|
|
|
Desterrar
el autoritarismo, el verdadero terrorismo
Una masacre. Más de 1200 muertos, cinco
mil heridos. Niños, niñas, mujeres
y jóvenes víctimas del ataque
israelí a Gaza. El 90% de los muertos
y heridos son civiles y la mitad son niños
y mujeres. El mundo llora los muertos, junto
al pueblo palestino. Los pueblos del mundo
se movilizan con indignación frente
a la indiferencia de los gobiernos que se niegan
a ver la masacre, a denunciar la masacre, a
detener la masacre. El ataque israelí se
inicia días después de la Navidad,
cuando el mundo celebra la paz, y continua
como una bofetada en el año nuevo. Estados
Unidos rechaza cualquier condena a su aliado
Israel, convirtiéndose así en
cómplice de crímenes de lesa
humanidad.
El autoritarismo en su
más alta expresión,
la masacre. Desde 1967 que Israel ocupó territorio
palestino, un millón quinientos mil
personas fueron arrancadas de su hogar, arrinconadas
en la franja de Gaza. La resistencia a la ocupación
israelí ha sido permanente, en una lucha
desigual contra el poder de las armas y de
la impunidad. El bloqueo, la demolición
de casas, el desalojo, la humillación,
los puestos de vigilancia, son algunas de las
armas que utiliza el poder israelita contra
los palestinos, cuando no recurre a la masacre.
El autoritarismo también se expresa
cuando el poder responde con la represión
al derecho legítimo de los pueblos a
la resistencia. En las últimas semanas
hemos visto cómo se ha intentado detener
las demandas de indígenas, mujeres,
campesinos, jóvenes y ecologistas contra
la minería, conociendo los graves impactos
para el agua, los cultivos y la vida misma.
El autoritarismo está presente en la
militarización de la vida y de la sociedad.
Es una visión verticalista, impuesta
para “mantener el orden”. En los últimos
dos años, se han denunciado 1416 casos
por abusos de la policía, que incluye
tortura, asesinatos extrajudiciales y detenciones
arbitrarias. Hasta hace poco, los militares,
privilegiados, eran los “guardianes del
orden constitucional” y desde ese poder,
ponían o quitaban Presidentes, por sobre
los otros poderes del Estado. Obligaban, además,
a los jóvenes a cumplir la conscripción.
El autoritarismo lo viven
jóvenes,
niños y niñas que asisten todos
los días al colegio y la escuela, donde
el profesor ordena y los estudiantes obedecen.
Se los humilla, incluso revisándoles
el color de la ropa interior. Entran al colegio
con una pulsera que el inspector corta y bota
a la basura. Entran al colegio a escuchar los
gritos de la inspectora que les dice que deben
respetar que otros jóvenes están
en clases, mientras la inspectora sigue gritando,
y los jóvenes mirando al suelo. Entran
al colegio donde les obligan a cortarse el
pelo. Les dicen cómo vestir, cómo
hablar, cómo pensar, o no.
El autoritarismo se vive
también en
el hogar: hay abuso, maltrato, dolor y humillación.
El padre pega, la madre grita. Un espacio para
el encuentro, la ternura, el abrazo, el diálogo…esto
es lo que esperan los y las jóvenes
en su hogar, y sí que lo disfrutan quienes
pueden vivir esto el día a día.
Todo este tipo de abusos son fruto de una sociedad
adulto-céntrica, desde los adultos que
ejercen el poder.
El autoritarismo es el
asesinato y maltrato de niños y niñas.
Y mirando todo lo escrito en este número
de la SAKU DT sobre el autoritarismo, lo
que causa mayor dolor es la imagen de un
niño ensangrentado,
asesinado, por un misil lanzado por un Estado
genocida. En la portada de nuestra revista,
un niño mirando al sol, aunque sea dibujado
con tiza, nos mueve a trabajar por desterrar
el autoritarismo, el verdadero terrorismo. |
  |
|
Viviendo
en una sociedad autoritaria y militarizada
Belén Yépez*
Existen
muchas formas de violencia, seguramente eso
lo hemos escuchado frecuentemente, es tan
frecuente, que esa frase, a ratos, carece
de sentido. Acabamos de pasar la Navidad,
la fiesta de los niños y niñas se dice,
pero vayamos haciéndonos una imagen
mental de la noche del 24 de diciembre, al
menos en mi casa la cosa es así. Toda
la familia reunida, las y los primos que van
desde los y las adolescentes que se encierran
en las habitaciones a ver televisión
o a hablar por teléfono, hasta los niños
y niñas pequeños que corretean
por todos lados ansiosos porque se les permita
abrir sus regalos. Mucho ruido, los y las niñas
son los que indirectamente o, en muchos casos,
directamente, son los más agredidos
en estas reuniones familiares. Nadie los escucha,
nadie les presta atención, nadie quiere
jugar con ellos, los obligan a comer la sopa
cuando el resto come otras cosas. Los hacen
esperar hasta media noche para recibir sus
regalos, si “no se portan bien” no
tendrán obsequios. Mucha tortura para
ser Navidad.
En el
día a día es similar,
la opinión de los niños, adolescentes
y jóvenes no es escuchada, no es tomada
en cuenta. Los y las adultas creen saber, siempre,
qué es lo mejor. Seguramente su vida
les da mayor experiencia, pero hay cosas que
los y las jóvenes sabemos como hacerlo
o al menos en ese momento creemos que es lo
mejor. Y muchas veces, los adultos, recurren
al autoritarismo para logra que hagamos “lo
correcto”.
“El autoritarismo se explica en el marco
de una cultura de violencia, vivimos en una
sociedad en la que se ha naturalizado la violencia
como una forma de relación y de control
del poder, entonces, el autoritarismo es controlar
el poder a través de la violencia” nos
dice Henry Betancourt, Director de la Filial
Quito de la ACJ. Él nos dice que vivimos
en una sociedad que funciona bajo disciplina
policíaca, donde las reglas ya están
hechas desde arriba. En realidad es así,
hace algún tiempo cuando veía
la película “The Wall”,
me impresionaba el “amaestramiento” que
sufrimos en las instituciones educativas. ¿Alguna
vez en alguno de los colegios en los que nos
educamos, nos preguntaron si el uniforme nos
gustaba o al menos si nos resultaba cómodo?
Seguramente no. No podemos decidir ni en algo
tan simple como eso, nuestra propia comodidad.
Y no es solo eso, nos dicen qué hacer,
cómo y en qué pensar… como
escribir en nuestros cuadernos.
Nos encontramos con prácticas autoritarias
en todas partes, cuando nos acercamos a la
ventanilla de una institución pública
por ejemplo, la persona que se encuentra detrás
del cristal cree tener “el poder” de
hacer con nuestro trámite o pedido,
lo que a ella le parezca. Es su forma de mantener
su poder, de demostrar que es “superior”.
Reformatear el disco duro de la sociedad
Henry
nos recuerda que “hay que trabajar
en como reformatear el disco duro de una sociedad
que se ha construido en violencia”. Pero
esto no resulta tan fácil, hay que entender
algunas cosas y plantearnos otras para poder
pasar de esta sociedad violenta y autoritaria
a otra distinta, igualitaria.
“Hay que ver que los eventos violentos
son parte de un reclamo de los jóvenes
hacia una sociedad que violenta y excluye… por
eso es importante crear espacios alternativos
de interacción juvenil, donde se construyan
acuerdos y solucionemos nuestros problemas
sin violencia, discutiendo, reflexionando,
expresando lo que sentimos.” El autoritarismo
nos ha negado la posibilidad de decir lo que
creemos y sentimos, nos han enseñado
a obedecer, a decir “si señor”,
a tragarnos las lágrimas y los gritos
desesperados. Cuando los y las jóvenes
deciden rebelarse y gritamos más alto,
nos dicen altaneros, groseros, mal criados,
delincuentes; la lista de calificativos es
larga. Posiblemente muchos terminan por dejar
de gritar y seguir siendo parte de esta sociedad
militarizada, en la que unos mandan y otros
obedecen.
Posiblemente
es en los colegios e instituciones educativas
donde nos sentimos más violentados
por estas prácticas autoritarias. Pero
realmente no son los únicos espacios,
también en la familia y por la propia
sociedad cuando existe hambre, desempleo, desigualdad,
injustica.
Las tasas
de violencia también son
un termómetro de lo que ocurre en nuestra
región. Según un estudio realizado
por la Red de Información Tecnológica
Latinoamericana (RITLA) denominado de la Violencia,
los jóvenes de América Latina
2008’, los países con mayores
tasas de homicidio de jóvenes de 15
a 24 años, en América Latina
son: El Salvador (92,3 por cada 100.000 habitantes),
Colombia (73,4), Venezuela (64,2), Guatemala
(55,4) y Brasil (51,6). En Estados Unidos esa
tasa es de 12,9, en Sudáfrica es de
16,6; mientras que en Holanda es de 2,4 y en
España de 1,1”. Esto demuestra
que la violencia está en nuestro día
a día.
“Es una sociedad militarizada, para
cambiar, tenemos que iniciar a desmilitarizar
las relaciones. En el colegio, el inspector
es un sargento y cumple ese papel, disfrutan
de los castigos a los jóvenes. En una
sociedad adultocéntrica donde se cree
que el adulto es el dueño del poder
y donde se invisibiliza al joven, es necesario
trabajar no solamente con los y las jóvenes
para combatir el autoritarismo, sino con los
adultos también”, dice Henry.
Pero
no se queda solamente en la violencia que
ejercen las “autoridades” dentro
de los centros educativos. Los y las estudiantes
de los primeros años, en cualquier centro
educativo son agredidos, humillados y maltratados
por los estudiantes más grandes.
No recuerdo haber vivido eso en carne propia,
para mi el acoso escolar siempre fue algo que
se mostraba en las series de televisión,
pero con mucha indignación, hace poco,
le escuchaba contar a una pequeña de
6 años, lo tortuoso que puede ser para
ella ir a la escuela, porque los otros niños,
los mayores, la golpean, le quitan sus colación
arrojan sus cuadernos al suelo.
En una
encuesta realizada por el Instituto Nacional
de la Niñez y la Familia, INFA,
y el Defensa de los Niños Internacional,
DNI Ecuador, a niños, niñas y
adolescentes del país, el 43% de las
personas encuestadas denuncia haber sufrido
mal trato por sus compañeros y profesores.
De la misma forma, el 47% de los niños
y niñas dicen que en sus escuelas existe
racismo. Pero este no es un problema solo de
nuestro país, en España por ejemplo
45 de cada 100 estudiantes dice haber sido
maltratado por sus compañeros al menos
una vez y 25 de cada 100 maltrato constante,
esto según un estudio realizado por
el Instituto de Innovación Educativa
y Desarrollo Directivo.
Posiblemente
es complicado generar espacios de diálogo y de acuerdos en nuestros
hogares, posiblemente porque nuestros padres
vivieron también en una relación
adultocéntrica y autoritaria, pero intentemos
abrir los espacios, de generar ese clima de
confianza y cariño. El autoritarismo
es una forma actuar dentro de las relaciones,
por lo tanto es posible ir cambiando las relaciones.
Intentemos
ir creando estos espacios alternativos de
convivencia, con relaciones más horizontales,
en las que la autoridad sea el que represente
los intereses de la mayoría y se maneje
bajo esos principios. Si vamos cambiando en
nuestros espacios organizativos, en nuestras
relaciones de pareja, en nuestro convivir con
nuestras familias y amigos, también
tenemos que influir en la situación
política, en el autoritarismo de la
policía, el ejército y los medios
de información. No olvidemos que tenemos
que hablar y actuar, que nuestra voz y lo que
tenemos que hacer es importante, no nos callemos,
no siempre obedezcamos. S
*Promotora
Nacional de Comunicación
ACJ Ecuador |
  |
|
Autoritarismo
en el colegio: Mientras el sistema
nos enseña lo “justo”,
es el más injusto
Martín Tamayo
S.*
Podría pensarse que la represión
o intimidación en el colegio son cosas
del pasado. Pero no es así. En el 2009
sigue reinando el mismo modelo de represión
que ha marcado la educación desde el
siglo XIX.
Por concepción se cree que los profesores
son pacifistas, abiertos al diálogo
con los alumnos y alumnas, comprensivos y tolerantes.
Pero no es así. No practican lo que
predican. He conocido a muchos profesores y
profesoras. Entre ellos, algunos jamás
han sido padres o madres y parecería
que ni remotamente han tenido afecto hacia
algún niño o joven en especial.
Desde mi punto de vista,
es difícil
lidiar en el colegio con problemas de otros
jóvenes, cuando ellos nunca han tenido
esos problemas en sus casas con sus propios
hijos. Es por eso que la solución más
fácil para un profesor cuando hay un “elemento
perturbador” en la clase es castigarle
de la manera mas “ejemplar” y excluirlo,
sin jamás buscar entender cual es la
razón de su proceder. Un profesor talvez
puede creer que gracias a un castigo ejemplar
a un “revoltoso”, va a evitar que
otros alumnos imiten esta forma de actuar y
logre entonces restablecer el “orden” en
la clase. Pero ese profesor nunca se preocupa
por ese alumno “revoltoso”, que
es el que de verdad necesita ayuda. La solución
más fácil para ellos es excluir
y despreciar a esta persona, pero no es la
correcta.
En mi caso, fui llamado
un “líder
negativo” desde segundo curso y este
estigma me siguió durante toda la secundaria.
En el colegio nos enseñan a no juzgar
ni discriminar a las personas. Pero he aprendido
que esto no funciona así por parte de
los profesores y profesoras.
A finales de tercer curso
decidí cambiar
de actitud. Pero mi primer día de clases
en cuarto curso comenzó con una sorpresa,
teníamos una nueva profesora de inglés.
Jamás había visto a esta persona
en mi vida y las primeras palabras que me dirigió esta “educadora” fueron: “cuídate
de mi, yo te conozco y se todo de ti”.
Estas palabras me sorprendieron y se me fueron
las ganas de cambiar de actitud.
Así pasó toda mi secundaria,
entre malos ratos y mucha impotencia al ver
que nos enseñan valores de ética
y democracia, cuando un alumno en el colegio
es un simple peón sin derecho a la defensa.
Vi como por los mismos actos que yo había
sido castigado, otros alumnos (por favoritismo
o buenas notas), jamás fueron castigados.
Cuando me llamaba la
inspectora para alguno de los muchos castigos
que recibí, mi
versión de los hechos jamás fue
tomada en cuenta en el momento del castigo.
Jamás fui escuchado, siempre fui reprimido.
Es fácil darse cuenta que el sistema
que nos enseña lo “justo”,
es el más injusto de todos.
* Estudiante universitario,
graduado de un colegio particular en 2008 en
Quito, Ecuador. |
  |
|
Un
día en mi colegio
Elizabeth
Palma*
El colegio es una linda
etapa, vives muchas cosas chéveres, pero también
algunas que no lo son tanto. Hay días
en los que parece que todo sale mal. Les voy
a contar lo que pasó.
Me levanté muy contenta, aunque había
amanecido frío. Mi mami me dio el desayuno
y después tomé el bus para ir
al cole.
Llegando, saludé con mis compañeras
de clases. Todo marchaba bien, las dos primeras
horas de clase habían sido divertidas.
A la tercera nos tocaba física. Creo
que ese día el licenciado estaba de
mal genio. Pasó junto a mi y vio mis
uñas. Ese día las tenía
pintadas y largas, súper grosero me
dijo “cree que está en una fiesta,
la próxima clase me viene con las uñas
cortas y sin pintar, ustedes saben que el reglamento
del colegio no lo permite.” Luego vio
que estaba con otra chompa, que me puse justo
por la lluvia. Me agarra de la chompa y me
sacudió diciéndome “señorita
quítese esa chompa que no es del colegio,
si le vuelvo a ver con algo que no sea parte
del uniforme, le quito y no le dejo entrar
a mi clase”.
Fue muy desagradable
la actitud de ese licenciado, me sentí agredida, como si el color
de mis uñas me hiciera menos inteligente.
A la séptima hora nos tocaba literatura.
Como ya casi era hora de salir del cole, una
compañera se había maquillado
porque tenía algo que hacer a la salida.
En cuanto la licen se dio cuenta, le dijo: “y
usted mija, que hace pintada así, parece
payasa, está muy joven para que se pinte,
eso lo hacen las mujeres adultas para cubrirse
las patas de gallo”. La envió a
quitarse el maquillaje y nadie dijo nada, porque
si no comenzaba con sus historias y relatos,
esos que ni hablar….
Si nos detenemos un rato
a ver lo que pasa en nuestros colegios, nos
damos cuenta que existe mucho autoritarismo
y discriminación,
los profes creen que son superiores a tal punto
que creen saber como una debe o no vestirse
o presentarse. S
* Filial Santo Domingo ACJ
Ecuador |
  |
|
¿En
la universidad somos más libres?
Eddy Vera*
La universidad parece
interesante cuando crees que terminas el
colegio, cuando te imaginas mayor libertad,
menos reglas y la posibilidad de vernos como
nos gusta. El paso del colegio a la universidad
pareciera significar una despedida al autoritarismo,
pero cuando estás
en una ciudad donde la educación es
un negocio y no tienes Universidad gratuita
que cumpla las necesidades de los y las jóvenes ¿qué se
hace? Pues solo escoger lo mejor de lo que
tienes.
Por la falta de infraestructura
que existe en Santo Domingo, algunas universidades
comparten sus instalaciones con los colegios.
Este es el caso de la UNIANDES. Eso sería lo
de menos, si en realidad su lógica de
funcionamiento fuera otra; al parecer el edificio
hace que las prácticas también
sean represivas. Al momento de la matrícula,
te hacen leer y firmar una carta compromiso,
pero nunca te entregan una copia de eso, dicen
que está prohibido. Entre los “compromisos” se
encuentran: no hacer escándalos dentro
de la universidad, no tener el pelo largo,
no vestirse informalmente; para las pruebas,
usar traje elegante, acogerte a las decisiones
tomadas por la universidad (sean cuales sean),
no entrar con gorra…
No puedes contradecir lo que los profesores
te dicen, ellos son los que tienen la razón,
porque “tú no tienes conocimientos”.
Así como no te permiten vestir con libertad,
no puedes pensar con libertad.
Aquí, la educación no es un
derecho, es un negocio. Te dan “facilidades” para
pagar el semestre, pero si no cancelas a tiempo
una pensión, no puedes dar pruebas porque
no consta en el listado que tiene el profesor
para tomar exámenes. Para solucionar
esto, tienes que hacer un trámite que
te cuesta 2 dólares que es como “un
derecho que compras” para que el profesor
te tome la prueba y asiente la nota. En la
U, todo es un trámite, tienes que comprar
siempre solicitudes de 2 ó 3 dólares
para cualquier cosa, inclusive para justificar
tus faltas.
A ratos parece una prisión. No puedes
salir de ahí así tengas una emergencia,
porque los guardias de seguridad, que evitan
los robos, también evitan que salgas.
Claro, no son nada amables, se montan en una
pose de arrogancia y derroche de autoritarismo.
Todo lo que hacen y dicen
está amparado
en que son una universidad privada, por lo
tanto no se puede hacer ni decir nada. ¿Será que
la cosa es diferente si Santo Domingo contara
con una universidad pública? Los y las
jóvenes queremos una universidad estatal
que brinde la oportunidad de continuar los
estudios superiores sin la necesidad de alejarse
del hogar, la ciudad y provincia. Una universidad
para todas y todos, sin distingo de condiciones
sociales y/o económicas, que no requiera
el endeudamiento de los futuros profesionales
o sus familias. Una universidad de calidad,
que responda a las necesidades y fortalezas
de la región, que reconozca la importancia
de innovar y emprender nuevas áreas.
Una universidad laica, humanista que brinde
educación pero que no adoctrine, que
construya los saberes conjuntamente, que permita
el desarrollo del pensamiento y que promueva
sujetos libertarios.
*Responsable Juvenil ACJ Filial Santo Domingo
|
  |
|
Universidad-Escuela
Rosa María Torres**
Cuando estaba en el último año
de la Licenciatura en Ciencias de la Educación
tuve una profesora a quien, aquí, para
los fines del caso, llamaremos la Doctora N.
Su clase era una de las más odiosas
y tediosas: no bien entrábamos al aula
empezaba un monótono dictado, impertérrito
a la bulla, al aburrimiento de los estudiantes
y, sobre todo, a las normas más elementales
de la pedagogía moderna.
Dictaba de un cuaderno
espiral desvencijado, por el cual debían haber pasado generaciones
enteras de estudiantes, hoy profesores. El
cuaderno tenía en la portada un paisaje
recortado de alguna revista y estaba cubierto
de un forro de plástico azul que, con
los años, se había vuelto verdoso.
Una compañera y yo muchas veces fantaseamos
con la idea de hacer desaparecer el cuaderno,
pero jamás nos animamos, creo que básicamente
por razones humanitarias. ¿Qué habría
hecho la Doctora N sin él?. Habría
equivalido a despojarla de su herramienta fundamental
de trabajo.
Dictaba lentamente, palabra
por palabra, anticipando cambios de color
de tinta del bolígrafo,
para destacar los títulos, detallando
comas, puntos y comas, puntos seguidos y puntos
aparte, haciendo las debidas pausas para asegurarse
que nosotros, estudiantes universitarios, no
nos quejáramos de la prisa y tuviéramos
nuestros apuntes uniformes y prolijos.
Debo decir, en honor a la verdad, que le debo
a la Doctora N y a su clase muchas de las mejores
lecturas que hice por esos años. Sentada
en la última fila, a escondidas, debajo
del pupitre, mientras simulaba tomar el dictado,
aproveché para leer cosas que realmente
me interesaban.
Al acercarse el fin del
semestre y, con él,
los ajetreos de la tesis y el grado, la Doctora
N nos informó que una condición
para presentarse al examen final de su materia
era entregarle el cuaderno de apuntes al día.
Anotó en la pizarra algunas instrucciones
específicas sobre cómo hacerlo:
cuaderno espiral de 100 hojas, forro de papel
con membrete y cubierto con forro plástico,
títulos en rojo y subrayados, una línea
libre antes y después del título,
fecha al inicio de cada clase, nuevo tema en
nueva página, etc.
No recuerdo exactamente
el tiempo que me tomó hacer
la tarea, pero sí recuerdo haber experimentado,
junto al disgusto y la sensación de
ridículo, un sentimiento extraño
de haber vuelto, momentáneamente, a
la infancia. Para estar a tono con esta nostalgia
escolar, dibujé una linda carátula
en la primera hoja y hasta pegué en
la pasta el cromo de un osito. Pude, así,
presentarme al examen y, más tarde,
graduarme de Licenciada en Ciencias de la Educación.
Esto fue hace más de 15 años.
El otro día, mientras estaba tomando
café en una cafetería cercana
a la Universidad, ví detenerse frente
a la ventana un cuaderno espiral con paisaje,
forrado con plástico azul-verdoso-amarillento.
Inconfundible. Lo llevaba a cuestas la mismísima
Doctora N, algo más deteriorada que
entonces, al igual que su cuaderno, dirigiéndose
a paso firme hacia la Universidad. S
*Publicado en Familia, El Comercio,
Quito, 26/8/1990.
**Instituto Fronesis. Moderadora Debateducación |
  |
|
¿Cabellos
cortos,
ideas grandes?
Belén Yépez*
El respetar a la autoridad,
el ser obediente, el portarnos bien. Seguramente
estas frases nos suenan muy familiares. ¿Desde hace
cuanto tiempo están en nosotros? ¿Qué nos
enseñan en la escuela? Entre otras cosas,
a pasar 6 horas sentadas y sentados muy quietos
en una banca dura, frente a un pizarrón.
Nos enseñan a no pensar, solo a repetir,
a que existe solo una verdad. A que lo correcto
es lo que dicen los adultos.
En las tiendas de ropa
para niños por
ejemplo, se ven caras tristes, llantos, enojo,
porque los padres, desde pequeñitos,
nos ponen la ropa que ellos creen que es la
mejor, la más linda, la que nos hace
ver como niños y niñas de bien. “Hay
que ser y parecer”, dice un dicho popular.
¿Pero quién dijo que el “parecer
bueno”, estaba relacionado con vestir
de terno, cabello peinado hacia atrás,
zapatos de suela? O ¿quién dijo
que para ser bueno, hay que estudiar en la
universidad, ser serio, calmado, casi no expresar
tus emociones?
Probablemente para muchos
de los y las adultas, les resulta extraño encontrarse en las
calles con jóvenes con un “look” extraño,
algunos con el cabello de colores y de distintos
largos, otros que lo usan siempre largo y visten
de negro, otros que tapan su rostro con él
y usan ropa de cuadritos en blanco y negro.
Cada quien desde su diversidad dice vivir y
disfrutar de su identidad cultural. Todos estos
jóvenes “diferentes” pertenecen
a un grupo que tiene unas características
particulares, que entiende la vida de una forma
especial, que cree en diferentes cosas y hablan
distinto. Entonces, ¿son o no una cultura?,
seguramente sí.
¿Un reglamento vale más que
la Constitución?
La nueva Constitución de la República
reconoce que somos un país pluricultural,
por tal motivo, el Art. 21 dice: “las
personas tienen derecho a construir y mantener
su propia identidad cultural, a decidir sobre
su pertenencia a una o varias comunidades culturales
y a expresar dichas elecciones; a la libertad
estética; (…) a difundir sus
propias expresiones culturales y a tener acceso
a expresiones culturales diversas”.
Constitucionalmente tenemos
derecho a ser parte de las culturas urbanas,
a lucir de acuerdo a nuestra propia estética y no existe
ninguna otra ley o norma que esté sobre
la Constitución. Pero al parecer, en
algunos lugares, se les olvida que también
tiene que cumplir con estas disposiciones.
En una universidad privada
de la ciudad de Riobamba, creyeron que su
reglamento interno puede estar sobre la Carta
Magna y creen que se puede privar del derecho
a la educación
a los y las estudiantes, si no lucen, “como
personas de bien”.
Este es el caso de Hugo
Moscoso, un joven que pertenece a la comunidad
Rockera de Riobamba. Él
pretendía seguir su carrera universitaria
en Turismo, pero como a muchos jóvenes,
para poder pagar su carrera les toca trabajar,
Hugo se dedica a la música, forma parte
de una banda de rock, llamada “Democrisis”.
Hugo fue a matricularse
en la universidad UNIANDES de la ciudad de
Riobamba, como todas y todos los otros estudiantes
Hugo hizo los trámites respectivos, pagó su
matrícula, presentó los documentos
y demás requisitos. Hasta ese momento
todo marchaba correctamente.
Algunos días después regresó a
la universidad para solicitar una documentación
que le pedían en el Instituto Ecuatoriano
de Crédito Educativo, IECE. Ahí se
topó con una gran sorpresa, para poder
ser estudiante de esa universidad, tenía
que firmar un contrato, el mismo que debía
cumplirlo a cabalidad. Entre las restricciones
que se presentaban, estaba la de no llevar
el cabello largo.
“Me dijeron que ningún estudiante
puede tener pelo largo y que debo asistir vestido
formalmente para poder ir a clases” comenta
Hugo cuando nos cuenta lo que le sucedió. “Yo
envié un oficio a la universidad diciendo
que no podía cumplir con este requisito
debido a que era parte de la estética
de la banda en la que trabajaba, pero a ellos
pareció no importarles”.
Molesto por todo lo que
sucedía decidió denunciar
este acto discriminatoria por lo que recurrió a
la Defensoría del Pueblo en Riobamba. “Al
inicio no me hicieron mucho caso ahí tampoco,
pero luego se inició un tramite, mandaron
cartas y oficios, a esto la universidad respondió que
es parte de su reglamento interno y que tiene
que cumplirlo” nos dice. Lo que logró la
Defensoría del Pueblo con su intervención
fue devolver el costo de la matrícula
de Hugo. En el comunicado que la universidad
envía dice que “por respeto a
al colectividad, los estudiantes de la UNIANDES
deben estar vestidos formalmente y llevar el
cabello corto” comenta.
Otras instituciones y
organizaciones como el Ministerio de Cultura
y el colectivo Diablo Huma y las culturas
suburbanas de Riobamba han respaldado esta
demanda. Hugo ahora se encuentra estudiando
en un Instituto de su ciudad. Aunque él ya no quiere asistir
a esa universidad, cree que es necesario seguir
con esta lucha, pues lo que a él le
pasó no ha hecho que cambie la política
de la universidad. Pero considera que la Constitución
se debe cumplir. S
*Promotora Nacional de
Comunicación
ACJ Ecuador
|
  |
¿Estás a la moda o en
la resistencia?
Yana
Jatari*
Vas caminando despacio,
sin ganas de sonreír.
A tu alrededor te muestran la variedad de
productos que puedes comprar para estar a
la moda. Miras la televisión, te invita
a vestir una infinidad de prendas, cosméticos,
zapatos, accesorios que te harán conquistar
el mundo. Bueno ahora también te venden
la moda alter; no se te olvides llevar algo
que tenga la cara del Che: camisetas, mochilas,
billeteras y etc., etc. o un signo de anarquía,
o pantalones apretados o una cresta neo punk.
Enciendes la radio, te ayudan a elegir la
música que debes escuchar entre vallenatos,
bachatas, el pop de moda y hasta un poco
punk, ska entre otritos que ya se están
comercializando a full. Estás en el
colegio o la U; la gente te observa para
ver si tu vestuario es adecuado y al último
grito de la moda.
Te has preguntado alguna
vez: ¿Qué es
lo que se encuentra detrás de algunas
prendas alter que posiblemente tienes en
tu guarda ropa? Si lo revisas, encontrarás
algunos artículos que tienen cuadros
bicolores blanco y negro, unas converse,
unos pantalones tubo y en especial algo que
tenga la cara del Che entre otros. Y si buscas
entre tus discos encontrarás algunos
de SKA-P o de RAMONES.
Posiblemente se deba
a que durante las últimas
décadas se ha producido un fenómeno
parecido al estancamiento en l@s sujet@s
jóvenes; el cual responde a la arremetida
de los medios de comunicación orientados
a la globalización, a la homogenización
promovida por el sistema y al consumismo
impuesto por el mercado. Este fenómeno
ha producido una especie de apatía
en las juventudes, sin dejar de tomar en
cuenta a varios movimientos de resistencia
y otras alternativas culturales que han emergido
a partir de los años 60s. Se han mantenido
para defender y defenderse de las contradicciones
del sistema.
Las tribus urbanas
son parte de estas resistencias, aunque
algunas veces han sido victimas más
allá de la estigmatización
del mundo adulto, de algo peor, la mercadotecnia
del comercio; que vende su imagen obviando
sus simbolismos, significados, significantes,
propuestas y sobre todo aplastando sus luchas.
Obliga de esta manera a la mayoría
de jóvenes a participar en el juego
de la ignorancia, comprando, vistiendo y
pensando como nos impone la moda. Captura
símbolos de resistencia para convertirlos
en artículos de temporada, venderlos
y prostituirlos; de esta manera mantiene
controladas las manos y las mentes de quienes
pueden construir su propio presente.
Las culturas urbanas
o tribus urbanas se encuentran coexistiendo
con nosotr@s, compartiendo nuestras aulas
de clase, los buses del transporte urbano,
las calles, las plazas, los parques. Aunque
existen y se encuentran desarrollándose
especialmente en las grandes ciudades esto
no quiere decir que tod@s tengan bien claro
el panorama del significado político
que conlleva ser parte de estas.
La mayoría de gente piensa que las
culturas urbanas únicamente están
vinculadas a la violencia, las drogas y el
alcohol, pero las culturas urbanas también
son parte de esa resistencia frente a un
sistema que te anula si eres diferente, son
parte de nuestras movidas juveniles, son
jóvenes como nosotr@s viviendo cada
día frente a la presión de
un mundo adultocéntrico, y son como
nosotr@s las víctimas de un otricidio
que aun no termina de fallecer.
De esta premisa parte
la importancia de sacar del olvido a las
luchas de las que somos producto, recobrar
la memoria de donde venimos y hacia donde
vamos, entender la importancia de ser sujetos
y sujetas históricas,
de vivir, caminar y construir con consciencia
en un mundo donde ya no se cometa el crimen
de ser diferente y que se pague con la discriminación,
el olvido y el estigma.
Cada vez que compremos
un disco, una camiseta o algún símbolo que nos parezca
bonito y de moda, tratemos de investigar
su significado y las luchas que se llevaron
a cabo para llegar a crearlo. No dejemos
que el capital nos comercialice los sueños,
las resistencias y nos anule la capacidad
de recordar para poder caminar.
| El pasado mes
de agosto, durante la celebración del Guambra Raymi
en la provincia de Imbabura, se organizó un
campamento juvenil de culturas urbanas
en Antonio Ante. Las organizaciones juveniles
organizadoras de este evento cumplieron
todos los requerimientos de la Municipalidad
para llevarlo a cabo. Un día antes
del campamento, las autoridades locales
impidieron la realización del
mismo, argumentando que la población
del cantón se oponía a
que jóvenes de las culturas urbanas
ocupen el espacio público. Los
y las jóvenes de las organizaciones
del cantón y de la provincia,
pese a este rechazo de las autoridades
y exclusión de la sociedad, decidieron
continuar con su evento en el que participaron
alrededor de 20 jóvenes de distintas
culturas. |
* Red de organizaciones juveniles de Imbabura
ROJI
|
  |
|
En
blanco y negro:
¿Qué es la apariencia?
Cristian
Cunalata*
Dicen que la realidad
tiene dos lados, mejor dicho, al menos tiene
dos versiones. Es por esto que queremos contrastar
la versión
de un inspector de colegio, con una estudiante,
respecto a nuestra apariencia dentro de la
institución. Hemos escogido este tema,
porque creemos que es aquí donde nos
sentimos violentados frecuentemente. Luego
de algunos intentos por conseguir la versión
de las autoridades (que dicen que no están
autorizados a hablar), hemos logrado evidenciar
lo que piensa un inspector y una estudiante.
Lo que dice un inspector
Una autoridad es una persona que está encargada
de un mando o control de alguna actividad.
Por su parte el autoritarismo es abusar
de esa autoridad y maltratar a una persona
que está bajo su mando.
Yo considero que los
estudiantes de esta institución
respetan a las autoridades del colegio.
Predomina el respeto mutuo.
Pese a ser autoridad,
yo no me considero autoritario porque
lo que yo hago es, simplemente, cumplir
y hacer cumplir la ley; la ley de educación
y la ley del colegio.
Con respecto a al apariencia
de los y las estudiantes, académicamente
no tiene ninguna influencia, simplemente
tienen que cumplir el reglamento, es
decir, asistir “correctamente al
establecimiento”. Solo por eso
se les trata de corregir, están
en edad de corregir.
Nosotros como autoridades
de los colegios, siempre tratamos de
irnos a los reglamentos internos, a la ética
del campo educativo porque dentro de
los establecimientos no se trata de que
se rieguen estas modas, no son nuestras,
si no son de afuera. El pelo largo solo
lo llevan la gente indígena, por
ejemplo, ellos deben llevarlo porque
es su cultura, una tradición,
son ellos, nosotros siempre debemos llevar
el cabello corto.
Personalmente desconocía
el texto del Art. 21 de la Constitución,
sin embargo, creo que todo lo que está bajo
ley, todo lo que está escrito
vale, hay que respetar. En estos últimos
tiempos, se está trabajando con
respecto a los códigos de convivencia,
para mediar estos artículos con
los artículos del colegio, la
ley de educación y estos numerales.
Simplemente lo que hay
que hacer es conversar, entre estudiantes
profesores y padres de familia y llegar
a un acuerdo. Sin llegar a la exageración
de dejarles que vengan como ellos quieran.
Nosotros también podríamos
cambiar, pero siempre conversando y llegando
a un consenso. |
Lo que dice una estudiante
Mi nombre es Jennifer García, estoy
en 6to. Sociales del Colegio Nacional Tarqui,
ubicado en el Sur de la ciudad de Quito.
Para mí, la autoridad
es una ley, mientras que el autoritarismo
yo creo que es cuando una persona quiere
dominar a otra persona, quiere irse más
allá y violar un derecho o una
obligación.
Yo considero que las
autoridades de mi colegio, por una parte
son flexibles, pero por otra, como nosotros
decimos son autoritarios, quieren hacer
con el estudiante lo que ellos piensan.
Nos impiden que vayamos
al colegio con algunos adornos, porque
creo que ellos tienen una forma distinta
de vestir, de pensar y actuar y tal vez
esa moda que nosotros los jóvenes
usamos no les gusta o que se yo les molesta.
Creo que ese es el motivo que les impide
que un estudiantes utilice alguna cosa “extra” en
el uniforme, dicen que estamos poniendo
a la moda el uniforme.
Yo no sabía que
en la Constitución había
un artículo con respecto a como
los jóvenes nos podemos ver. Pero
ahora que lo sé, yo creo que todas
las instituciones deben adoptar ese artículo.
Yo estoy de acuerdo con
que cada quien es libre y dueño
de vestir como a uno le parezca, porque
cada quien al fin y al cabo tiene su
forma de pensar. Y si te ves de una forma
o de otra, no afecta en nada en lo que
aprendes en el colegio. Sigues siendo
la misma persona. |
Art. 21.- Las personas
tienen derecho a construir y mantener
su propia identidad cultural, a decidir
sobre su pertenencia a una o varias comunidades
culturales y a expresar dichas elecciones;
a la libertad estética; a conocer
la memoria histórica de sus culturas
y a acceder a su patrimonio cultural;
a difundir sus propias expresiones culturales
y tener acceso a expresiones culturales
diversas.
No se podrá invocar
la cultura cuando se atente contra los
derechos reconocidos en la Constitución. |
* Equipo de Comunicación
Filial Quito ACJ Ecuador |
  |
|
La
discriminación bota los sueños
al mar
Jose Luis Rodríguez
Denisses Angulo *
Las provincias fronterizas
del norte del Ecuador, en este último tiempo, además
de los problemas ya conocidos por la falta
de atención, enfrentan también
los problemas de seguridad debido a la expansión
del conflicto colombiano en nuestro territorio.
Desde el ataque al Ecuador por parte del ejército
colombiano el pasado 1 de marzo, se ha logrado
visibilizar más el problema fuera de
las provincias fronterizas.
Esmeraldas es una de
las provincias que enfrenta mayores problemas
sociales: altos índices
de pobreza, deterioro del medio ambiente, desatención
por parte del gobierno, presencia de grupos
armados colombianos, narcotráfico, sicariato
y delincuencia común, entre otros.
Pese a sus condiciones
de pobreza, mucha de la población desplazada colombiana decide
quedarse en esta provincia. El temor es generalizado
por los altos índices delincuenciales
y pese a que no todos los colombianos, ni siquiera
la mayoría de ellos son malos, la exclusión
y rechazo hacia esta población se hace
cada vez mayor.
Seguramente por miedo, nos causa miedo todo
aquello que no conocemos, nosotros, pese a
que estamos muy cerca de la frontera, no sabemos
realmente lo que pasa del otro lado, solo vivimos
las consecuencias.
Somos jóvenes afros que a lo largo
de la historia hemos sido discriminados. El
racismo es un problema latente no solo aquí,
en nuestro país, sino en todo el mundo.
Sin hacer mucho esfuerzo podemos recordar las
agresiones que han recibido migrantes ecuatorianos
en España, el ataque a una adolescente
en el metro, los golpes a otro compatriota,
son los más recientes y sonados, pero
no los únicos.
Europa históricamente tiene una tradición
racista, violenta y autoritaria, esclavitud
hacia los pueblos africanos, guerras mundiales,
colonización. El rasismo es algo que
nos desune y nos aleja de las demás
personas.
En nuestro país la cosa no es muy distinta,
los y las jóvenes vivimos exclusión
y autoritarismo. Si nuestra piel es de otro
color, si eres de otra ciudad o si por distintas
causas no terminaste tus estudios, es muy difícil
ser parte de la sociedad. No consigues empleo
en ningún lugar, te marginan, te ven
mal.
No debemos olvidar que
la falta de oportunidades está haciendo que se tiren vidas inocentes
al mar para que las olas se lleven todos los
sueños.
*Centro juvenil parada j (CECAFEC) Esmeraldas
|
  |
|
“Mi
papá me dio dos puñetes
para que no vaya al grupo juvenil”
Alejandra
Mero*
En mi casa, mi padre
y mi madre están
separados. Mi padre me visita a diario y
mi mamá tiene una amistad con él
por nosotras, somos cuatro hermanas. Mi padre
es muy autoritario. Él piensa que
el respeto se lo gana imponiendo cosas, incluso
utiliza el puño si es necesario.
Mis hermanas le temen
mucho, les da miedo que las maltrate o
las castigue. A mí,
mi papá, frecuentemente me golpeaba
si no hacia lo que me mandaba, lo que él
creía que era correcto. Llegó al
punto de decirme que ya no quería
que haga voluntariado, que no me quiere ver
más en los grupos juveniles. Bueno,
mi respuesta fue que esa es mi opción
de vida y no dejaré de trabajar con
jóvenes. Ante mi respuesta, él
me dijo, muy exaltado, que no puede permitir
que lo desautoricen y me dio dos puñetes.
Mi familia cree que él tiene derecho
a golpearnos, por eso nadie hizo nada. Realmente
yo no podía permitir que me maltrate,
por eso fue que lo denuncié, pero
realmente nadie le dio mucha importancia.
Pero en mí cambiaron muchas cosas,
principalmente el no permitir que me pegara,
claro que eso significó que en mi
barrio me catalogaran como mala hija.
Este es quizás un relato muy común
de lo que ocurre a los y las jóvenes
en nuestro país. Por eso, cuando como
jóvenes nos reunimos a discutir sobre
nuestros derechos y topamos el tema del autoritarismo,
siempre decimos que no podemos permitir esa
clase de abuso, que debemos denunciar los
atropellos que se presentan en la sociedad,
sin importar de donde vengan, sea de nuestras
propias casas, en colegios o en el entorno
en que vivimos. Pero la realidad es otra.
Nos quedamos paralizados y terminamos permitiendo
lo que sucede. No se si esa es una manera
de aceptar los abusos, el maltrato y violentar
nuestros derechos o a lo mejor el miedo nos
detiene. Tal vez en el instante en el que
sucede, no nos parece tan malo, porque nos
han tratado así tantas veces, que
ya nos hemos acostumbrado.
Estas preguntas, realmente
confrontan y nos llevan a reflexionar, ¿Por qué lo
permitimos? ¿Por qué no actuamos
ante los abusos? ¿Por qué,
si somos víctimas, callamos y simplemente
nos acostumbramos?
Vivimos en una sociedad
donde es común
y hasta aceptable que los padres o madres
nos maltraten, si actuamos de una manera
que no les gusta. Con la excusa de que son
nuestros padres, permitimos la agresión.
Nadie denuncia que vivimos en una sociedad
de violencia, incluso en nuestro propio hogar
donde debemos sentirnos protegidos.
Todos nos hemos creído el cuento
que siempre debe haber alguien que esté arriba
de nosotros o nosotras y que por esto pueden
maltratarnos y nosotros y nosotras debemos
permitir cualquier tipo de abuso. Frente
a esto, me gustaría que reflexionemos
sobre una frase de John Lennon “Vivimos
en una sociedad donde la violencia la practicamos
a plena luz del día, mientras que
hacemos el amor a escondidas”.
Lo que creo es que
no debemos dejar de respetar a nuestro
padre y madre, pero ellos también
tienen que respetarnos. No podemos permitir
que en nuestros hogares se viva con violencia,
de manera autoritaria, en la que los hijos
e hijas sufran maltrato físico, verbal
o psicológico.
* Red juvenil anticorrupción
Portoviejo |
  |
|
Como
una palabra
se convierte en orden
Flor Garcia*
Para los adultos, mientras
los y las jóvenes
no hayan pisado el escalón de la “madurez“,
son considerados conscriptos que deben obedecer
toda orden impuesta por sus mayores.
Alejandro Magno solía decir que muchos
nacen para ser mandados y pocos para mandar
y gobernar. Claro, él era un autoritario
que abusaba del poder y tenía la libertad
para exterminar a quien se le cruzara por
su ojo.
Se replica esta consigna
desde la casa, cuando el padre humilla
a los hijos por el hecho de ser padre,
por el hecho de ser adulto , por ser “el jefe de la casa”,
por tener el poder, la voz y el voto.
Escuchaba, el otro
día a un padre
decirle a su hijo en plena calle:”aquí mando
yo y tu te sometes a mis normas”, “yo
te educo”, “yo te mantengo”, “yo
te visto”, “yo te engendré”,” Yo
puedo hacer de ti lo que me plazca, para
eso soy tu padre”.”… Yo,yo
yo,yo…!
Todo este escándalo solo porque su
hijo se rehusaba a estudiar físico
matemáticas, en el colegio, porque
su opción eran las ciencias sociales.
Algunas palabras cruzaron por mi mente: “opresión”, “indignación”, “un
arte de amar martirizando”.
En fin, el otro día, en un taller,
un amigo preguntó en medio de una
conversación ¿¡qué significa
autoritarismo!? -Sencillamente someterse
al grito de los individuos a los que, por
temor y por incapacidad de creer en nosotros
mismos no nos expresamos, callamos nuestra
voz y dejamos que otros decidan por nosotros. “Él,
siempre estará diciéndonos
como debemos vivir en el mundo y bajo qué parámetros.”
El abuso de poder surge
desde lo mas cercano de los y las jóvenes, es decir, desde
el espacio hogareño, no digo que sean
todos, pero si son muchos. Desde pequeños
nos tratan como seres inferiores. Lo que
nosotros tenemos que decir no importa, no
vale la pena ser escuchado porque no poseemos
los “conocimientos”. No sabemos
nada de la vida, solo nos toca aceptar lo
que los adultos dicen, lo que nuestros padres
dicen. Si desde el inicio de nuestras vidas
no nos enseñan a defender nuestras
ideas, si en nuestras casas no nos permiten
tomar nuestras propias decisiones, ¡como
lo vamos ha hacer en otros espacios?
Solo en algunos casos,
donde la convivencia familiar es comunicativa,
el diálogo
rompe los esquemas autoritarios y los hijos
e hijas viven la fiesta en paz.
Y en las aulas….
Y bueno, como dicen
por ahí: “los
colegios son las segunda casa de las y los
jóvenes, porque pasan gran parte de
su tiempo en las aulas”. Allí,
sin ningún lazo afectivo, no es raro
que se repitan casos de autoritarismo.
Los maestros, los inspectores
y el rector o rectora, pasan sobre los
derechos de los estudiantes por el simple
hecho de saber que llevan un cargo que
les garantiza que son autoridad y “a la autoridades
se las respeta”. Claro que no falta
algun compañero o compañera
que también agrede a otros y otras
por creer que tiene más poder. En
el colegio nos hacen disciplinado o mejor
dicho esclavizados de un régimen.
Todos obedecen una voz. De lo contrario,
te rebajan los puntos. O en la casa no puedes
salir a la fiesta o a alguna actividad que
te interesa, solo porque a tus padres no
les agrada la idea. Muchas veces no te dejan
ni explicar lo que quieres y por qué es
importante para ti.
Al estilo de Mario Benedetti en su poesía “Que
les queda por probar a los jóvenes?” podemos
recordar que a los y las jóvenes,
“Les queda no decir amén,
no dejar que les maten el amor,
recuperar el habla y la utopía ,
Les queda hacer futuro a pesar de los ruines
del pasado y los sabios granujas del presente,
Les queda no encasillarse dentro de un rebaño
y desde la sumisión, limitarse a obedecer
como fieles ovejas”. |
  |
|
El
autoritarismo de las armas
15 de noviembre,
las cruces sobre el agua
Paulina Játiva*
Es sábado por la mañana, el
día amanece soleado pero se respira
un cierto aire denso y grisáceo. La
gente con su indiferencia habitual parece
no percibir la conmoción en el aire,
debido a la congelación de nuestra
memoria colectiva, a la postergación
de reconocernos como sujetos de historia.
Es sábado por la mañana,
las tiendas abren con cierta normalidad.
En el mercado las compras se realizan sin
perturbaciones. En los buses, en las calles,
en las casas la gente realiza sus actividades
cotidianas.
Es sábado y es 15 de Noviembre. 86
años atrás se escribió el
primer reglón en la historia del movimiento
obrero en nuestro país, pero nadie
parece recordarlo. En el Ecuador de principios
de siglo XX, Guayaquil era el referente de
la riqueza nacional gracias a la bonanza
del cacao. Además, al ser un puerto
fluvial muy importante, albergaba migrantes
extranjeros que contribuyeron en la formación
de una clase burguesa comercial y financiera.
Los migrantes internos montubios, indios
de la costa y sierra, conjuntamente con artesanos
y obreros de las fábricas se encontraban
en situaciones de pobreza. Aquí se
profundiza la brecha de los que todo lo tienen
frente a los que todo lo sueñan.
Ya para la década de los veinte,
el precio del cacao se encontraba decayendo
de 26 sucres a 9 en un período de
2 años. El gobierno de turno se encarga
de devaluar la moneda para apoyar a los cacaoteros
y banqueros. Esta medida afecta de manera
importante a la clase media y en especial
a los más pobres, para quienes ya
la vida se había tornado difícil
con la proliferación de la peste bubónica,
la falta de empleo, la reducción de
salarios y la inestabilidad económica.
En el mes de octubre
de 1922, se realiza una huelga de los trabajadores
ferroviarios de la “Guayaquil and Quito Railways
Co.” quienes después de esta
medida logran el cumplimiento de sus demandas.
El 8 de noviembre se realiza otra paralización
de las Empresas de Electricidad, Gas y Transporte
urbano, la cual no tiene el mismo resultado
que la anterior; a esta medida se suman muchos
gremios y trabajadores. Para el 13 de Noviembre
se realiza una Asamblea general en la misma
se convoca a la paralización y la
entrega de un manifiesto de demandas al gobierno
por parte de la Federación Regional
de Trabajadores del Ecuador (FRTE). El 14
de noviembre se realiza la marcha de los
trabajadores a la Gobernación para
hacer la entrega del manifiesto que demanda:
condiciones dignas de trabajo, mejora de
salarios, liberación de los dirigentes
apresados y la baja del horario de trabajo
a 8 horas.
Al amanecer del 15
de noviembre, el presidente Tamayo dicta
nuevas medidas económicas
pero las demandas de los trabajadores no
son tomadas en cuenta por lo que deciden
prolongar 24 horas más la paralización. “Maldita
sea la huelga”, decían los patrones
cuando amanecía el 15 de Noviembre
y se llevaba a cabo la primera huelga general
en Ecuador. Las jóvenes organizaciones
obreras salían a la calle. La convocatoria
a la participación en la huelga no
fue obligatoria, pero la participación
voluntaria fue masiva y con ese fuego de
esperanza que siempre lleva en el pecho nuestro
pueblo. Las autoridades no escucharon los
clamores del pueblo y como siempre llamaron
al orden de la manera más despiadada.
La multitud se encuentra
marchando hacia el edificio de la Policía a recoger
a sus compañeros que iban a ser liberados,
pero al llegar se encuentra con un contingente
militar dispuesto a disparar a pesar que
los manifestantes se encontraban desarmados.
Algunos corren hacia almacenes en busca de
armas para defenderse, pero la arremetida
militar es tal que es difícil combatirla.
Las primeras víctimas son las obreras
del comité femenino Rosa Luxemburgo
que encabezaban la marcha. En esta lucha
se destaca Tomaza Garcés, esposa de
un dirigente ferroviario, quien con sus hijos
se recostó sobre las rieles de la
locomotora para evitar que los trabajadores
cedan a las presiones, con lo cual se sumaron
más compañeras y compañeros
a la huelga.
El fuego apaga la
rebelión
El fuego apagó la rebelión
popular, el fuego mermó nuevamente
las esperanzas del pueblo; por las calles
de Guayaquil corrió sangre de obreros,
artesanos, cocineras, panaderos e incluso
de niños y ancianos. Al perpetuarse
la masacre, que según los historiadores
eran entre 100 y 300 muertos, toman los cadáveres
y los lanzan al Río Guayas.
Con el cariño y el dolor que nuestro
pueblo suele expresar sus pérdidas,
al siguiente día fueron encontradas
cientos de cruces que flotaban en las aguas
del Río Guayas en homenaje a los compañeros
y compañeras caídas en esta
gesta. De esta forma se realiza el bautizo
de nuestra clase obrera, a fuego y sangre.
Este acto jamás ha sido reconocido
como crimen de Estado.
Es importante llevar latente en nuestra
conciencia y en nuestro corazón el 15 de Noviembre,
en estos momentos en los que la clase obrera
aún no cumple de forma total todas
sus reivindicaciones, cuando aún existe
esa brecha gigantesca y absurda entre ricos
y pobres, cuando la libertad del pueblo se
negocia en los mercados del capital, cuando
nos estamos acostumbrando a recibir restos
y no exigir lo que nos pertenece, cuando
es apremiante un proyecto político
real que no siga mermando las aspiraciones
más dignas de un pueblo, cuando apremia
una organización popular sin tintes,
ni disfraces neocapitalistas, cuando es indispensable
recuperar la memoria colectiva para la construcción
de ese otro mundo posible y urgentemente
necesario.
Mientras las cosas
no cambien de verdad hacia un futuro más equitativo, solidario
y sobre todo libre, las cruces seguirán
flotando en el aire.
*Red de organizaciones juveniles de Imbabura
ROJI |
  |
|
Los
derechos humanos nos protegen del abuso
de poder...
¡No al autoritarismo!
Valquiria Rafaela
Armijos Ambuludí*
En el calendario señalamos con el
lápiz de colores, letras grandes y
llamativas: 10 Diciembre de 2008 - ¡CUMPLEAÑOS
DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS! Han pasado 60 años
de aquel histórico día en el
que se instrumentaron legalmente los Derechos
Humanos, “ese conjunto de condiciones
materiales, afectivas, sociales, culturales
y espirituales que necesitamos para satisfacer
nuestras necesidades. ¡Para vivir con
Dignidad! Y realizarnos como seres humanos”.
Consolidados positivamente, buscan el reconocimiento
de nuestra dignidad e igualdad inalienables,
como integrantes de la gran familia humana.
La lucha por los derechos
humanos no se inicia el 10 de diciembre
de 1948, sino en las luchas contra el esclavismo,
la servidumbre y el colonialismo. Hoy se
manifiesta con nuevas formas de opresión por la dominación
neoliberal, la violencia, la corrupción,
las amenazas, los abusos, la explotación
y el autoritarismo. Esto impide el respeto
y la vigencia plena de nuestros derechos;
constituyen “piedrotas en el zapato” que
limitan nuestro tránsito por el ejercicio
de la libertad y dignidad como seres humanos
individuales y colectivos.
Y ante esto debemos
preguntarnos, ¿qué mismo
es el autoritarismo? ¿Es una forma
de autoridad, o más bien es un abuso
de la misma? Al someternos a la voluntad
de una persona y quedarnos callados sin hacer
ni decir nada, e incluso callar nuestras
opiniones, que son igual de buenas que aquellas “ideas” que
nos son impuestas, nos convertimos en víctimas
del autoritarismo.
A veces pareciera más fácil
someterse a un régimen, en el que
nosotros somos dominados y manipulados para
realizar actos cuyos fines e ideales no nos
son convincentes, pero que de todas formas
las realizamos porque creemos saber menos
o pensamos estar equivocados y en realidad
lo estamos, pero no porque nuestros pensamientos
estén mal, sino porque la equivocación
en la que incurrimos es no defender nuestros
principios y convicciones de amplia libertad.
Otras veces, aunque plantemos resistencia,
el abuso de poder que tiene variedad de rostros,
hace alarde de su fuerza y se impone, “quienes
abusan de poder, se sienten por encima de
la ley”.
Abuso de poder en
los colegios
Muchos y muchas jóvenes
viven a diario el abuso de poder de sus
profesores, quienes piensan tener un conocimiento “mayor”,
aprovechándose así de nosotros
los y las estudiantes, para hacernos blanco
de sus abusos verbales y psicológicos,
haciéndonos sentir más débiles
y con un autoestima muy baja, generándonos
inseguridades y temores. Esto influye para
que nuestras actitudes críticas y
participativas disminuyan considerablemente,
y como resultado tenemos adultos pasivos,
obedientes, resignados o conformistas.
El caso de Carmen,
una estudiante de secundaria de 15 años, es un claro ejemplo. Al
llevar un deber asignado con anterioridad
por su docente y al aportar nuevas ideas
al tema expuesto, recibió como respuesta
a su esfuerzo las siguientes palabras de
su profesor: “está equivocada,
por favor señorita concrétese
a hablar del tema, no se vaya a otras cosas
que no tienen nada que ver”. Carmen,
algo molesta, se defendió diciendo
que eso estaba dentro de su consulta y que
incluso le podía dar la pagina de
referencia donde había hallado dicha
información, pero el profesor se negó a
corroborar aquello, aduciendo “yo soy
el dueño de mi materia”.
Esos son casos que
vemos a diario; centenares y porque no
decir miles de adolescentes, niños y niñas en las escuelas
y colegios que no pueden desarrollar plenamente
su potencial. Se encuentran sometidos al
miedo que produce el autoritarismo, pues
con prácticas como éstas se
va perdiendo el interés a las clases.
Esto es una manera de irnos “ domesticando”.
Si jamás dices nada contradiciendo
la “gran verdad” del profesor,
tienes 20 en conducta. Pero si haces todo
lo contrario, hasta te puede costar una expulsión
o una pérdida de año.
El camino de los Derechos Humanos nos invita
a recordar que todos y todas estamos en la
facultad de desarrollar las mismas actividades
y por lo tanto tenemos las mismas potencialidades.
Nuestros derechos solo terminan cuando comienzan
los del otro, pero mientras tanto son universales,
indivisibles, obligatorios, interdependientes
e irrenunciables.
No olvidemos que el
poder de una autoridad es legitimado cuando
las decisiones se toman con la activa participación, aporte
e intervención de los y las implicados
y por otro lado cuando se asumen y ejercen
como un servicio a la colectividad. Pero
cuando las decisiones son impuestas, se usan
como herramienta de dominación, y
si la autoridad la utiliza para enriquecerse
o enriquecer a pequeños grupos, el
poder queda deslegitimado. Es decir que ha
perdido la autoridad.
“Solo una actitud vigilante de la
gente puede prevenir el abuso de poder”.
Les invito a soñar
y respirar libertad y dignidad con Las palabras
andantes del uruguayo Eduardo Galeano: “Estamos
empezando a vivir una época en la
que es absolutamente necesario que la confrontación
ceda paso a la proposición, la intolerancia
a la tolerancia, el autoritarismo a la democracia...El
futuro será nuestro si sabemos responder
con sabiduría a los grandes relatos
y responsabilidades que nos demanda; si actuamos,
ante todo, con ética para reconstruir
el tejido social profundamente dañado
durante todos estos años de confrontación”. |
  |
El
arte expresado desde las tablas,
un mundo de miles de historias
Soledad
Yépez*
El arte es una de las
expresiones más
elevadas del ser humano, incomprendido por
muchos, apasionado para otros. Aunque la mayoría
de nosotros alguna vez soñamos con pararnos
en una tarima y gritar al mundo nuestros ideales,
son pocos los que en realidad se atreven.
Sebastián Sánchez es parte de
esos pocos que hizo del arte su vida. Su padre
pintor y su madre escultora, sin duda fueron
sus primeros referentes. Al llegar a la adolescencia,
el poder de las imágenes lo cautivaron
y encontró en el teatro ese espacio
que le permite una transmisión de imágenes
en vivo. Las tablas son el medio por el cual
logra conmover al público, las risas,
lágrimas y suspiros son lo que le motivan
a trabajar día a día. Sabe que
el llegar a ser artista es un proceso de toda
la vida. ¨ Son meses y meses de preparación
para presentar una obra de cuarenta minutos,
pero la adrenalina de ese momento sin duda
lo vale ¨ nos dice.
Estudia Comunicación Social con mención
en Multimedios, un leve acercamiento a su verdadera
pasión, porque sabe que el arte no le
va a ofrecer una vida plena, sobre todo en
nuestro país donde esta actividad no
cuenta con el suficiente apoyo. Las escuelas
de actuación son muy caras, los canales
de televisión no difunden lo que se
produce a nivel nacional, es muy poco lo que
el gobierno designa y la empresa privada tampoco
respalda las producciones. Pero estas imitaciones
han generado que se promueva el “acolite”, “los
panas que se involucran lo hace por convencimiento” dijo
Sebastián.
Ha recibido sus lecciones
de las más
reconocidas directoras en artes escénicas
del país como Diana Borja y Viviana
Cordero. Con esta última presentó la
comedia ¨Anatomía ¨ en la Casa
de la Cultura con gran éxito. Sebastián
representaba a “El Chivo” un cantante
de hip hop que, junto a un ladrón, una
gomela, un aniñado y un gay, comparten
una noche en una esquina y cada uno cuenta
la historia de su vida.
Los monólogos representan un reto mayor,
la mayoría de las veces el actor encarna
varios papeles simultáneamente. “Vuelta
a la locura”, una adaptación del
texto de Pablo Palacios, fue uno de los primeros
monólogos representados por este joven
actor, dirigido por Diana Borja.
Ahora Sebastián comparte sus técnicas
con otros jóvenes en las clases de actuación
en el colegio Técnico Don Bosco. Está preparando
también una obra sobre la vida de Don
Bosco, que será presentada en la Universidad
Politécnica Salesiana de Quito, Guayaquil
y Cuenca.
Sin duda su talento no tiene límites
ni sus sueños fronteras. Espera poder
viajar, estudiar y consagrarse como un actor
y cineasta reconocido mundialmente.
*Estudiante de Comunicación
Social
|
|
|
Santo
Domingo:
Jóvenes piden
universidad pública
Eddy Vera*
Los y las jóvenes del Comité Provincial
de Juventudes de Santo Domingo de los Tsáchilas,
presentamos un manifiesto público al
Eco. Rafael Correa por celebrarse el primer
año de provincialización, el
6 de noviembre último.
Los y las jóvenes pedimos a las autoridades
la creación de la Universidad Pública
que cumplan con el derecho a la educación
gratuita hasta el tercer nivel declarado en
la nueva Constitución, así como
también la construcción de la
Casa de la Juventud para la provincia Tsáchila
para que la juventud de la provincia cuente
con espacios de participación y de formación.
Ya que el Presidente
asistiría al acto
de celebración de la provincia, se había
desplegado un operativo policial que impedía
aproximarnos a las autoridades. En cuanto llegó el
Presidente, los y las jóvenes tomamos
nuestras pancartas e hicimos uso de nuestra
voz para que las autoridades nos escucharan.
Al pasar nos saludaban,
pero sin escuchar realmente lo que decíamos. En cuanto
pasó el vehículo presidencial,
los guardaespaldas nos alejaron más
del primer mandatario. La gente que había
asistido al acto se sentía desilusionada
por no poder aproximarse “…y como
siempre la guardia que no lo deja ni tocar…” decía
una señora que estaba a nuestro lado.
Pese a la cantidad de
guardias que había,
tomé la carpeta en la que estaba el
manifiesto que habíamos preparado para
entrégaselo. Al aproximarme uno de los
guardaespaldas me sostiene de la camiseta para
detenerme. Rafael Correa, al ver esto, le dice
al guarda que me deje pasar. Solo tuve unos
segundos para decirle de que se trataba el
documento y entregarle el Manifiesto.
Luego, un joven de la
secretaría del
presidente se nos acercó, nos dijo que
venía de parte del Economista Correa,
que a él le había gustado mucho
la propuesta y la organización juvenil.
Ahora nuestra demanda
está en la Presidencia,
pero sabemos que esto apenas está empezando,
que tenemos que ir dándole el seguimiento
con nuestras acciones y movidas juveniles.
*Responsable juvenil Filial
Santo Domingo ACJ Ecuador |
|
|
Haciendo
comunicación en todas partes
Belén Yépez*
En las paredes de las
calles, algunas veces en el cemento fresco
de las aceras, en las bancas de los colegios
y universidades, en las letras de las canciones,
en cuadernos, en los espacios radiales,
en uno que otro programa de televisión, en los blogs,
en el hi5, en las hojas volantes, en las
marchas, en los plantones, en las revistas,
en las frases, en los mensajes de celular,
en las llamadas telefónicas… en
todas partes… Los y las jóvenes
usamos casi cualquier cosa para decir aquí estamos
y esto somos, posiblemente porque siempre
nos hemos sentido invisibilizados, nos la
hemos ingeniado para apropiarnos de los diferentes
espacios.
La revista Sakudt es
uno de estos, se la produce desde el 2006
y ya son seis números
los que hemos logrado publicar. Cada vez
recibimos mayor colaboración de jóvenes
de distintas partes del país, cada
vez son más realidades las que podemos
evidenciar en las páginas de la revista.
Los primeros números eran desarrollados
con los aportes de los equipos de la ACJ,
casi en su totalidad. Ahora nos llena de
alegría ver que esta es una revista
de todos y todas. Desde la número
cuatro, participan compañeros y compañeras
que pertenecen a diversas organizaciones
juveniles. Todas y todos formamos parte de
la “Red de Comunicadores/as Jóvenes
por la Paz”. Esta es una coalición
organizativa que pretende que los y las jóvenes
nos apropiemos del derecho humano a la comunicación.
Esta Red es una apuesta
para que seamos nosotros los que nos tomemos
los medios, que promovamos, desde los espacios
alternativos, desde nuestro día a día
un encuentro entre los diversos.
Creemos que el trabajo
en red nos permite optimizar recursos,
energías, propuestas
y hacer cosas mucho más grandes, si
trabajamos juntos y juntas las iniciativas
tienen mayor impacto, pues son más
manos, cabezas y fuerzas las que impulsan
las tareas. Como organizaciones juveniles
siempre hemos intentado trabajar articuladamente.
El proceso del Acuerdo Nacional por la Constituyente
Juvenil, es un ejemplo de ello. Trabajamos
descentralizadamente, de manera horizontal,
pero con un mismo objetivo.
En nuestras organizaciones
hemos desarrollado cientos de ideas creativas
para promover nuestras iniciativas, campañas, acciones,
pero por lo general siempre se queda en nuestro
campo de acción, con nuestra gente,
con la que trabajamos. Muy pocas veces salimos
de nuestra localidad o somos noticia nacional.
Suelen existir problemas al interior de las
organizaciones también, porque no
nos comunicamos eficientemente. Para eso
es indispensable que se generen espacios
y oportunidades en los que los y las jóvenes
podamos desarrollar todas nuestras capacidades
comunicativas.
El pasado mes de noviembre,
la Red realizó un
encuentro nacional en el que los y las jóvenes
definieron algunas líneas de acción,
en su mayoría enfocadas a la cooperación
entre las organizaciones para fortalecer
las habilidades de los y las jóvenes,
además de mantenernos informados sobre
las actividades de nuestras organizaciones.
La lista de distribución electrónica,
debatejovenes@yahoogroups.com, es uno de
los medios que nos sirve para mantenernos
comunicados y compartir documentos y experiencias.
Esta Red es solo una
de las múltiples
iniciativas que los y las jóvenes
impulsan en el campo de la comunicación.
Esta revista es resultado de esa articulación.
Este nuevo año esperamos seguir trabajando
en red, ampliando las organizaciones. Gracias
a todos y todas por este trabajo, nuestro
trabajo.
*Promotora Nacional
de Comunicación
ACJ Ecuador |
  |
|
GRAFFITI:
REPORTEANDO SOBRE EL MALTRATO
Henry Betancourt*
La ciudad puede ser un torbellino
donde todos juguemos a ser robots
donde el ruido nos haga compañía
mientras el smog manche nuestras almas.
La ciudad puede ser infierno vengativo
que por las noches se ame con la violencia
para parir las injusticias y la pobreza
mientras los jóvenes sigan siendo excluidos.
La ciudad puede ser también
esperanza
cuando los jóvenes invadan calles y
avenidas
con su voz de trueno anunciando amaneceres
y el smog se ventile con la palabra amor.
Y nosotros volvamos a
ser utopía.
ELÉ
Verá doña
Belita, usted sabe, como directora de la
revista SAKU DT, que los reporteros, a veces,
nos jugamos la vida por sacar una noticia
o un reportaje, por eso le digo que cuando
me dijo que hay que hacer un reportaje sobre
la nota del maltrato y el autoritarismo me
puse manos a la obra.
Poniendo las manos en
el corazón le
digo que esto del autoritarismo me hace acuerdo
de uno de los peores gobiernos que ha tenido
el país, el del León Febres Cordero.
Aunque ya falleció el señor,
pero la verdad sea dicha, no todos los muertos
son buenos. En esa época ser joven era
no solo problema sino también pecado,
ser joven era sinónimo de subversivo.
El tipo gobernó el país a punte
de carajazos y pistola. El país era
como su hacienda… Mejor no me acuerdo
de esos momentos tristes.
Verá, viendo bien por los barrios,
uno se da cuenta que la sociedad es la primera
maltratante pues excluye a los jóvenes.
Se vive en una cultura
de violencia y autoritarismo. La sociedad
se refiere a los jóvenes
como ciudadanos de segunda clase. Veamos:
La juventud es:
- “ Una etapa intermedia entre niño
y adulto”
- “Estar en la edad del burro, ya se
les pasará”
- “ Los jóvenes son incapaces”
- “ El futuro de la patria”
“Es una etapa intermedia entre niño
y adulto”.
Según esta frase los y las jóvenes
son una etapa pequeña sin mayor importancia
y cuyo fin último es llegar a ser adulto.
El joven no tiene importancia, es solo un puente
entre el niño y el adulto. El ser adulto
se muestra como una meta, con lo cual se niega
que la juventud es una fase del desarrollo
humano en donde se viven intensidades y que
tiene su maduración y ritmos propios.
“Estar en la edad del burro, ya se les
pasará”.
Según algunos profesionales, la problemática
juvenil tiene que ver con cosas propias de
una etapa de desajustes en el equilibrio de
nuestra personalidad, que empieza al momento
de la pubertad, lo que produce ciertos cambios
físicos y emocionales bruscos; y con
una serie de inquietudes frente a la sociedad
y al mundo. Si bien esta afirmación
es certera, no es menos cierto que debemos
ver la cuestión de lo juvenil como algo
que va más allá de lo personal,
pues es un asunto de construcción social.
Comúnmente cuando se habla de la edad
del burro, estamos evocando conflictos, crisis
y esto generalmente se lo asocia con algo negativo.
El conflicto no necesariamente es destructivo,
pues más bien constituye una oportunidad
para crecer. La juventud es una etapa de aprendizajes.
“Los jóvenes
son incapaces”
Esta concepción hace ver al joven como
un ciudadano de segunda clase al cual hay que
darle haciendo las cosas. Y por tanto no se
crean condiciones para que las juventudes asuman
responsabilidades y espacios de decisión.
Entonces las jóvenes piensan que no
tienen capacidades, que no pueden proponer.
La juventud se convence de que es incapaz de
participar.
“El futuro de la
patria”
Con esta frase se consolida
la invisibilidad del joven, pues como son
el futuro de la patria no hagamos nada por
ellos ahora. La sociedad se ha convencido
de que otros sectores son los prioritarios
descuidando a la juventud e hipotecando de
esta manera el presente y el futuro de las
jóvenes. Pero para
nada es invisible la juventud, pues el 60%
de la población ecuatoriana es menor
de 30 años.
La nota del irreconocimiento...
Uno de los espacios donde se irreconoce a las
juventudes es el cole. Chuta, ahí si
es de sentarse a cantar pasillos.
Los inspectores son los
típicos sargentos
de la película. La disciplina en vez
de trabajarse con acuerdos se lo hace como
si las jóvenes fueran lo peor o el problema,
EL PROBLEMA. Es una disciplina policíaca.
Los Licen se creen la
divina papaya, aunque para ser justos hay
algunos licen que si son buena nota, pero
son la excepción de
la regla. Conversando con algunos chicos y
chicas me dicen que a más de que pertenecen
a familias pobres y que eso ya es maltrato,
también creen que no hay mecanismos
de diálogo intergeneracional.
Los licen creen que las
jóvenes no
tienen conocimientos y no pueden opinar o reflexionar
como si fueran objetos a los que hay que depositar
conocimientos, muchos de ellos ya caducos. “ellos
no saben que nosotros manejamos más
información en el internet”. “Eso
nos da iras porque no hay diálogo, nos
imponen cosas”.
El asunto en las familias
es otra novela de llorar. Cuentan que a las
jóvenes mujeres
no les quieren dejar ni salir, peor si es a
espacios de participación porque dicen
que van a perder el tiempo. Para las mamás
y papás el hecho de que sus hijas vayan
a un espacio juvenil no es productivo, entonces
deciden sobre el tiempo libre de las jóvenes.
Las jóvenes no tienen un tiempo propio
para la re-creación. Tienen que asumir
roles tradicionales y lo que es más
a veces suplir el rol que deben cumplir sus
padres o madres.
Le podría seguir contando lo que me
dijeron las jóvenes pero ya me tengo
que ir. Pero antes quería decirle que
esto de los discursos y los irreconocimientos
a los jóvenes nos convence de que debemos
seguir construyendo la ciudadanía juvenil
a partir de:
La importancia de la
autoestima y de la identidad cultural (en
su diversidad regional, étnica,
generacional), como base para una ciudadanía
activa.
La necesidad de que el
joven ciudadano desarrolle conocimientos
y capacidades (información,
capacidad técnica, administrativa) para
efectivizar su ciudadanía mas allá de
la figura legal de derechos y obligaciones.
Fortalecer la capacidad
de organización
y participación de las juventudes en
sus diversos entornos: colegios, barrio, ciudad.
La actoría ciudadana del joven se realiza
en contextos específicos:
En una sociedad donde
existe un modelo de exclusión que
limita el ejercicio de derechos.
En una sociedad donde
se mantiene el choque generacional, el conflicto
entre el desarrollo corporal, expresivo,
sexual, afectivo y de conocimientos de los
jóvenes vs. el
patrón que se busca imponer, | | |