Quienes Somos
¿Qué es la
ACJ?
La ACJ Ecuador, fundada en 1959, es una organización
de la sociedad civil, comprometida con el proceso de cambio
y desarrollo social, en defensa de la vida y de los derechos
ciudadanos. Trabajamos con y para los pobres y excluidos de
la sociedad, en especial para los y las jóvenes y las
mujeres. Somos un movimiento de voluntariado, cristiano ecuménico,
que es parte del movimiento internacional YMCA. Formamos parte
de la Alianza Mundial de ACJs, organización internacional
que reúne a las ACJs de 123 países y que mantiene
estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social
de las Naciones Unidas (ONU).
La ACJ impulsa desde Ecuador la misión del movimiento
mundial y su agenda Desafío 21, que nos convoca a la
construcción de una comunidad humana de justicia con
amor, paz y reconciliación con plenitud de vida para
toda la creación.
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Visión
Vemos una ciudadanía comprometida participando en la
gestión de su desarrollo humano, ejerciendo sus responsabilidades
y derechos con conciencia de su valor como personas; dentro
de ésta vemos jóvenes ejerciendo liderazgo y
actoría en la sociedad. Vemos a la ACJ como un movimiento
de transformación, comprometido con la realidad.
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Misión
Impulsamos procesos de desarrollo humano desde lo local, con
base en los principios cristianos, con énfasis en jóvenes,
mediante el fortalecimiento del movimiento ACJ.
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¿Dónde
trabajamos?
CLICK PARA AGRANDAR
La ACJ de Ecuador tiene filiales en Quito, Santo Domingo de
los Colorados y Portoviejo. También desarrolla programas
en la Provincia de El Oro, Alausí y Canandé
y asesorías en otras ciudades. La Oficina Nacional
está ubicada en Quito.
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Nuestros socios
La ACJ, como organización de la sociedad civil, coordina
su trabajo con distintos actores locales, nacionales e internacionales,
con quienes trabaja en redes y en alianzas.
Socios nacionales
- Ministerio de Bienestar Social, Programa Nuestros niños
(MBS-BID)
- Instituto Nacional del Niño y la Familia (INNFA)
- Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
- Grupo de Damas YMCA
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Socios internacionales
- YMCA Montreal, Canadá
- CVJM Alemania
- Horyzon, ACJ/ACJ Suiza
- Ys Men Internacional
- Fondo del Medio Ambiente Mundial (FMAM), Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo
- (PNUD) Programa de Pequeñas Donaciones (PPD)
- EED Alemania
- DED, Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica
- Fundación Kellogs, EE.UU.
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Somos miembros de:
- Alianza Mundial de ACJs
- Red Interamericana por la Democracia (RID)
- Consejo de Educación de Adultos de América
Latina (CEAAL)
- Grupo Democracia y Desarrollo Local
- Foro Social de las Américas
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¿Por qué
trabajamos con los sectores más vulnerables?
En la era de la globalización, la vida de los pueblos
del mundo se encuentra entrelazada. Un cambio en los modelos
de consumo en un país puede afectar la economía
de otro país. Crece cada vez más la concentración
desenfrenada de la riqueza, la información y el poder,
cuyas consecuencias afectan desigualmente a los pobladores
de la Tierra. Los/as pobres, los niños y niñas,
los y las jóvenes y las mujeres son los que más
sufren.
En el caso de Ecuador, han existido 20 años de fuerte
crisis económica. Durante dos décadas el PIB
(producto interno bruto) ha estado en 0%, lo que representa
dos décadas perdidas en lo económico. Esto ha
resultado en la recesión del sector productivo, la
falta de empleo, la falta de ingresos y una situación
económica muy desfavorable para las familias ecuatorianas.
Se ha acentuado la inequidad social, creciendo la distancia
entre ricos y pobres. El que más tiene gana 60 veces
más que el que menos tiene. Esta situación marca
un récord junto con Brasil, los campeones de la desigualdad.
La concentración de la riqueza en nuestro país
no solo es insostenible, sino inmoral e inhumana.
Algunos de los efectos inmediatos en las condiciones de vida
de las familias y los y las jóvenes, son el desempleo,
la migración y las dificultades para acceder al colegio
y la universidad. Los siguientes datos ayudan a comprender
la situación del Ecuador:
- En 1999, cerca de 500.000 niños y adolescentes
no estudiaban.
- Más de 300.000 personas han migrado de Ecuador
hacia otros países en busca de trabajo en los últimos
años. Más de 160.000 niños, niñas
y jóvenes se han quedado sin uno de sus padres por
la migración.
- La violencia es una de las principales causas de muerte
de jóvenes.
- El suicido es una de las principales causas de muerte
de mujeres, especialmente de adolescentes.
- El 17% de las mujeres entre 15 y 19 años son madres,
limitando sus posibilidades de estudio y trabajo.
- Niños y niñas menores de 5 años
no reciben los cuidados acordes con sus necesidades evolutivas.
- Niños, niñas y jóvenes son víctimas
del maltrato en la familia y en la escuela.
Por otro lado, es significativo también el cambio
de rol del Estado. Hasta la década del 80 el Estado
generó la mayor parte de la inversión productiva,
sistemas de comunicación, transporte, seguridad social,
etc., que si bien no había logrado cubrir al conjunto
de la sociedad con sus servicios de educación y salud,
había logrado un avance sustancial, gracias al recurso
petrolero. Ahora el Estado no tiene la misma capacidad ni
puede realmente cohesionar a la sociedad. Uno de los problemas
que tenemos ahora es que el Estado ha perdido la perspectiva
de generar derechos para toda la ciudadanía y ha dejado
espacios abandonados en la sociedad. Esto ha sido cubierto
por distintos actores, como los campesinos, ONGs o fundaciones
que han asumido muchas de las labores del Estado.
Al mismo tiempo, se ha generado un proceso de erosión,
descomposición y desinstitucionalización del
país. Las instituciones que eran parte de la vida del
siglo XX como la escuela, el sindicato, la familia, no son
lo que antes eran. No garantizan ni dan seguridad laboral,
económica y social, ni de acceso al conocimiento. La
gente ha perdido de alguna manera los parámetros de
la vida a la que estaban acostumbrados, lo que genera situaciones
de violencia y el incremento de la corrupción. Adicionalmente,
la guerra en Colombia está afectando a las poblaciones
fronterizas y se encuentran ya muchos casos de asesinatos
y desplazamiento de personas.
Los últimos años en Ecuador han estado marcados
también por la crisis política. Los partidos
políticos han dejado de ser nacionales y tienen un
afincamiento local y provincial, con lo cual pierden perspectiva
y capacidad de representación. Tienen dificultad para
dar salidas creativas a las condiciones actuales y han perdido
credibilidad. Han aparecido entonces líderes o caudillos
que desarrollan campañas y acciones de corte populista
para ganar elecciones. Sin embargo, la credibilidad y legitimidad
de la democracia es cuestionada, por su incapacidad para reducir
la degradación de las condiciones de vida de las clases
populares.
Desde el ascenso al gobierno de Lucio Gutiérrez en
2003, y a pesar de ganar las elecciones con una propuesta
incluyente y alternativa, se ha profundizado un programa neoliberal
ortodoxo y rígido que mantiene el control del gasto
fiscal, la reducción de los gastos del Estado para
el área social, la apertura comercial y de inversiones
al capital internacional y las privatizaciones. Si bien el
movimiento indígena ecuatoriano apoyó la candidatura
del actual presidente, en poco tiempo pasó al cuestionamiento
y a la oposición por las políticas implementadas.
En todo caso, en los últimos años también
se han producido cambios esperanzadores a nivel social y político
y procesos de participación ciudadana, dispuestos a
encontrar salidas concertadas. Desde la década del
70, por ejemplo, el movimiento indígena ha sido un
actor social muy protagónico, ha liderado muchas de
las movilizaciones sociales y levantado la bandera de la plurinacionalidad:
es decir, que se reconozca la existencia de varias identidades
nacionales y que cada una de ellas, como los Quichuas, tengan
derecho a una legislación propia, a tener un sistema
educativo y de salud propio con autonomía en relación
al estado nacional. En la última década se ha
contado con la presencia de numerosos indígenas hombres
y mujeres en puestos de elección popular, especialmente
en gobiernos locales, y en puestos públicos. Esto era
impensable hace algunos años, debido a los niveles
de racismo y discriminación contra la población
indígena.
Hoy existe un Consejo Nacional de Mujeres a nivel gubernamental,
la Ley de la Juventud, el Código de la Niñez
y la Adolescencia. Otro avance innegable es la experiencia
adquirida por varios gobiernos locales en procesos de desarrollo
humano sustentable, en el que se han estructurado procesos
participativos que incorporan temas como medio ambiente, equidad
de género y reactivación económica de
los sectores populares.
Sin embargo, todavía hay mucho por hacer, pues estamos
convencidos que no se trata de defender al libre mercado,
sino de defender a las mujeres, a los hombres, de preservar
condiciones para el desarrollo de niños, niñas
y adolescentes. Se trata de encontrar puentes interculturales,
de defender el espacio natural en el que caben los sueños,
las esperanzas y el disfrute de la vida. Se trata, entonces,
de trabajar por la transformación de la sociedad. Por
ello la ACJ Ecuador ha asumido el desafío de trabajar
con y para los pobres y excluidos de la sociedad, en especial
para los y las jóvenes y las mujeres.
Está claro que los problemas que enfrenta Ecuador
no son solo del Ecuador, sino de América Latina e incluso
de los países del Norte. Uno de los elementos centrales
de cualquier alternativa es construir desde la sociedad, nuevas
perspectivas de desarrollo. Es allí donde ha estado
involucrada particularmente la ACJ. Es fundamental que los
tejidos sociales que se articulan entre indígenas,
mestizos, sectores ambientalistas, Ongs, como alianzas que
generan nuevos tipos de desarrollo en el campo económico,
social, ambiental, generen también nuevas formas de
democracia más participativa que construye más
derechos de la ciudadanía. Esto es uno de los elementos
centrales que la ACJ trabaja.
La ACJ considera fundamental construir espacios públicos
democráticos de diálogo, con foros, procesos
de formación y capacitación para la participación
en la democracia local. Es fundamental pensar el tema ambiental
como parte del proceso de desarrollo. La generación
de capacidades técnicas y productivas es también
central, así como profundizar el trabajo en el campo
de la economía popular, el crédito y la generación
de empresas. Esta es la única manera de asegurar niveles
de acceso al empleo, ingresos adecuados y sostenibles a largo
plazo.
Todo este trabajo debe estar articulado en redes y formas
de alianzas a nivel regional y mundial. Y allí también
se evidencian avances. Las fuerzas que buscan alternativas
se han reunido ya en el Foro Social Mundial por tres años
consecutivos. Ecuador será la sede del Primer Foro
Social de las Américas en 2004.
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Somos parte del
movimiento mundial ACJ/YMCA
La ACJ Ecuador es parte del movimiento mundial ACJ/YMCA. Somos
miembros de la Alianza Mundial
de ACJs, que es una confederación de ACJs en 120
países del mundo. La primera ACJ fue fundada en Londres
en 1844. La Alianza Mundial fue establecida en 1855, en la
Primera Conferencia Internacional de ACJs organizada en París,
con representantes de 38 ACJs, principalmente de Europa y
Norte América. Hoy la Alianza Mundial representa a
ACJs en 120 países y trabaja por medio de 14.000 asociaciones
locales con 45 millones de miembros.
La misión de la Alianza Mundial está expresada
en la cita bíbilica Que todos seamos uno
(Juan 17:21) y la Base de París, que
enfatiza dos objetivos: trabajar por la unidad y por el establecimiento
del Reino de Dios en la tierra. Esto significa trabajar por
una sociedad caracterizada por la justicia, la paz y el amor,
según las enseñanzas de Jesús. En 1998
el Consejo Mundial de ACJs adoptó la agenda de Desafío
21, que abarca responsabilidades que las ACJs asumirían
en el nuevo milenio. Esta agenda posiciona claramente a la
ACJ en relación con lo que ocurre en la sociedad. Se
percibe Desafío 21 como un paso adelante para renovar
y comprender las implicaciones de la misión en los
tiempos actuales, manteniendo la Base de París como
el origen de la misión de la ACJ.
El compromiso con su misión ha llevado a la ACJ a trabajar
con gente de toda la comunidad, sin discriminación
por aspectos religiosos, raciales, culturales o de género.
Este compromiso también le ha llevado a la ACJ a trabajar
por el cambio social, abordando las causas raíces de
los problemas que enfrenta la mayoría de la población
del mundo. Además de las actividades recreativas, deportivas
y educativas, la ACJ proporciona ayuda a refugiados y desplazados,
está involucrada en la formación de líderes
jóvenes, programas de desarrollo comunitario y espacios
de participación y empoderamiento. Trabaja en varios
campos, incluyendo racismo, desempleo juvenil, medio ambiente,
equidad de género, comercio justo, conflictos globales
y migración. También busca mantener y renovar
su base espiritual acorde a los tiempos.
La Alianza Mundial se rige por un cuerpo legislativo de voluntarias
y voluntarios que representan a los movimientos nacionales
de todas las regiones del mundo. Las decisiones políticas
se adoptan en el Consejo Mundial de ACJS, que se reúne
cada cuatro años. La Alianza Mundial se financia con
las contribuciones anuales de los movimientos nacionales.
Se recaudan fondos adicionales para programas especiales.
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Desafío
21
Afirmando la Base de París adoptada en 1855, como la
declaración fundacional contemporánea de la
Misión de la Asociación Cristiana de Jóvenes,
en los umbrales del tercer milenio, declaramos que la Asociación
Cristiana de Jóvenes es un movimiento mundial cristiano,
ecuménico y voluntario para todos: mujeres y hombres,
con especial énfasis en y con la genuina participación
de los jóvenes, y que procura compartir el ideal cristiano
de construcción de una comunidad humana de justicia
con amor, paz y reconciliación con plenitud de vida
para toda la creación.
Cada Asociación Cristiana de Jóvenes miembro
está, por lo tanto, llamada a concentrarse en ciertos
desafíos a los que se dará prioridad de acuerdo
a su propio contexto. Estos desafíos, que resultan
de la evolución de los Principios de Kampala adoptados
en 1973, incluyen:
- Compartir la Buena Nueva de Jesucristo y luchar por el
bienestar espiritual, intelectual y físico de los
individuos y las comunidades en su integridad.
- Empoderar a todos, especialmente a los jóvenes
y las mujeres, para asumir crecientes responsabilidades
y asumir el liderazgo a todos los niveles y trabajar por
una sociedad con equidad.
- Defender y promover los derechos de las mujeres y sostener
los derechos de los niños.
- Fomentar el diálogo y el trabajo conjunto entre
personas de diferentes fes e ideologías y reconocer
las identidades culturales de los pueblos y promover la
renovación cultural.
- Comprometerse a trabajar en solidaridad con los pobres,
los desposeídos, los desarraigados y las minorías
raciales, religiosas y étnicas oprimidas.
- Procurar ser mediadores y reconciliadores en situaciones
de conflicto y trabajar por la participación significativa
y el avance de las personas hacia su autodeterminación.
- Defender la creación de Dios contra todo lo que
la destruiría, preservar y proteger los recursos
de la Tierra para las generaciones venideras.
Para enfrentar estos desafíos, la Asociación
Cristiana de Jóvenes desarrollará modelos
de cooperación a todos los niveles que creen condiciones
para la autosustentación y la autodeterminación.
Aprobado en Frechen, Alemania, 14 Consejo Mundial de ACJs,
julio de 1998.
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Base de París
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La base permanente de la labor y testimonio
de la Asociación Cristiana de Jóvenes esta
expresada en la BASE DE PARIS, adoptada por los delegados
de la 1° Conferencia Mundial de Paris en 1855 y ratificada
por el 6° Consejo Mundial de ACJs de 1973.
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Las Asociaciones Cristianas de Jóvenes buscan unir
a aquellos jóvenes que, considerando a Jesucristo como
su Salvador y su Dios, según las Sagradas Escrituras,
desean, en su fe y en su vida, ser discípulos de El
y trabajar juntos para extender entre los jóvenes el
Reino de su Maestro.
Las divergencias de opinión sobre otros asuntos, por
importantes que sean, no interferirán en las relaciones
armónicas de los miembros y asociados que integran
la Alianza Mundial.
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