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24
de junio 2008
Jóvenes ACJ por educación y
salud en la Constitución
La
Asociación Cristiana de
Jóvenes del Ecuador, una
de las 140 organizaciones juveniles
que formamos parte del Acuerdo
Nacional por la Constituyente juvenil,
ve con mucho agrado y llena de
optimismo la propuesta de artículos
correspondiente a la sección
de los y las jóvenes.
Porque
estamos concientes de que es necesario
ir construyendo propuestas en conjunto,
con el aporte de los múltiples
sectores sociales y con el afán
de contribuir positivamente en
la consolidación de un proyecto
político, nos permitimos
hacerles llegar algunos conceptos,
datos y visiones que esperamos
les sean útiles al momento
de continuar defendiendo la propuesta
juvenil.
Para
nosotros y nosotras lo joven, lo
estamos entendiendo no solo como
la etapa biológica que todas
las personas atraviesan cuando
tienen entre los 18 y 29 años
de edad, tal como lo reconoce
la actual Ley de la Juventud. Para
el ANCJ, lo juvenil
y la apuesta por el Sujeto Joven
supone la comprensión integral
del ser humano, reconociendo las
condiciones económicas,
políticas, sociales y culturales
en medio de las cuales se construyen
los y las jóvenes.
Según
las proyecciones demográficas
el Ecuador contará con un
bono demográfico de al menos
15 años de generaciones
jóvenes, es decir de una
fuerza productiva estratégica,
en tanto sea asumida así por
el estado.
La
presente Constitución incorpora
el concepto del Buen vivir (Sumak
Kawsay)
como el paradigma que busca una vida
digna para
las personas, los pueblos y la
naturaleza, lo que implica transformaciones
en los sistemas económico,
político, social y cultural.
Por
tales motivos planteamos el reconocimiento
de los y las Jóvenes como
Sujetos de Derechos en su
dimensión de Actores Sociales
y Políticos constitutivos
de este país, por ello demandamos
estar expresamente reconocidos
y reconocidas en la Nueva Constitución.
La
sociedad neoliberal en la que vivimos
se caracteriza por ser adultocéntrica,
patriarcal y violenta. Al considerarse
al sector juvenil como sector de
riesgo y al no ser visibles dentro
de la estructura del Estado que
nos garantice condiciones mínimas,
los y las jóvenes somos
vistos como “vulnerables
a las patologías" del
sistema social: la drogadicción,
el alcoholismo, embarazos precoces
(no deseados o forzados) y la delincuencia,
ligados con frecuencia a escenarios
de violencia.
A
pesar del alto porcentaje de jóvenes
de nuestro país y de ser
considerados la población
económicamente activa, “la
mayoría de jóvenes
trabaja en el sector informal,
ya que alrededor del 85% no cuenta
con contrato o nombramiento de
trabajo; un poco más de
la mitad de los trabajadores jóvenes,
reciben alimentos en vez de salario;
apenas el 10% cuenta con indumentaria
laboral; sólo el 18% recibe
algún beneficio por transporte
y nada más que el 2% de
jóvenes de 18 años
está afiliado al seguro
social”. (1)
Otra
realidad alarmante está relacionada
con la educación Los
años de escolaridad promedio
de nuestros jóvenes es de
apenas 6.8 años, de un total
de 9 años obligatorios.
Solo el 8.3% de la población
juvenil completa sus estudios universitarios.
El
57,8% de mujeres, de entre 15 y
24 años que eran estudiantes,
cuando supieron de su primer embarazo
interrumpieron sus estudios. De
ellas el 16,5% que los interrumpió volvió a
estudiar luego del embrazo, y el
41,3% no volvió a estudiar
después del embarazo. En
el área rural con una mayor
proporción del 65,2% que
el área urbana con el 55,4%
respectivamente. A pesar
de esta realidad, las temáticas
de juventud siguen siendo materia
pendiente para el Estado y Sociedad
Ecuatoriana.
“Uno
de los principales problemas relacionados
a la salud de los adolescentes
y jóvenes, es el tema de
sexualidad y salud reproductiva
que se liga por una parte a las
limitaciones en el acceso a información
y servicios de atención
de sus necesidades; y por otra
a que los criterios hegemónicos
en relación al tema están
cargados de visiones conservadoras”. (2)
Desde
hace aproximadamente un año
y medio el Acuerdo Nacional por
la constituyente juvenil, trabaja
en la construcción e inclusión
de nuestra propuesta política
en la nueva Constitución.
Nosotras y nosotros buscamos visibilizar
al Sujeto Joven, hombre-mujer,
como Sujeto de Derechos, como Sujeto
Político en su dimensión
integral. Si los y las Jóvenes
continuamos desarrollándonos
sobre una realidad social, política,
económica y cultural desde
condiciones de exclusión
y discriminación generacional,
de género, étnica
y de clase, nada en el país
habrá cambiado, se continuará reproduciendo
las mismas prácticas adultocéntricas
y patriarcales que no han posibilitado
una cercanía entre todos
y todas las que conformamos la
sociedad Ecuatoriana.
Hemos
trabajado con entusiasmo porque
creemos que se trata de una oportunidad única
para aportar en la construcción
de un Ecuador distinto, del país
que soñamos. Sin embargo,
creemos que la entrega de nuestras
propuestas a la Asamblea marca
el inicio de nuestro sueño
y anhelo de un nuevo Ecuador para
todos y todas.
Tenemos
por delante la construcción
de una sociedad distinta, de equidad,
justicia y solidaridad en donde
exista una real vigencia de los
derechos humanos y en donde los
y las jóvenes asumamos la
defensa activa de nuestros derechos
y nuestras propuestas. La inclusión
de los articulados propuestos por
ustedes uno de los primeros pasos
que demos para alcanzar nuestros
sueños.
Esperando
que la información proporcionada
sea útil para su trabajo
y la defensa de la lucha juvenil
al interior de la Asamblea Constituyente,
nos despedimos de ustedes ratificándoles
nuestro deseo de continuar trabajando
en coordinación para la
construcción de un país
mejor que garantice a todos y todas
las ecuatorianas y ecuatorianos
un buen vivir.
Atentamente,
Asociación
Cristiana de Jóvenes
Acuerdo
Nacional por la Constituyente Juvenil.
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