esta nueva Constitución
sea elaborada por los representantes
que decida el pueblo, que es el soberano
y por ello que tenga poderes plenos
no asusta, pues son los plenos poderes
del soberano, es decir del pueblo.
Incluso
antes de que ganara rotundamente el
SÍ en la consulta del domingo
15 de abril, varias organizaciones,
movimientos sociales, ciudadanos y
ciudadanas, iniciaron procesos de elaboración
de propuestas, de encuentros y foros,
pero eso sí, entre quienes tenemos
fe y esperanza que podemos, debemos
y vamos a hacer los cambios profundos
que requiere el país. Allí están
las mujeres, los y las jóvenes,
los ambientalistas, los pueblos indígenas
y afro-ecuatorianos los que luchan
por la soberanía y la dignidad.
Y sobre todo, los que luchan por un
cambio verdadero.
Al
mismo tiempo vimos que salieron a defender
el NO, los mismos de siempre, para
defender lo indefendible. Para
defender que nada cambie, para que
todo siga igual. Para defender que
se mantenga la pobreza. Para
defender que se mantenga la inequidad.
Para defender que nos sigan quitando
la educación, la salud, la vida
misma. ¿Y todo para qué?
Para defender sus bolsillos, sus intereses,
sus negocios. Allí salió de
la nada Oswaldo Hurtado, ex Presidente,
a quien le cayó la Presidencia
del cielo, por el extraño accidente
en el cual falleció el presidente
elegido por voto popular, Jaime Roldós.
Y junto a él, salió Álvaro
Noboa, quien tampoco quiere que nada
cambie. Y ellos, o sus parecidos,
quieren permanecer en el poder, aunque
ya en la Constitución de 1843,
se decía que en el Ecuador "no
podrán crearse títulos
de nobleza, distinciones o empleos
hereditarios..."
Pero
bueno, estos sectores ya fueron derrotados,
en el primer round, o sea en esta consulta. Ahora
hay que avanzar al segundo round, a
ganar las elecciones en una lista unitaria
para asegurar que ganen los y las representantes
honestas y dignas que sueñan
de verdad con un país tan grande
y hermoso como el que sabemos que podemos
construir.
Otro
Ecuador sí es posible...
La
primera tarea de la Asamblea Constituyente
nacionalista y popular será garantizar
y legitimar las reformas estructurales
y un nuevo orden económico.
La segunda tarea es reformar de raíz
la organización política
vigente. La reforma profunda
requiere de otra organización
del poder en la que los pueblos indios,
los afroecuatorianos, los migrantes,
los trabajadores urbanos y los campesinos,
las mujeres, los y las jóvenes,
los movimientos sociales y populares
germinen como mecanismos de representación
y dirección política
del Estado. ( Carta
abierta a la sociedad ecuatoriana )
En
la Constitución de 1998, los
movimientos progresistas, sociales,
ambientalistas, de objeción
de conciencia, juveniles, indígenas
y afro-ecuatorianos, ganamos mucho
en derechos sociales. Y en esta
nueva Constitución se deberá mantener
la vigilancia para asegurar no solo
que se mantengan estos derechos, sino
que se profundicen. La educación
y la salud no pueden ser sólo
para quienes tienen dinero, son derechos,
por lo cual el Estado tiene que garantizar
el acceso a servicios públicos
de calidad para todos los ecuatorianos
y ecuatorianas.
En
esta Constitución tenemos que
no sólo reafirmar que el Ecuador
es un Estado soberano, sino además
que es un territorio de paz, por lo
cual no albergará tropas extranjeras
en su suelo. Y así, de
paso, tenemos claro que nunca más
tendremos militares estadounidenses,
ni en la Base de Manta "Eloy Alfaro",
ni en la Amazonía, ni en ningún
lugar del territorio de los y las ecuatorianas.
En
lo económico, la nueva Constitución
se presenta como una oportunidad para
cambiar, para trastocar la Constitución
de 1998 en la cual se abrió paso
al neoliberalismo y sus privatizaciones,
de la salud, de las áreas estratégicas,
de las telecomunicaciones. Retomar
el control de las áreas estratégicas,
asegurar el desarrollo sustentable
y sostenible, cuidar el medio ambiente
para nosotros y para nuestros hijos
e hijas, serán prioridades.
En
lo político, las organizaciones
plantean reformas como el referéndum
revocatorio para todas las autoridades
de elección popular, la elección
de los miembros de los organismos de
control con la participación
de la sociedad civil, la democratización
de las fuerzas políticas mediante
elecciones primarias y las elecciones
pluripersonales a medio período,
entre otras.
Sin
duda, la Constituyente nos abre las
puertas para desarrollar un proceso
organizativo en nuestro pueblo. Los
talleres, seminarios, encuentros de
todos los sectores del pueblo deben
confluir para que la nueva Constitución
sea el resultado de un intenso trabajo
de millones de voluntades que soñamos
con un Ecuador de justicia, paz y equidad,
soberano en una América Libre.
|