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El cuerpo: primer territorio de autodeterminación

Cuando Ecuador fue bombardeado por Colombia el primero de marzo de este año, todos y todas salimos en defensa de la soberanía y la dignidad. No solo el gobierno, la Asamblea Constituyente y el pueblo ecuatoriano rechazaron la violación del territorio nacional, sino que se hicieron eco todos los países de América Latina.  El ataque implicaba desconocer la soberanía de un pueblo e incluso considerar  al Ecuador un Estado inferior al que se puede violentar.

De igual manera, cuando una joven o un joven siente que su cuerpo es violentado e irrespetado, también exige su derecho a defender su cuerpo como primer territorio de autodeterminación y dignidad.  No es posible que se les pretenda considerar inferiores, sujetos a violaciones.  De allí que el acoso, el abuso sexual y todas las formas de violencia y discriminación, son inaceptables. 

Por ello ahora los y las jóvenes demandan un Estado que garantice la soberanía de los cuerpos, es decir, el derecho de los y las jóvenes a tomar decisiones sobre su vida sexual y reproductiva y ejercerlas de manera libre y responsable.  Exigen también que se garantice el derecho a la educación sexual, que les permita conocer su cuerpo y la manera de protegerse de infecciones de transmisión sexual y de embarazos no deseados, mediante el uso de anticonceptivos. Creen importante que se reconozca que sus proyectos de vida se construyen sobre una serie de afectos, que deben ser considerados en sus formas de interrelación. 

Esta demanda de los y las jóvenes es una continuidad a las distintas luchas que han producido en Ecuador y en el mundo, y que han causado más de un malestar a sectores conservadores.  Cuando a principios de siglo, el Estado laico decretó el matrimonio civil, los Conservadores y la iglesia pusieron el grito en el cielo. Y cuando en mayo del 68 los y las jóvenes criticaban el adultocentrismo y exigían ser escuchados, el mundo comenzó a escuchar.

 Ahora los y las jóvenes han planteado la soberanía de los cuerpos como una lucha integral que se enmarca en la defensa de las soberanías, que es una de las principales propuestas que presentó el Acuerdo Nacional por la Constituyente Juvenil a la Asamblea Constituyente.  Esto implica, por un lado, que el Estado garantice la soberanía territorial de la patria, por lo cual no deberá albergar bases militares ni tropas extranjeras, lo cual ya ha sido aprobado por la Asamblea Constituyente. Por otro lado, también están impulsando la soberanía sobre nuestros recursos naturales, la soberanía alimentaria y la soberanía energética.

 En este número, revisamos algunos elementos que constituyen la soberanía de los cuerpos, y algunos elementos que violentan dicha soberanía.  Sin duda, es indispensable escuchar las voces del 48% de la población, que como jóvenes se niegan continuar siendo considerados “invisibles”.

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Basta de mentiras y acoso sexual*
Belén Yépez*
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Varias organizaciones, entre ellas las juveniles, han planteado una discusión a la Asamblea Constituyente de Ecuador sobre los derechos sexuales y reproductivos. Más de 130 organizaciones a nivel nacional, reunidas en el Acuerdo Nacional por la Constituyente Juvenil, han presentado en Ciudad Alfaro, Montecristi, una propuesta que demanda que el Estado “garantice el derecho a tomar decisiones sobre la vida sexual y a ejercerla de forma libre y responsable.”  Insisten, además que el Estado debe “reconocer la capacidad de los y las jóvenes para decidir sobre todos los aspectos relacionados con su vida sexual y reproductiva, de manera libre, autónoma, placentera; reconociendo afectos y formas de interrelación de manera soberana y respetuosa”. 

Abrir este debate sobre la sexualidad humana, no ha sido una tarea fácil.  La religión, el sistema educativo y toda una construcción social, han hecho que veamos a la sexualidad con muchos prejuicios y temores, e incluso como algo desagradable y sucio.

Estos prejuicios, la educación sexual sin bases científicas, que se centra en la descripción anatómica y no aborda los afectos, y el constante bombardeo mediático sobre la sexualidad, ocasiona confusiones entre adolescentes y jóvenes. Se encuentran, además, expuestos y expuestas a múltiples riesgos como los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual (ITS).

Los y las jóvenes inician su actividad sexual cada vez a menor edad.  Durante muchos años era a l os 14 años, pero ahora se encuentra en 12. (diario.com). Sin embargo, no siempre se practican métodos anticonceptivos ni se protegen contra ITS.  Lo más sorprendente es que esto ocurre incluso en jóvenes que participan en programas de formación.

Según un estudio realizado por ENDEMAIN, Encuesta demografica y de salud materno infantil, en el 2004, el 48% de las mujeres sexualmente activas utilizaban o deseaban utilizar métodos anticonceptivos, pero de todas las mujeres encuestadas, el 23% desconocía sobre los métodos existentes o su correcta forma de uso. El mismo estudio demostró que la mayoría de las mujeres que los usan recurren a especialistas, sin embargo el 19% acude a la farmacia como lugar de consulta.

Pero acudir a la farmacia no es ninguna garantía.  Según nos contó María Pérez (nombre ficticio), de 19 años, en la farmacia le entregaron pastillas anticonceptivas y a las pocas semanas de utilizarlas, se presentó el embarazo.  Algunas farmacias entregan las píldoras de manera irresponsable, porque se requieren estudios del tipo de sangre y sobre las hormonas para determinar el anticonceptivo adecuado para cada mujer.

Sin un cuidado adecuado, los y las jóvenes pueden caer fácilmente con enfermedades como:  VIH SIDA, gonorrea y otras denominadas infecciones de transmisión sexual.  En Ecuador, los casos de VIH SIDA han crecido.    Pero esto no ocurre solo por falta de conocimiento y cuidado de los y las jóvenes.  Hay un factor fundamental, que tiene que ver con la violencia, las violaciones  e incluso el incesto, con lo cual adolescentes y jóvenes están en un permanente riesgo, de quienes están más cercanos en sus propios hogares.   De esta manera también crecen los embarazos juveniles.

Crece y crece el embarazo juvenil

A pesar de existir mayor información sobre anti-conceptivos, sin embargo los embarazos a edad temprana son cada vez más frecuentes. En el año 2007, en el hospital Rodríguez Zambrano de Manabí, se reportaron 49 casos de embarazos de niñas entre los 12-15 años y 367 de adolescentes entre los 16-19 años.

El 25% de los embarazos atendidos en los hospitales públicos del Ecuador corresponden a menores de edad. En el hospital Vicente Corral Moscoso de Cuenta se encontró que el 19,9% corresponden a adolescentes y en el Hospital Félix Valdivieso de Santa Isabel, el 24,8%1 de las madres atendidas no ha cumplido aún 18 años.

Algunas jóvenes deciden tener sus hijos, a pesar del rechazo que sufren, especialmente en las clases medias y altas.  En muchas ocasiones son obligadas a dejar sus estudios, por presiones familiares y a ocultarse de familias y amigas.  Ahora la ley estipula que no pueden ser expulsadas de los colegios, sin embargo, el estigma persiste.

Debido al rechazo y la falta de orientación sobre cómo llevar adelante su embarazo, otras jóvenes toman una decisión muy difícil, en la cual pocas veces consultan con sus padres o madres:  el aborto. Este se realiza en condiciones de alto riesgo e insalubridad.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, estima que 95.000 mujeres abortan cada año en el Ecuador.  El 18% de las muertes maternas son producto de complicaciones post-aborto (INEC). Se estima que 15 mil adolescentes mueren cada año por abortos mal practicados en nuestro país.

Sin orientación y condiciones adecuadas, el riesgo es enorme.  Según la OMS, el número de abortos retrocedió más en los países desarrollados, donde la práctica es legal, que en los Estados empobrecidos, donde el procedimiento está mayormente prohibido y es inseguro.

De mentira en mentira...

Estas problemáticas se profundizan porque en nuestro país, hablar libremente sobre sexualidad resulta muy complicado todavía. Al contrario, existen miles de falacias sobre la vida sexual humana.

Estas mentiras ocultan la realidad, engañan a quienes las escuchan y causan daño. En temas de sexualidad hay muchas mentiras que han nacido por influencia de algunos mitos. La religión cristiana habla del pecado original y de la expulsión de Adán y Eva del paraíso. La creación del ser humano, según esta religión, no necesitó de contacto físico. Este Dios no es un ser pasional. La religión cristiana considera que la lujuria es un pecado capital, exige el celibato para sus sacerdotes y considera que las relaciones sexuales solo cumplen una función reproductiva.

Por esta razón, para todas las culturas con fuerte influencia cristiana, la sexualidad es un tabú, del que no se debe hablar. Está prohibido.  Esta visión ha hecho que se vayan creando muchas formas de represión que impiden el desarrollo de la sexualidad sana y placentera. Muchos de estos son los causantes de los trastornos en la vida sexual de las personas.

Las relaciones sexuales tienen una carga de culpabilidad, sobre todo para las mujeres, las hace indignas e impuras. Incluso muchas de las jóvenes que se consideran muy liberales y sin prejuicios, atraviesan periodos en los que se sienten culpables, principalmente si a su alrededor la gente las señala, juzga y cataloga.

Debido a esa vergüenza de vivir la sexualidad plenamente, no se compran preservativos, ni se habla con las madres y padres, ni se acude al medico en busca de ayuda o asesoramiento para aclarar las dudas y temores. Se prefiere consultar a los amigos y amigas que también viven la sexualidad con muchas cargas morales, prejuicios y desinformación. En el mejor de los casos, van a la farmacia y se compran condones o pastillas anticonceptivas sin ningún criterio profesional que garantice su efectividad. 

La estigmatización y el rechazo que las enfermedades de transmisión sexual o los embarazos producen en la sociedad, son producto de todas las cargas y miedos que nuestra cultura tiene con respecto a la sexualidad. Existe mucho desconocimiento,  represión y poco acceso a métodos anticonceptivos, entre muchas otras cosas.

¿Qué son los derechos sexuales y reproductivos?*

Los derechos sexuales y reproductivos tienen como fundamento los derechos humanos, especialmente en sus principios de respeto, libertad e igualdad. Son derechos y libertades fundamentales que corresponden a todas las personas, sin discriminación, y que permiten adoptar libremente, sin ningún tipo de coacción o violencia, una amplia gama de decisiones sobre aspectos de la vida humana, como son:  el cuerpo, la sexualidad y la reproducción.

Estos derechos están dirigidos a hombres y mujeres por igual, tanto en el área sexual como reproductiva.  Es pertinente esta aclaración para disipar la idea sexista que se quiere aplicar sobre estos derechos.  Además es necesario conocerlos y aplicarlos en vista del alto nivel de violencia y dominio que se presentan en las relaciones sexuales. Si alguien transgrede los derechos sexuales y reproductivos, lo hace también con los derechos humanos.

Los derechos sexuales están basados en la no violencia, en el respeto mutuo, en la equidad de género, en la no discriminación, en la disminución de riesgos, en la libertad de decisión y en sus distintas formas de expresión.

* Janett Herrera, EDUFUTURO

La sexualidad es una práctica cultural y natural que se construye mediante acuerdos y creencias sociales, por lo tanto es posible que se modifique. Pero para eso tenemos que aclarar algunas mentiras.

Dicen que la primera vez que tienes relaciones sexuales, no te quedas embarazada: Nada más falso que eso. Muchos de los embarazos adolescentes se dieron en la primera relación sexual. Para que una mujer quede embarazada solo se necesita que ese día haya ovulación, o sea está en capacidad de recibir el esperamatozoide.  Esto ocurre durante dos a tres días cada mes.  Así que no importa si es la primera, la segunda o la décima vez, si es el momento de la fertilidad, te quedas embarazada.

Dicen que si el hombre solo ingresa la punta del pene, no pasa nada.  Falso, igual hay espermatozoides que pueden fecundar el óvulo, y te quedas embarazada si estás en  los días fértiles.

Dicen que si el bebé está lactando, no te quedas embarazada.  Falso, porque igual produces óvulos que pueden ser fecundados en los días fértiles.

Dicen que solo los hombres tienen deseo sexual.  Falso. El deseo sexual lo tenemos por igual hombres y mujeres, por lo tanto tenemos el mismo derecho de expresarlo y vivirlo con la misma intensidad.  Sin embargo, debido al patriarcado y el machismo en nuestra sociedad, es mal visto que las mujeres tengan iniciativa de carácter sexual.

Dicen que el VIH SIDA se transmite solo por relaciones con trabajadoras o trabajadores sexuales.  Falso.  Si eres mujer y tu compañero se infecta de VIH SIDA, también te puede transmitir la enfermedad.  Tienen que cuidarse siempre con preservativos.

En definitiva hay muchas mentiras que debemos desentrañar.  A esto se suma que los medios de información han mercantilizado el sexo. Todo lo han erotizado. El mercado vende sexo y a través de ello, varios productos y servicios. El afecto se deja a un lado, siendo igualmente fundamental, como el placer. Incluso se usa a los niños y niñas en cuestiones eróticas y programas “cómicos” para adultos en la que los niños intentan seducir a mujeres adultas con cuerpos esculturales. Nuestra cultura es producto de esto, del sexo desmedido que venden los medios y el temor impuesto por la “moral” para hablar de esto.

Es tiempo de ir cambiando las creencias y las prácticas culturales  para vivir la sexualidad plena, sana, segura y placenteramente. Es fundamental también desterrar la violencia, el incesto y la violación de adolescentes y jóvenes. La información clara, sin prejuicios ni cargas, el hablar y perder el miedo y la vergüenza, es el primer paso para poder cambiar nuestra visión cultural sobre la sexualidad.

* Apoyo de Marvin Espinosa
**Promotora Nacional de Comunicación ACJ

1. Datos tomados del Proyecto “Embarazo y Maternidad en la adolescencia” de la I. Municipalidad de Cuenca.

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Cotacachi e Imbabura se enamoran: los pueblos y la sexualidad*

Los pueblos tienen diferentes mitos, entendidos como construcciones culturales e historias que forman la esencia de las creencias de los pueblos.  Sirven para explicar el mundo que nos rodea.  A veces también son utilizados para afirmar posiciones de dominación.

Uno de los mitos más interesantes que tiene el Ecuador en torno a la sexualidad, posiblemente sea el que se ha construido en la zona andina. Casi todas las grandes montañas y nevados tienen una relación sentimental con las que están en las proximidades. Así tenemos, por ejemplo, la historia del Taita Manuel Imbabura y la Mama María Isabel Cotacachi. Resulta que los espíritus de estas dos elevaciones se encontraron un día mientras Manuel pastaba unas ovejas en las cercanías del Cotacachi. En cuanto ellos dos se vieron se enamoraron perdidamente.

Para poder cultivar su romance, se enviaban mensajes mediante los fenómenos atmosféricos, utilizaban el arco iris, durante el día, y por la noche los rayos y truenos de las tormentas. Fruto de ese amor nacieron tres hijos que viven junto a la madre. Son tres pequeñas montañas que rodean al Cotacahi.

La tradición popular dice que Manuel Imbabura es un hombre enamoradizo que le gusta seducir a las mujeres jóvenes. Cuando se encuentra con ellas en sus páramos, las seduce y quedan embarazadas. Los niños que nacen de esa relación tienen el cabello y las pestañas del color de la nieve. Esta es una forma mágica de justificar los embarazos en las mujeres solteras y adolescentes, además de explicar porque nacen niños y niñas albinos. Estas historias que forman parte de la cultura y de la tradición oral de los pueblos de la provincia de Imbabura, también forman parte de la fantasía y de la literatura popular.

Es interesante también conocer como otros pueblos conciben y viven la sexualidad. Por ejemplo, en la antigua Grecia y Roma, antes del cristianismo, la homosexualidad era muy bien vista, no existía rechazo ni discriminación. Luego, en la edad media y por mucho tiempo, era considerada como una enfermedad mental que se curaba con tratamientos muy agresivos. Depués, era considerado un delito, por lo que iban a la cárcel. Hoy en nuestro país ya se reconoce a la diversidad sexual, al menos en la Constitución, aunque todavía existe mucho rechazo y exclusión en la sociedad.

La sexualidad se la vive de diferentes maneras según las creencias o costumbres de los pueblos. En los pueblos africanos de Burkina y de muchos otros del África subsahariana, la madre es la encargada de mantener a los hijos hasta que ellos cumplan siete años. Está prohibido mantener relaciones sexuales durante los primeros dos años, hasta que el niño o niña hay dejado de lactar.

Para los musulmanes, las mujeres no  tienen derecho a sentir placer. Culturalmente,  una mujer valiosa es una mujer sumisa, tranquila que se calla frente a lo que su marido diga, por lo tanto no es conveniente una mujer sexualmente activa. Para esto se les corta el clítoris cuando son bebés. Es una práctica que además de atentar contra la integridad física de las mujeres, no cumple con normas sanitarias para cuidar la salud de esas niñas. Muchas de ellas sufren de infecciones y hemorragias; sus órganos reproductivos internos son afectados. Incluso pueden ser contagiadas de SIDA.

Estas prácticas, afortunadamente están siendo transformadas, aunque no desaparecen del todo. Como las culturas están vivas, es posible eliminar prácticas dañinas para sus poblaciones. S

* Apoyo de Sisa Remache, integrante de la FUNDACION RUNAKAY Imbabura

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Soberanía de los cuerpos ¿Para qué?
Belén Cárdenas*

La soberanía de los cuerpos es uno de los planteamientos presentados a la Asamblea Constituyente en el Mandato Juvenil que recoge la propuesta de más de 130 organizaciones juveniles de Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos.  Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de soberanía de los cuerpos? Se desarrolla a partir del concepto de geopolítica, es decir, se remite a la  soberanía territorial de un Estado, a su soberanía política y económica. En las discusiones del Acuerdo Nacional por la Constituyente Juvenil, planteamos que el cuerpo es el primer territorio de autodeterminación, el cuerpo es un espacio de decisión,  de ejercicio político. El cuerpo sabiamente guarda en su memoria las experiencias liberadoras, placenteras, pero también guarda las experiencias negativas y degradantes.

La apuesta  por una vida digna y sin violencia, supone la erradicación de prácticas que impactan en la soberanía de los cuerpos como la publicidad sexista, el acoso y abuso sexual, la pornografía infanto juvenil, la explotación sexual, la trata de personas y trabajo infantil, que son expresiones de violencia que afectan especialmente a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Los problemas de salud pública, principalmente los referentes a la salud sexual y reproductiva, siguen siendo abordados desde visiones moralistas y reduccionistas que no toman en cuenta las condiciones de extrema pobreza, el enfoque de derechos humanos y la obligatoriedad que el Estado tiene frente a la salud como un derecho fundamental e integral. Esta limitada visión es la causante de la pérdida de cientos de vidas humanas.

Por ello el planteamiento del Mandato Juvenil se refiere a la soberanía de los cuerpos como un derecho ejercido desde la autoestima y la dignidad humana. Los y las jóvenes demandan el reconocimiento a este principio, desde garantías constitucionales que abarquen el libre desarrollo de la personalidad, que aporten en la construcción de los proyectos de vida de ecuatorianos y ecuatorianas.

La sexualidad humana, desde el punto de vista integral y de derechos humanos, se relaciona con la economía, la política, la cultura, es decir en la interacción social.

Como organizaciones juveniles, estamos convencidas de que la democracia participativa y la ciudadanía política es una apuesta que el actual proceso constituyente debe fortalecer.  La Constitución ecuatoriana no puede retroceder en los derechos humanos alcanzados. Es así que el Mandato Juvenil plantea un Estado que:

· Garantice a sus ciudadanos y ciudadanas las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales donde la soberanía y autodeterminación de sus cuerpos sea un ejercicio y un derecho irrenunciable. Que las y los jóvenes tengan la capacidad de decidir sobre sus cuerpos, sus afectos y formas de interrelación, que no coarten su integridad y dignidad humana.

· Garantice la educación sexual científica, oportuna, acorde a la realidad, libre de prejuicios, mitos y estigmatizaciones, basada en los principios de laicidad, desde un enfoque de derechos y desarrollo humano.

· Garantice a sus habitantes una vida libre de violencia y delitos sexuales.

· Garantice el acceso de todas las personas a recibir servicios de atención especializa-

dos y diferenciados, con calidad y calidez, el acceso a métodos de anticoncepción de calidad y de emergencia para la prevención de embarazos no deseados.

· Promueva programas educomunicativos independientes de afiliaciones políticas, religiosas o económicas, que contribuyan a las reflexiones sobre la sexualidad desde una perspectiva integral, humanista y de derechos.

· Reconoce y garantiza el principio de igualdad y libertad de expresión a todo nivel, que promueve una sociedad incluyente, no discriminatoria de las diversas expresiones, orientaciones e identidades sexuales.

· Garantice la calidad de vida y la dignidad humana, que promueva campañas de prevención de VIH-SIDA y que bajo los principios de gratuidad fomente la dotación de medicamentos antiretrovirales y genéricos de calidad.

· Sancione la discriminación que se comete en los establecimientos educativos y en los sectores laborales hacia las personas que viven con VIH–SIDA. S

* Coordinadora Nacional de Jóvenes.

 

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Mámá, estoy embarazada...
Alba Ojeda*

Pasaron cuatro meses para que María le contara a su mamá que estaba embarazada.  Y la mamá tampoco se dio cuenta.  Para que María se arme de valor para contarle del embarazo, lo pensó mucho, se preguntó una y otra vez como debía contarle.  Y mientras María lavaba los platos, su mamá lloraba.  Esta historia se repite una y otra vez.  

El problema es lo difícil que resulta hablar de sexualidad con las madres y padres, con los y las profesoras.  Pero esta es una realidad contradictoria.  Entre amigos y amigas resulta muy natural hablar de sexo. Es casi vital para determinados grupos.  En algunos casos, sus integrantes son censurados si han tenido escasa o nula vida sexual.  Muchos y muchas se sienten presionadas para iniciarse en la sexualidad a temprana edad, porque sus compañeros o compañeras ya lo han hecho. Cuando salen de sus grupos se enfrentan a la critica, al cuestionamiento, a la estigmatización, a la vergüenza; esto hace que no se protejan.

Todos y todas las adolescentes, conocen casos de chicas de su entorno que están embarazadas o que tienen problemas de salud muy graves por mantener una relación sexual sin protección.

La adolescencia no es el tiempo para la maternidad ni la paternidad, sino para su preparación. Sin embargo, numerosas adolescentes se embarazan. El embarazo interrumpe la tarea evolutiva de la adolescente, tienen pérdidas afectivas graves, les duele dejar de ser jóvenes, su colegio, sus amigas, perder la confianza de sus padres y no poder salir a divertirse como antes. La maternidad induce a la necesidad de asumir roles de adultos, cuando aún no es tiempo de hacerlo. Confunde su rol dentro del grupo, pasando a ser “una hija madre”.

Según una investigación realizada por el Ministerio de Salud Pública y la Encuesta Demográfica de Salud Materna e Infantil (ENDEMAIN), 8 de cada 10 embarazos adolescentes no son deseados. De cada 10 adolescentes, 8 no retoman sus estudios después de dar a luz. Esta situación es alarmante cuando ENDEMAIN informa que uno de cada cuatro embarazos en Ecuador es de una adolescente. (Página web Hoy Online)

El mismo sitio web agrega: “Siete de cada 10 adolescentes embarazadas apenas culminó el sexto año escolar; de las tres restantes, solo una culminó el ciclo básico”.  Agrega también que “el 100% vive con sus padres o con sus suegros; tres de cada 10 es hija de madre soltera y que también fue adolescente en el momento de su nacimiento”.

Javier Peralmo, coordinador del Programa Adolescentes, del Centro de Planificación Familiar -Cemoplaf- en Santo Domingo de los Tsáchilas, señala que en la actualidad, la vida sexual de los adolescentes inicia a los 12 años de edad. De cada 100 chicas de entre 12 y 17 años, dice, el 75% ya ha tenido relaciones sexuales.  De ese 75 %, el 25 % quedan embarazadas; y, del 25 % que quedaron embarazadas, solo el 5 % culmina el embarazo.

No existen estadísticas exactas en torno a los embazaros y abortos en adolescentes, ya que no siempre los reportan a los centros de atención médica y en muchas ocasiones recurren, de manera clandestina,  al aborto.

El Programa Adolescentes de Centro de Planificación Familiar –CEMOPLAF- en Santo Domingo, presenta los siguientes datos sobre adolescentes embarazadas y casos de abortos, según encuestas anónimas realizadas en el 2006 a estudiantes.

La desinformación es la principal causa por la que los y las jóvenes tengan que afrontar la paternidad y maternidad a temprana edad. Por ejemplo, el 25% de los partos atendidos en la Maternidad Isidro Ayora en Quito son de parejas de entre 14 y 19 años, quienes señalaron no haberse informado sobre métodos anticonceptivos. Sin embargo, también hay que considerar las violaciones y el incesto, que se reporta en menor grado.

Es evidente que el problema del embarazo no deseado y sus consecuencias biopsicosociales sobre las personas es tremendamente complicado, en un Estado que no garantiza políticas públicas para el desarrollo de las personas, especialmente de las más jóvenes y vulnerables. ¿Quién garantiza el buen desarrollo de estas madres y sus hijos? ¿La Carta Magna es suficiente?

Creo que el mejor anticonceptivo es la posibilidad de las personas de desarrollarse dignamente, de elaborar proyectos de vida claros, de tomar decisiones y tener habilidades para la vida. ¿Qué políticas de prevención y educación se están implementando al respecto?

Creo que el aborto no es la solución a los problemas, pero es una opción a la que acuden gran parte de nuestra población “aunque” el marco legal no se coherente con esta práctica. Es hora de hablar con más frontalidad del tema, con evidencias científicas y no desde posiciones generadas por personajes que se consideran a sí mismos paladines de la moral. Los mismos que cuestionan el aborto, son paradojalmente los mismos que cuestionan la educación sexual integral y científica. Curiosamente, son los mismos que forman parte de los grupos de poder que “educan” sexualmente desde los medios masivos de comunicación a través de un erotismo de consumo, que nos mantienen a todos en un tremendo “analfabetismo sexual”.

Jorge Naranjo Pinto,
Médico de Adolescentes
DIRECTOR EJECUTIVO FIPA

Falta de prevención: aumenta VIH-SIDA

Las infecciones de transmisión sexual son mucho más comunes y frecuentes de lo que se cree. El Programa de Adolescentes de Cemoplaf señala que de cada 100 adolescentes que mantienen relaciones sexuales, el 30 por ciento adquiere alguna de estas enfermedades.

La prevención y la responsabilidad compartida permiten combatir enfermedades contagiosas, como la epidemia de VIH-SIDA.  No existe vacuna que  proteja del VIH, una vez adquirida la enfermedad, no tiene cura. Según ONUSIDA, el número de personas que vive con VIH ha aumentado de 29 mi-llones en 2001 a 33,2 millones en 2007. Alrededor de 2,5 millones de personas contrajeron el virus en 2007 y 2,1 millones murieron como consecuencia de enfermedades relacionadas con el SIDA.

En el Ecuador, el  76,5%  de los pacientes tienen entre 15 y 40 años. Adicionalmente, el 98% de los más de 5.000 casos de VIH/SIDA registrados desde el 1984 son producto de una relación sexual sin protección con una persona que no presentaba síntomas.  Los casos reportados de VIH entre 15 y 29 años representan el 51%, mientras de SIDA representan el 30% del total en Ecuador.

En nuestro país pueden existir al rededor de 50.000 casos, lo que representa el 0,5% de la población. Si bien la incidencia del VIH SIDA en Ecuador no alcanza la magnitud de otros países latinoamericanos, la enfermedad se está feminizando. En estos momentos, por cada dos hombres, hay una mujer portadora del virus. Sólo el 6 por ciento de estas mujeres infectadas son trabajadoras sexuales. El 75 por ciento son amas de casa o empleadas domésticas, contagiadas seguramente por su pareja. S

* Integrante del equipo de la ACJ de Santo Domingo de los Tsáchilas.

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Hablemos Claro: no te creas todo lo que dicen

La mentira blanca La verdad clara
Durante la primera relación sexual no quedas embarazada. Una mujer es fértil a partir de la primera vez que ovula. La virginidad no tiene nada que ver con la posibilidad de que se quede o no embarazada. Para que un embarazo ocurra, es necesario que un óvulo esté maduro al momento de la relación. Según Endemia el 35% de las mujeres embarazadas entre 15-24 años tienen hijos creyendo en esta gran mentira.
Si no se termina la relación sexual dentro del cuerpo de la mujer o se lo hace por encimita, no hay riesgo de embarazo La mayor cantidad de espermatozoides son arrojados durante la eyaculación, pero el líquido preeyaculatorio, ese que sirve como lubricante y que se produce siempre en las relaciones sexuales, también contiene espermatozoides por lo que el riesgo de un embarazo existe.
Si no hay orgasmo en la mujer, no hay embarazo. En muchos casos, los hombres al momento del orgasmo, eyaculan. En este momento expulsan mayor cantidad de espermatozoides y pueden fecundar a los óvulos femeninos. En las mujeres, el orgasmo no tiene nada que ver con la expulsión de óvulos. Entonces, sí puede haber embarazo.
Si tengo una pareja sexual estable, no necesito usar condón para protegerme. Las relaciones de pareja se basan en la confianza y en el amor. La fidelidad es una de las muestras de ese afecto. Si desconocemos el pasado sexual de nuestra pareja existen riesgos. Si queremos tener seguridad, lo mejor es usar condón.
Tomar píldoras anticonceptivas engorda

Los componentes de las píldoras son hormonas artificiales que evitan la maduración de los óvulos,  no están necesariamente relacionados con  el peso de las mujeres. Son muy pocos los caso en los que se aumenta de peso y puede ser entre 5 y 10 libras. Lo principal es ir a la ginecóloga o ginecólogo. No te confíes en las farmacias.

La virginidad femenina se basa en la presencia de himen El himen es una capa delgada y frágil de tejido que se encuentra a la entrada de la vagina. Una persona es virgen si no ha tenido una relación sexual. Algunas mujeres pierden su himen sin necesidad de haber tenido una penetración, pues la gimnasia o un golpe pueden causar su ruptura. En otros casos existen chicas que habiendo tenido relaciones sexuales mantienen su himen intacto.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) se adquieren por coito sin protección Las ITS se transmiten de diversas formas: relaciones sexuales sin protección, prácticas como el sexo oral y la masturbación a la pareja. El VIH, por ejemplo, se transmite si los fluidos corporales de una persona infectada entra en contacto con los de otra.
El condón protege de todos los peligros Aunque el condón es el método más seguro para prevenir embarazos y enfermedades no es 100% seguro, existe una posibilidad de que falle, sobre todo si es mal utilizado. El que comúnmente se utiliza, no protege al escroto ni evita las infecciones producidas por piojo púbico, verrugas genitales o las lesiones por virus del papiloma humano.

 

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Vive una sexualidad plena, responsable, sin recriminaciones ni tabúes
Santiago Argoti*

Cuando escuchamos hablar de sexualidad, lo primero que se nos viene a la mente es sexo, claro que tiene que ver con él, pero no lo es todo. Es a partir de este que se tejen varias historias que a veces son graciosas, insólitas e incluso reales pero mal interpretadas. Muchas de estas historias son los temas centrales en las conversaciones con los y las panas.

Se dice por ejemplo “Las mujeres no necesita descargar sus necesidades sexuales como el hombre porque ellas lo hacen mediante la menstruación”. Esta es una típica frase machista, de las que abundan en nuestro medio. Otras de las que se escuchan es que “el hombre es el único que puede y debe iniciar o incitar una relación sexual”. Se cree que las mujeres deben ser recatadas, tranquilas y pasivas en las relaciones sexuales, la mujer que se insinúa de alguna forma con los hombres es llamada “loca”, “brincona”, “lanzada” entre muchas otras cosas que degradan a la mujer.

Entre las típicas que afectan al los hombres, están las que tienen que ver con la potencia sexual como por ejemplo “que el tamaño del pene está relacionado con el tamaño de las manos o del pie”. ¿Quién se lo habrá inventado? Claro, para muchos y muchas el tamaño es importante, se cree que su tamaño influye en la satisfacción de la pareja, lo cierto es que el tamaño no hace la diferencia. También se dice que “la eyaculación precoz sólo la tiene el hombre que se masturba antes del acto sexual, o que solo es un problema de los hombres jóvenes”.   Este es un problema común que se presenta a todas las edades y se puede curar con un tratamiento especializado. La mayoría de estos mitos se crean porque circula mucha información errónea sobre la sexualidad entre las personas.

Una de las principales razones por las que se crean estas historias es por que no se habla abiertamente del sexo. En algunos casos, especialmente para las mujeres, se les impide la vivencia del disfrute y el goce de la sexualidad. Está cargado de represión, sentimientos de culpa y vergüenza, muchos de ellos afloran, sobre todo, en las prácticas sexuales sin pareja, es decir, en la autoestimulación.

Muy pocas personas saben que la sexualidad va mucho más allá del sexo. La sexualidad abarca las identidades, los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción, la orientación sexual, la cultura y muchas cosas más. Se la vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales, no solo mediante el acto sexual.

Se carece de información acerca del tema, en especial los y las jóvenes, porque “NO ES BONITO HABLAR DE ESTO CON TUS PADRES” y lo único que hacemos es compartir información  con amigos que saben lo mismo o hasta menos que nosotros. Pero al seguir así lo único que vamos a conseguir es quedar más confundidos. Empecemos a informarnos, hablemos abiertamente del tema, sin temores ni prejuicios, conocer de sexualidad es conocer los derechos sexuales, y de saber como hacerlos respetar, cumplir. Solo y únicamente en la medida en que los derechos sean reconocidos, difundidos, ejercidos y respetados por todas las personas, tendremos una sociedad más conciente y sexualmente sana.

Nuestra sociedad siempre ha estado impregnada de tintes esteriotipados, falsas creencias, mitos y tabúes entorno a la sexualidad, pero está en nuestras manos acabar con estas falsas creencias. Lo esencial es aceptar la sexualidad como algo saludable y positivo, siendo la persona autónoma y responsable para determinar cómo quiere vivir su sexualidad y si quiere hacer uso de ella. Lo único y verdaderamente necesario es buscar información verídica, tener una buena y responsable comunicación de padres a hijos y conocer y aprender a ejercer nuestros derechos sexuales.

*Integrante de la Escuela de formación juvenil “Entre Panas” ACJ Quito

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Vencer el temor y el silencio sobrela sexualidad
Jaime Sarmiento*

Durante la última década se han presentado significativos avances en el tratamiento de los derechos sexuales y reproductivos. Los patrones de comportamiento cotidianos, es decir, la concepción social sobre la sexualidad, se caracteriza por reproducir prejuicios y tabúes que limitan la posibilidad de adolescentes y jóvenes de contar con elementos apropiados para tomar decisiones en torno a su vida sexual 1.

Así, mientras en 1998 se expedía la Ley sobre Educación en la Sexualidad y el Amor, y dos años después empezaba a funcionar el Plan Nacional de Educación de la Sexualidad y el Amor – PLANESA, los datos de SINIÑEZ-SIISE en 1998, ya nos daban a conocer que el 17% de los niños, niñas y adolescentes afirmaban no saber nada sobre el tema de la sexualidad, mientras la mayoría de hombres jóvenes iniciaban su vida sexual entre los 12 y 15 años y las mujeres entre los 14 y 18 años.

A pesar de estas señales de alerta, las últimas investigaciones sobre el tema demuestran que aún estamos muy lejos de superar los problemas derivados de una sexualidad experimentada de forma prematura, con escasa o distorsionada  información, de alto riesgo ante las infecciones de transmisión sexual, cargada de mitos, sanciones, clandestinidad y falsa moral.

Una doble moral que perturba

Una de las instituciones que más polémica ha generado en torno a la sexualidad ha sido la Iglesia, que restringe el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos a la institución del matrimonio. Los sectores más conservadores se niegan incluso a hablar respecto a estos temas fuera del ámbito familiar. Las relaciones fuera del matrimonio adquieren la categoría de pecado 2.

Lo cierto es que existe una mayoría de adolescentes y jóvenes que desde temprana edad experimentan la sexualidad en sus diversas formas y precisamente por su alto riesgo, deben contar con condiciones que les permitan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos. Por otro lado, no todos los padres y madres son competentes para guiar adecuadamente a sus hijos e hijas en la educación sexual. Las iglesias tampoco han realizado un trabajo que promueva una formación científica de conocimientos, derechos y valores, en un marco de respeto mutuo, amor propio y equidad.  Precisamente ese velo de misterio y condición de secreto con que han ocultado a la sexualidad le da un tinte sugerente, una exacerbación del natural deseo de experimentar.

Las jerarquías de las iglesias serían grandes aliadas en la educación de las emociones, en la guía de la disciplina, en la responsabilidad sobre nuestros cuerpos y el respeto a los/as demás. Pero mientras se limiten a prohibir, mientras nieguen su sexualidad o peor aún, ejerzan una doble moral al encubrir delitos sexuales dentro de sus instituciones, como la pedofilia y otras manifestaciones reñidas con la ética social y los derechos de las y los menores 3,  será más el daño que el aporte que brindan a la sociedad.

Otro de los mitos sobre la sexualidad tiene que ver con el enfoque que le dan muchos medios de comunicación, como tratándose de un “problema de los y las jóvenes” 4.  Más indicios de la doble moral, pues mientras por un lado prohíben y culpabilizan a la juventud que experimenta su sexualidad, por otro lado estimulan su ejercicio a través de propagandas, programas y mensajes destinados a motivar comportamientos sexuales ¿Y de qué tipo?

En los mal llamados informativos o noticieros, el sensacionalismo, la fría y fugaz descripción de los hechos amortiguan la capacidad de reflexión y de percepción del tema como algo cíclico y sistémico.

Existe además el criterio de ciertos sectores que ven a la educación sexual y reproductiva como un riesgo en el sentido de que se puede estar promoviendo el libertinaje, que niños, niñas y adolescentes no están aún en edad de entender sobre “estos temas” y que se puede estar alterando esa edad pletórica de inocencia.

Nada más alejado de la realidad. El secreto siempre ha sido esencial para la buena práctica del fraude, del abuso y de la superstición. Sólo los hechos y la verdad cortejan la luz plena de la comprensión, que consiste en entender, explicar, predecir y poner en práctica. Desde luego que para ello necesitamos modelos sanos y un proceso acorde a las necesidades de cada etapa de la vida. Es decir, si un niño pregunta sobre la forma en que vienen los bebés al mundo, es porque está en capacidad de entenderlo, y sus progenitores, en la obligación de despejar sus dudas.

Más aún, a un adecuado diálogo y guía deben sumársele normas y recomendaciones para prevenir probables casos de abuso sexual.

Si en un hogar no hablan al respecto porque está prohibido, si en la iglesia dan a entender que es pecado, si en la escuela hablan únicamente de ciclos menstruales y órganos sexuales, si compañeros y amigos presumen de haberlo hecho, si en los medios lo exponen todo el tiempo, si es más fácil conseguir pornografía que un buen libro para aprender al respecto, si cuando lo buscas en Internet encuentras de todo menos información que aclare dudas y ayude a prevenir el VIH o un embarazo no planeado y si en los centros de salud te miran mal cuando preguntas, se comprende por qué la legislación y las políticas públicas avanzan tan lentamente en la salud sexual y reproductiva de la población: por el lastre de los prejuicios.

Información, acceso y equidad

Tampoco es estrictamente cierto que la distribución de información es la solución a los graves desfases que existe en nuestra sociedad entre las leyes (o la teoría), y el ejercicio de nuestros derechos. Conocer sobre el uso del preservativo y lo que ayuda a prevenir, no garantiza en todos los casos que los hombres lo utilizarán o que las mujeres exigirán su uso.  En consecuencia, tampoco prevendrá todos los embarazos no deseados. Existen condiciones de pobreza, violencia y abandono que vuelven mucho más compleja la realidad.

Creencias como que uno puede elegir el método anticonceptivo más adecuado sin necesidad de consultar especialistas, que no existe riesgo de quedar embarazada en la primera relación sexual, que el uso del condón disminuye el placer, que para prevenir un embarazo se debe tomar la píldora antes de la relación sexual, que la responsabilidad sobre la anticoncepción recae únicamente sobre las mujeres, que el ritmo es el método más seguro y otras por el estilo, son algunas de las equivocaciones que siguen predominando debido a ese prolongado ajuste entre las mejores prácticas y el letargo de la costumbre supersticiosa.

La educación de la sexualidad no puede seguir remitiéndose a significaciones de prohibición y misterio, que han demostrado no ser útiles en las décadas pasadas, y que lo son menos en una sociedad tan cambiante como la actual.

El tabú está vinculado también a la comunicación envuelta en las diferencias generacionales que aún no han podido ser superadas. Es entonces, una condición indispensable, el diálogo intergeneracional y el compromiso de la sociedad adulta para vencer el temor, la hipocresía y el silencio sobre la sexualidad.

A pesar de todo esto, las y los jóvenes somos parte de una era mucho más esclarecida y con mayor acceso a información, lo que debe comprometernos a hacer un esfuerzo por aprovechar los nuevos recursos, espacios y triunfos en la educación de la sexualidad.  Es nuestro turno de luchar por nuestros derechos y por la soberanía de nuestros cuerpos.

* Colectivo PRODH

1. Banco Mundial. Análisis Situacional de la Juventud en el Ecuador 2004. Quito, 2004. Pág.: 7

2. CLADEM. Derechos Sexuales y Reproductivos en el Ecuador. Diagnóstico Nacional. Quito, 2003. Pág.: 48.

3. Véase el libro de José Rodríguez: La vida sexual del clero. Barcelona, 1995.

4. Ibid. Nota al pie 2.

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Asambleístas: ni un paso atrás en derechos sexuales

El Acuerdo por la Constituyente Juvenil (ANC) ha planteado el reconocimiento de los y las jóvenes como sujetos de derechos en la nueva Constitución, considerando que en la Constitución del 98 ni siquiera consta la palabra joven. ¿Por qué considera importante esta propuesta?

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María Paula Romo

La nueva Constitución debe profundizar los derechos que ya se encuentran en la del  98 y que son el resultado de varias luchas históricas. En el Ecuador contemporáneo los y las jóvenes somos un sector mayoritario; existen declaraciones internacionales y una realidad nacional que nos exigirá incorporar la visión de los y las jóvenes y sus derechos.  La palabra “joven” debe constar textualmente en la nueva Constitución, pues es un sector que debe visibilizarse como un primer paso en el reconocimiento de sus derechos y sus especificidades.

Rosana Alvarado

El Ecuador ha vivido sin reconocerse en lo diferente, lo diverso, lo nuevo.  Por eso existe la discriminación etárea, tan perjudicial para la transformación del país, invisibilizando a los jóvenes como actores políticos. Valoramos la propuesta