Jesús
socialista
Luís Britto García
Jesús
obrero y comunitario
Jesús
es carpintero, como su padre. En ninguna
fuente consta que fuera propietario,
ni comerciante, ni patrono, ni que
contratara a otros para beneficiarse
con su trabajo. Durante su prédica,
Jesús y sus
apóstoles vivieron de la caridad,
ingreso que consideraban patrimonio común
del colectivo.
Jesús solidario
Según
san Juan, Jesús
realiza su primer milagro durante las
bodas de Caná, donde convierte
el agua en vino y lo dona (Juan 2, 1-21).
Luego multiplica los panes y los peces,
según
refiere Mateo (14,1221) y los regala.
Una segunda vez multiplica los alimentos,
y de nuevo los reparte igualitariamente
(Mateo 15, 32-30). Jesús
predice que el Hijo del hombre apostrofará a
los egoístas
y avaros así: "Apartaos de
mi, malditos, al fuego eterno, preparado
para el diablo y para sus ángeles.
Porque tuve hambre y no me disteis de
comer, tuve sed y no me disteis de beber;
fui peregrino y no me alojasteis; estuve
desnudo y no me vestisteis, enfermo y
en la cárcel
y no me visitasteis (...). E irán
al suplicio eterno, y los justos, a la
vida eterna" (Mateo
25, 31-46). No basta con la solidaridad
espiritual: debe practicarse la activa
y real: "Pues el que os
diere un vaso de agua en razón
de discípulos de Cristo, os digo
en verdad que no perderá su recompensa" (Marcos
9,41, y Mateo 18, 6-9). Y consta en Lucas,
11,9-13, otra reprobación
contra quienes se niegan a compartir: "¿Qué padre
entre vosotros, si el hijo le pide un
pan, le dará una piedra? ¿o
si le pide un pez, le dará en
vez del pez, una serpiente? ¿O
si le pide un huevo, le dará un
escorpión?"
Jesús enemigo de la acumulación
Jesús
condenó la posesión
y la acumulación: "No alleguéis
tesoros en la tierra, donde la polilla
y el oro los corroen, y donde los ladrones
horadan y roen. Atesorad tesoros en el
cielo, donde ni la polilla ni el orín
los corroen y donde los ladrones no horadan
ni roban. Donde está tu
tesoro, allí estará tu
corazón" (Mateo 6, 19-20).
También despreció las riquezas: "Mirad
como las aves del cielo no siembran,
ni siegan, ni encierran en graneros,
y vuestro Padre celestial las alimenta" (Mateo
6, 25-26). Y sobre la acumulación
de posesiones fulmina: "¿Y
qué aprovecha al hombre ganar
todo el mundo si pierde el alma?" (Mateo
16, 26; Marcos, 8, 36, y Lucas 9,25-27).
Jesús enemigo de la
usura
Contra
el préstamo a interés,
clama Jesús: "Pero amad a
vuestros enemigos, haced bien y prestad
sin esperanza de remuneración,
y será grande
vuestra recompensa, y seréis
hijos del Altísimo, porque Él
es bondadoso para con los ingratos y
los malos" (Lucas 6, 35, Mateo 4,
38-48). También condena repetidamente
la usura: "Mirad de guardaros de
toda avaricia, porque, aunque se tenga
mucho, no está la vida en la hacienda" (Lucas,
12, 13-15). Y reprueba al rico que atesora
grano y bienes: "Pero Dios le dijo:
Insensato, esta misma noche te pedirán
el alma, y todo lo que has acumulado, ¿Para
quién será? Así será el
que atesora para sí y no es rico
ante Dios" (Lucas, 22,19-21).
Jesús enemigo de los ricos
Un
joven pregunta qué debe hacer
para seguirlo, y contesta Jesús: "una
sola cosa te falta: anda, vende cuanto
tienes y dalo a los pobres y tendrás
un tesoro en el cielo; y ven, sígueme" (Marcos.
10, 20-22). Además añade: "En
verdad os digo: que difícilmente
entra un rico en el reino de los cielos.
De nuevo os digo: es más difícil
que un camello entre por el ojo de una
aguja que entre un rico en el reino de
los cielos"(Mateo
19,16-26, Lucas 18, 18-27).
Jesús azote de mercaderes
Marcos
narra que "llegaron a Jerusalén,
y entrando en el templo se puso a expulsar
a los que allí vendían
y compraban, y derribó las mesas
de los cambistas y los asientos de los
vendedores de palomas; no permitía
que nadie trasportase fardo alguno por
el templo, y los enseñaba y decía: ¿No
está escrito:
Mi casa será casa de oración
para todas las gentes? Pero vosotros
la habéis
convertido en cueva de ladrones" (Marcos
11,1519; Mateo 21,12-13; Lucas 19, 45-49).
Jesús igualitario
Jesús
desdeña jerarquías
o privilegios: "Si alguno quiere
ser el primero, que sea el último
de todos y el servidor de todos." (Marcos
9, 33-37; Mateo 18,1-5 y Lucas 9-46-48).A
los hijos de Zebedeo, que piden estar
a su diestra y su izquierda, dice "No
ha de ser así entre
vosotros, antes si alguno de vosotros
quiere ser grande, sea vuestro servidor,
y el que de vosotros quiera ser el primero,
sea siervo de todos (...)" (Marcos
10, 35-45, y Mateo 20, 20-28). Como prédica
igualitaria, lava los pies a sus discípulos
antes de la última cena, y explica: "Si
yo, pues, os he lavado los pies, siendo
vuestro Señor y Maestro,
también habéis de lavaros
vosotros los pies unos a otros. Porque
yo os he dado el ejemplo, para que vosotros
hagáis
también como yo
he hecho" (Juan, 13, 1-20).
Jesús vendido por dinero
Por
despreciar el dinero, Jesús
es vendido por dinero: "Entonces
se fue uno de los doce, llamado Judas
Iscariote, a los príncipes de
los sacerdotes; y le dijo: ¿Qué me
dais y os le entrego? Se convinieron
en treinta piezas de plata, y desde entonces
buscaba ocasión para entregarle" (Mateo,
26, 14-16; Marcos 14,10-11 y Lucas 22,
3-6).
Jesús predica con los
actos
Al
despedirse de los discípulos,
resume: "En verdad, en verdad os
digo que el que cree en mí, ése
hará también las obras
que yo hago, y las hará mayores
que éstas,
porque yo voy al Padre" (Juan 14,13). ¿Y
cuáles son las obras de los primeros
cristianos? Según los Hechos de
los Apóstoles,
4, 32-36: "La
muchedumbre de los que habían
creído tenía un corazón
y un alma sola, y ninguno tenía
por propia cosa alguna, antes todo lo
tenían en común.
(...) No había entre ellos indigentes,
pues cuantos eran dueños de haciendas
o casas las vendían y llevaban
el precio de lo vendido, y lo depositaban
a los pies de los apóstoles y
a cada uno se le repartía según
su necesidad". En el cielo no hay
dinero ni ricos. No sé si el socialismo
se parece al cielo, pero el cielo se
parece al socialismo, según lo
pintan.
-
Luís Britto García,
escritor venezolano, dramaturgo, historiador
y profesor universitario.