MANIFIESTO
DE COCHABAMBA
Diciembre 2006
Saludamos
este importante momento histórico
que se abre con la Cumbre de
Cochabamba y tiene el reto
de profundizar un proceso de
integración regional
que exprese los intereses populares.
Los
pueblos de América
hemos sufrido la aplicación
de un modelo económico que
basado en el fundamentalismo de
mercado, la privatización
y la liberación comercial,
ha conducido al aumento de la desigualdad,
el deterioro de las condiciones
laborales, el desempleo, la generalización
de la informalidad, la depredación
del medio ambiente, la profundización
de la discriminación contra
las mujeres, la pobreza, la marginalización
de las comunidades originarias
y campesinas y la pérdida
de la capacidad del estado de promover
políticas de desarrollo
social y económico.
En
la búsqueda de generalizar
y profundizar estas políticas
se intentó crear el ALCA
y los Tratados de Libre Comercio,
por medio de los cuales se abandonaba
cualquier perspectiva de desarrollo
autónomo,
basado en el mercado interno y
en el respeto de todos los derechos
humanos, sociales, económicos,
culturales y ambientales.
Los
pueblos del continente hemos
sido protagonistas de una lucha
contra este modelo, contribuyendo
decisivamente a detener el ALCA
y los acuerdos entre países
que privilegian lo comercial
y los intereses de las multinacionales
La
creciente organización
del movimiento popular en Sudamérica,
incluyendo las comunidades originarias,
los campesinos, los habitantes
marginalizados de las ciudades,
las mujeres, los jóvenes,
los estudiantes, los trabajadores
y el conjunto de las organizaciones
sociales ha determinando un nuevo
momento político y social,
avanzando en la conformación
de nuevos gobiernos sensibles a
las demandas populares, que se
distancian de la agenda del gobierno
de Estados Unidos y de las corporaciones
y que buscan un camino propio.
Este momento político que
viveSuramérica
ofrece una oportunidad histórica
que no puede desaprovecharse para
avanzar hacia una verdadera integración
soberana y para los pueblos.
La
Comunidad Suramericana de Naciones
no debe ser una prolongación
del modelo de libre mercado basado
en la exportación de productos
básicos y bienes naturales,
fundamentada en el endeudamiento
y en la desigual distribución
de la riqueza.
La
creación de una autentica
Comunidad Suramericana de Naciones
no puede ser un proceso que excluya
las exigencias populares y para
esto requiere una auténtica
participación
social.
Consideramosos
que se requiere otro tipo de
integración
en la cual prime la cooperación
sobre la competencia, los derechos
de los habitantes sobre los intereses
comerciales, la soberanía
alimentaria sobre la agroexportación,
la acción
decidida del Estado en procura
del bienestar sobre las privatizaciones
y el sentido de equidad sobre el
afan de lucro, el respeto del medio
ambiente sobre el saqueo despiadado
de los recursos naturales y la
equidad de genero sobre la injusta
división sexual del trabajo.
También
debe primar el reconocimiento,
respeto y promoción del
aporte de las comunidades originarias
sobre la marginación, explotación
y folclorización de sus
valores y tradiciones económicas
y culturales.
Debe
ser promotora de la paz, garante
de los derechos humanos de los
pueblos y, en oposición
a las pretensiones imperiales,
contraria a la intromisión
de tropas, a la instalación
de bases militares extranjeras
y a la participación de
fuerzas de ocupación en
terceros países.
Sólo
en la medida en que se cambie
el tipo de desarrollo y se defienda
la soberanía de las naciones
será fructifero el esfuerzo
de construcción de la Comunidad
Suramericana de Naciones.
Los
pueblos de todo el continente
seguiremos promoviendo una integración
desde y para los pueblos, participando
con nuestras propias reivindicaciones
y propuestas.
Estamos
dispuestos a promover el dialogo
que conduzca a resultados reales,
mantendremos las luchas de resistencia
que aseguren el protagonismo
del movimiento popular en el
proceso de integración,
para promover una verdadera democracia
y bienestar para nuestros pueblos.
Por
la Integración de los
pueblos,
otra América es posible