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... ¿POR QUE TRABAJAMOS CON LOS SECTORES MAS VULNERABLES?   ... WHY WE WORK IN THE MOST VULNERABLE SECTORS

En la era de la globalización, la vida de los pueblos del mundo se encuentra entrelazada. Un cambio en los modelos de consumo en un país puede afectar la economía de otro país. Crece cada vez más la concentración desenfrenada de la riqueza, la información y el poder, cuyas consecuencias afectan desigualmente a los pobladores de la Tierra. Los/as pobres, los niños y niñas, los y las jóvenes y las mujeres son los que más sufren.

En el caso de Ecuador, han existido 20 años de fuerte crisis económica. Durante dos décadas el PIB (producto interno bruto) ha estado en 0%, lo que representa dos décadas perdidas en lo económico. Esto ha resultado en la recesión del sector productivo, la falta de empleo, la falta de ingresos y una situación económica muy desfavorable para las familias ecuatorianas. Se ha acentuado la inequidad social, creciendo la distancia entre ricos y pobres. El que más tiene gana 60 veces más que el que menos tiene. Esta situación marca un récord junto con Brasil, los campeones de la desigualdad. La concentración de la riqueza en nuestro país no solo es insostenible, sino inmoral e inhumana.
Algunos de los efectos inmediatos en las condiciones de vida de las familias y los y las jóvenes, son el desempleo, la migración y las dificultades para acceder al colegio y la universidad. Los siguientes datos ayudan a comprender la situación del Ecuador:

  • En 1999, cerca de 500.000 niños y adolescentes no estudiaban.
  • Más de 300.000 personas han migrado de Ecuador hacia otros países en busca de trabajo en los últimos años. Más de 160.000 niños, niñas y jóvenes se han quedado sin uno de sus padres por la migración.
  • La violencia es una de las principales causas de muerte de jóvenes.
  • El suicido es una de las principales causas de muerte de mujeres, especialmente de adolescentes.
  • El 17% de las mujeres entre 15 y 19 años son madres, limitando sus posibilidades de estudio y trabajo.
  • Niños y niñas menores de 5 años no reciben los cuidados acordes con sus necesidades evolutivas.
  • Niños, niñas y jóvenes son víctimas del maltrato en la familia y en la escuela.

Por otro lado, es significativo también el cambio de rol del Estado. Hasta la década del 80 el Estado generó la mayor parte de la inversión productiva, sistemas de comunicación, transporte, seguridad social, etc., que si bien no había logrado cubrir al conjunto de la sociedad con sus servicios de educación y salud, había logrado un avance sustancial, gracias al recurso petrolero. Ahora el Estado no tiene la misma capacidad ni puede realmente cohesionar a la sociedad. Uno de los problemas que tenemos ahora es que el Estado ha perdido la perspectiva de generar derechos para toda la ciudadanía y ha dejado espacios abandonados en la sociedad. Esto ha sido cubierto por distintos actores, como los campesinos, ONGs o fundaciones que han asumido muchas de las labores del Estado.

Al mismo tiempo, se ha generado un proceso de erosión, descomposición y desinstitucionalización del país. Las instituciones que eran parte de la vida del siglo XX como la escuela, el sindicato, la familia, no son lo que antes eran. No garantizan ni dan seguridad laboral, económica y social, ni de acceso al conocimiento. La gente ha perdido de alguna manera los parámetros de la vida a la que estaban acostumbrados, lo que genera situaciones de violencia y el incremento de la corrupción. Adicionalmente, la guerra en Colombia está afectando a las poblaciones fronterizas y se encuentran ya muchos casos de asesinatos y desplazamiento de personas.

Los últimos años en Ecuador han estado marcados también por la crisis política. Los partidos políticos han dejado de ser nacionales y tienen un afincamiento local y provincial, con lo cual pierden perspectiva y capacidad de representación. Tienen dificultad para dar salidas creativas a las condiciones actuales y han perdido credibilidad. Han aparecido entonces líderes o caudillos que desarrollan campañas y acciones de corte populista para ganar elecciones. Sin embargo, la credibilidad y legitimidad de la democracia es cuestionada, por su incapacidad para reducir la degradación de las condiciones de vida de las clases populares.

Desde el ascenso al gobierno de Lucio Gutiérrez en 2003, y a pesar de ganar las elecciones con una propuesta incluyente y alternativa, se ha profundizado un programa neoliberal ortodoxo y rígido que mantiene el control del gasto fiscal, la reducción de los gastos del Estado para el área social, la apertura comercial y de inversiones al capital internacional y las privatizaciones. Si bien el movimiento indígena ecuatoriano apoyó la candidatura del actual presidente, en poco tiempo pasó al cuestionamiento y a la oposición por las políticas implementadas.

En todo caso, en los últimos años también se han producido cambios esperanzadores a nivel social y político y procesos de participación ciudadana, dispuestos a encontrar salidas concertadas. Desde la década del 70, por ejemplo, el movimiento indígena ha sido un actor social muy protagónico, ha liderado muchas de las movilizaciones sociales y levantado la bandera de la plurinacionalidad: es decir, que se reconozca la existencia de varias identidades nacionales y que cada una de ellas, como los Quichuas, tengan derecho a una legislación propia, a tener un sistema educativo y de salud propio con autonomía en relación al estado nacional. En la última década se ha contado con la presencia de numerosos indígenas hombres y mujeres en puestos de elección popular, especialmente en gobiernos locales, y en puestos públicos. Esto era impensable hace algunos años, debido a los niveles de racismo y discriminación contra la población indígena.

Hoy existe un Consejo Nacional de Mujeres a nivel gubernamental, la Ley de la Juventud, el Código de la Niñez y la Adolescencia. Otro avance innegable es la experiencia adquirida por varios gobiernos locales en procesos de desarrollo humano sustentable, en el que se han estructurado procesos participativos que incorporan temas como medio ambiente, equidad de género y reactivación económica de los sectores populares.

Sin embargo, todavía hay mucho por hacer, pues estamos convencidos que no se trata de defender al libre mercado, sino de defender a las mujeres, a los hombres, de preservar condiciones para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Se trata de encontrar puentes interculturales, de defender el espacio natural en el que caben los sueños, las esperanzas y el disfrute de la vida. Se trata, entonces, de trabajar por la transformación de la sociedad. Por ello la ACJ Ecuador ha asumido el desafío de trabajar con y para los pobres y excluidos de la sociedad, en especial para los y las jóvenes y las mujeres.

Está claro que los problemas que enfrenta Ecuador no son solo del Ecuador, sino de América Latina e incluso de los países del Norte. Uno de los elementos centrales de cualquier alternativa es construir desde la sociedad, nuevas perspectivas de desarrollo. Es allí donde ha estado involucrada particularmente la ACJ. Es fundamental que los tejidos sociales que se articulan entre indígenas, mestizos, sectores ambientalistas, Ongs, como alianzas que generan nuevos tipos de desarrollo en el campo económico, social, ambiental, generen también nuevas formas de democracia más participativa que construye más derechos de la ciudadanía. Esto es uno de los elementos centrales que la ACJ trabaja.

La ACJ considera fundamental construir espacios públicos democráticos de diálogo, con foros, procesos de formación y capacitación para la participación en la democracia local. Es fundamental pensar el tema ambiental como parte del proceso de desarrollo. La generación de capacidades técnicas y productivas es también central, así como profundizar el trabajo en el campo de la economía popular, el crédito y la generación de empresas. Esta es la única manera de asegurar niveles de acceso al empleo, ingresos adecuados y sostenibles a largo plazo.

Todo este trabajo debe estar articulado en redes y formas de alianzas a nivel regional y mundial. Y allí también se evidencian avances. Las fuerzas que buscan alternativas se han reunido ya en el Foro Social Mundial por tres años consecutivos. Ecuador será la sede del Primer Foro Social de las Américas en 2004

In the era of globalization, the lives of the world’s peoples are intertwined. A change in the consumption patterns in one country can affect the economy of another country. We are faced with an unprecedented concentration of wealth, information and power. Its consequences are affecting people unevenly. The poor and the marginalized suffer more. Children, youth, and women suffer more.

Ecuador has been in economic crisis for the past 20 years. For over two decades the GNP (Gross National Product) has had a growth of 0%, which represents two lost decades for the economy. This has resulted in a recession in production, lack of employment and income, and a very unfavorable economic situation for Ecuadorian families. Social inequity has increased, increasing the distance between rich and poor. The richest earn 60 times more than the poorest. This situation ties the record with Brazil, the champions of inequality. The concentration of wealth is not only unsustainable; it’s also immoral and inhumane.

Some of the immediate effects on the living conditions of families and youth are unemployment, migration and lack of access to high schools and universities. The following facts are helpful for understanding the situation in Ecuador:

  • In 1999, nearly 500,000 children and adolescents did not attend school.
  • More than 300,000 people have migrated from Ecuador to other countries over the past few years in search of work More than 160,000 children and youth have been left without one of their parents due to migration.
  • Violence is one of the principle causes of death among youth.
  • Suicide is one of the principle causes of death among women.
  • Seventeen percent of women between 15 and 19 years old are mothers, with limited possibilities for education and work.
  • Children under 5 don’t receive care according to their development needs.
  • Children and youth are victims of abuse in the home and in school.

Another significant change is that of the role of the State. Until the 80’s, the State generated the major part of the investment in production, communication systems, transportation, social security, etc. Thanks to the resources generated from petroleum, our education and health services achieved substantial advancement in meeting society’s needs.
Now, the State doesn’t have the same capacity to create a cohesive society. One of our problems is that the State has lost the perspective of generating rights for all its citizens and has left certain areas of society abandoned. This work instead has been done by different agents, like peasant farm worker associations, NGO’s, or foundations that have assumed much of the work of the State.

At the same time, a process of erosion, decomposition, and deinstitutionalization is happening in the country. The institutions that were part of life in the twentieth century, like school and family, are no longer what they once were. In many ways, people have lost the parameters for life to which they were accustomed, which generates violence and increases corruption. The war in Colombia is also affecting the border towns, and there are many cases of murder and displacement.

In last few years, Ecuador has also been affected by the political crisis. Our political parties are no longer national, but rather provincially and locally based, which has caused them to lose perspective and the ability to truly represent. What have developed are populist campaigns featuring leaders who make promises in order to win elections. The credibilty and legitimacy of our demcracy is in question, due to its incapacity to reduce the degradation of the living conditions in the popular classes.

Since Lucio Gutierrez’s government assumed power in 2003, a rigid orthodox neo-liberal program has controlled fiscal spending, leading to the reduction in social spending and the opening of the market to international capital and privatizations. The Ecuadorian indigenous movement that had supported Gutierriez’s presidency began to, in a short amount of time, question and then oppose that policies he’s implemented.

In any case, the last few years have produced hope-inspiring changes on a social and political level, including citizen participation processes that may lead to concrete solutions to our problems. Since the 70’s, for example, the indigenous movement has been a protagonist, leading many social mobilizations and unfurling the banner of “pluri-nationality” – demanding the recognition of the many national identities of Ecuador, like the Quichua nation, and insisting that they have the right to their own legislation and autonomous health and education systems. In the last decade, many indigenous men and women have been elected to government posts, especially in local governments. This was impossible only a few years ago, due to racism and discrimination against the indigenous population.

Today Ecuador’s government includes a National Women’s Council, a Youth Law, and a Child and Adolescent Protection code. Another undeniable advance is the experience acquired by various local governments in sustainable human development processes, in which citizens have contributed to development in important areas like the environment, gender equality, and economic reactivation in popular sectors.

Nevertheless, there is still much to do. We are convinced that our priority must not be to defend the free market, but to defend women and men and to preserve conditions for the development of our children and youth. We must find inter-cultural bridges and defend the natural spaces where our dreams and enjoyment for life lie. We must work to change society. That’s why the Ecuador YMCA has assumed the challenge of working with and for the poor and excluded in society, especially for youth and women.

It’s clear that the problems that Ecuador faces don’t only exist here, but also in other parts of Latin America and even some countries in the North. One of the central elements to any alternative to these problems is the grassroots construction of new development perspectives. It’s fundamental that the social networks that join indigenous, mestizos, environmentalists and NGOs not only generate new types of economic, social, environmental development, but also generate new forms of participatory democracy that strengthen citizen rights. The YMCA has been particularly involved in this process, which is one of the central elements of our work.

The YMCA considers it crucial to build public spaces for democratic dialogue, with forums and training processes for citizen participation in local democracy. It’s essential to consider the environment when considering development. The building of technical and productive skills is also necessary, as is the furthering of work in the field of popular economy through credit and the establishment of businesses.

All of this work must be brought together in networks and alliances on regional and global levels. In this area we’ve also seen advances. Entities seeking alternatives have already met for three years in a row in the World Social Forum. Ecuador will be the site for the first Americas Social Forum in 2004.

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