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El
cuerpo: primer territorio de autodeterminación
Cuando
Ecuador fue bombardeado por Colombia el primero
de marzo de este año, todos y todas
salimos en defensa de la soberanía
y la dignidad. No solo el gobierno, la Asamblea
Constituyente y el pueblo ecuatoriano rechazaron
la violación del territorio nacional,
sino que se hicieron eco todos los países
de América Latina. El ataque
implicaba desconocer la soberanía
de un pueblo e incluso considerar al
Ecuador un Estado inferior al que se puede
violentar.
De
igual manera, cuando una joven o un joven
siente que su cuerpo es violentado e irrespetado,
también exige su derecho a defender
su cuerpo como primer territorio de autodeterminación
y dignidad. No es posible que se les
pretenda considerar inferiores, sujetos a
violaciones. De allí que el
acoso, el abuso sexual y todas las formas
de violencia y discriminación, son
inaceptables.
Por
ello ahora los y las jóvenes demandan
un Estado que garantice la soberanía
de los cuerpos, es decir, el derecho de los
y las jóvenes a tomar decisiones sobre
su vida sexual y reproductiva y ejercerlas
de manera libre y responsable. Exigen
también que se garantice el derecho
a la educación sexual, que les permita
conocer su cuerpo y la manera de protegerse
de infecciones de transmisión sexual
y de embarazos no deseados, mediante el uso
de anticonceptivos. Creen importante que
se reconozca que sus proyectos de vida se
construyen sobre una serie de afectos, que
deben ser considerados en sus formas de interrelación.
Esta
demanda de los y las jóvenes es una
continuidad a las distintas luchas que han
producido en Ecuador y en el mundo, y que
han causado más de un malestar a sectores
conservadores. Cuando a principios
de siglo, el Estado laico decretó el
matrimonio civil, los Conservadores y la
iglesia pusieron el grito en el cielo. Y
cuando en mayo del 68 los y las jóvenes
criticaban el adultocentrismo y exigían
ser escuchados, el mundo comenzó a
escuchar.
Ahora
los y las jóvenes han planteado la
soberanía de los cuerpos como una
lucha integral que se enmarca en la defensa
de las soberanías, que es una de las
principales propuestas que presentó el
Acuerdo Nacional por la Constituyente Juvenil
a la Asamblea Constituyente. Esto implica,
por un lado, que el Estado garantice la soberanía
territorial de la patria, por lo cual no
deberá albergar bases militares ni
tropas extranjeras, lo cual ya ha sido aprobado
por la Asamblea Constituyente. Por otro lado,
también están impulsando la
soberanía sobre nuestros recursos
naturales, la soberanía alimentaria
y la soberanía energética.
En
este número, revisamos algunos elementos
que constituyen la soberanía de los
cuerpos, y algunos elementos que violentan
dicha soberanía. Sin duda, es
indispensable escuchar las voces del 48%
de la población, que como jóvenes
se niegan continuar siendo considerados “invisibles”.
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Basta
de mentiras y acoso sexual*
Belén Yépez**
Varias
organizaciones, entre ellas las juveniles,
han planteado una discusión a la Asamblea
Constituyente de Ecuador sobre los derechos
sexuales y reproductivos. Más de 130
organizaciones a nivel nacional, reunidas
en el Acuerdo Nacional por la Constituyente
Juvenil, han presentado en Ciudad Alfaro,
Montecristi, una propuesta que demanda que
el Estado “garantice el derecho a tomar
decisiones sobre la vida sexual y a ejercerla
de forma libre y responsable.” Insisten,
además que el Estado debe “reconocer
la capacidad de los y las jóvenes
para decidir sobre todos los aspectos relacionados
con su vida sexual y reproductiva, de manera
libre, autónoma, placentera; reconociendo
afectos y formas de interrelación
de manera soberana y respetuosa”.
Abrir
este debate sobre la sexualidad humana, no
ha sido una tarea fácil. La
religión, el sistema educativo y toda
una construcción social, han hecho
que veamos a la sexualidad con muchos prejuicios
y temores, e incluso como algo desagradable
y sucio.
Estos
prejuicios, la educación sexual sin
bases científicas, que se centra en
la descripción anatómica y
no aborda los afectos, y el constante bombardeo
mediático sobre la sexualidad, ocasiona
confusiones entre adolescentes y jóvenes.
Se encuentran, además, expuestos y
expuestas a múltiples riesgos como
los embarazos no deseados y las infecciones
de transmisión sexual (ITS).
Los
y las jóvenes inician su actividad
sexual cada vez a menor edad. Durante
muchos años era a l os 14 años,
pero ahora se encuentra en 12. (diario.com).
Sin embargo, no siempre se practican métodos
anticonceptivos ni se protegen contra ITS. Lo
más sorprendente es que esto ocurre
incluso en jóvenes que participan
en programas de formación.
Según
un estudio realizado por ENDEMAIN, Encuesta
demografica y de salud materno infantil,
en el 2004, el 48% de las mujeres sexualmente
activas utilizaban o deseaban utilizar métodos
anticonceptivos, pero de todas las mujeres
encuestadas, el 23% desconocía sobre
los métodos existentes o su correcta
forma de uso. El mismo estudio demostró que
la mayoría de las mujeres que los
usan recurren a especialistas, sin embargo
el 19% acude a la farmacia como lugar de
consulta.
Pero
acudir a la farmacia no es ninguna garantía. Según
nos contó María Pérez
(nombre ficticio), de 19 años, en
la farmacia le entregaron pastillas anticonceptivas
y a las pocas semanas de utilizarlas, se
presentó el embarazo. Algunas
farmacias entregan las píldoras de
manera irresponsable, porque se requieren
estudios del tipo de sangre y sobre las hormonas
para determinar el anticonceptivo adecuado
para cada mujer.
Sin
un cuidado adecuado, los y las jóvenes
pueden caer fácilmente con enfermedades
como: VIH SIDA, gonorrea y otras denominadas
infecciones de transmisión sexual. En
Ecuador, los casos de VIH SIDA han crecido. Pero
esto no ocurre solo por falta de conocimiento
y cuidado de los y las jóvenes. Hay
un factor fundamental, que tiene que ver
con la violencia, las violaciones e
incluso el incesto, con lo cual adolescentes
y jóvenes están en un permanente
riesgo, de quienes están más
cercanos en sus propios hogares. De
esta manera también crecen los embarazos
juveniles.
Crece
y crece el
embarazo juvenil
A
pesar de existir mayor información
sobre anti-conceptivos, sin embargo los embarazos
a edad temprana son cada vez más frecuentes.
En el año 2007, en el hospital Rodríguez
Zambrano de Manabí, se reportaron
49 casos de embarazos de niñas entre
los 12-15 años y 367 de adolescentes
entre los 16-19 años.
El
25% de los embarazos atendidos en los hospitales
públicos del Ecuador corresponden
a menores de edad. En el hospital Vicente
Corral Moscoso de Cuenta se encontró que
el 19,9% corresponden a adolescentes y en
el Hospital Félix Valdivieso de Santa
Isabel, el 24,8%1 de las madres atendidas
no ha cumplido aún 18 años.
Algunas
jóvenes deciden tener sus hijos, a
pesar del rechazo que sufren, especialmente
en las clases medias y altas. En muchas
ocasiones son obligadas a dejar sus estudios,
por presiones familiares y a ocultarse de
familias y amigas. Ahora la ley estipula
que no pueden ser expulsadas de los colegios,
sin embargo, el estigma persiste.
Debido
al rechazo y la falta de orientación
sobre cómo llevar adelante su embarazo,
otras jóvenes toman una decisión
muy difícil, en la cual pocas veces
consultan con sus padres o madres: el
aborto. Este se realiza en condiciones de
alto riesgo e insalubridad.
La
Organización Mundial de la Salud,
OMS, estima que 95.000 mujeres abortan cada
año en el Ecuador. El 18% de
las muertes maternas son producto de complicaciones
post-aborto (INEC). Se estima que 15 mil
adolescentes mueren cada año por abortos
mal practicados en nuestro país.
Sin
orientación y condiciones adecuadas,
el riesgo es enorme. Según la
OMS, el número de abortos retrocedió más
en los países desarrollados, donde
la práctica es legal, que en los Estados
empobrecidos, donde el procedimiento está mayormente
prohibido y es inseguro.
De
mentira en mentira...
Estas
problemáticas se profundizan porque
en nuestro país, hablar libremente
sobre sexualidad resulta muy complicado todavía.
Al contrario, existen miles de falacias sobre
la vida sexual humana.
Estas
mentiras ocultan la realidad, engañan
a quienes las escuchan y causan daño.
En temas de sexualidad hay muchas mentiras
que han nacido por influencia de algunos
mitos. La religión cristiana habla
del pecado original y de la expulsión
de Adán y Eva del paraíso.
La creación del ser humano, según
esta religión, no necesitó de
contacto físico. Este Dios no es un
ser pasional. La religión cristiana
considera que la lujuria es un pecado capital,
exige el celibato para sus sacerdotes y considera
que las relaciones sexuales solo cumplen
una función reproductiva.
Por
esta razón, para todas las culturas
con fuerte influencia cristiana, la sexualidad
es un tabú, del que no se debe hablar.
Está prohibido. Esta visión
ha hecho que se vayan creando muchas formas
de represión que impiden el desarrollo
de la sexualidad sana y placentera. Muchos
de estos son los causantes de los trastornos
en la vida sexual de las personas.
Las
relaciones sexuales tienen una carga de culpabilidad,
sobre todo para las mujeres, las hace indignas
e impuras. Incluso muchas de las jóvenes
que se consideran muy liberales y sin prejuicios,
atraviesan periodos en los que se sienten
culpables, principalmente si a su alrededor
la gente las señala, juzga y cataloga.
Debido
a esa vergüenza de vivir la sexualidad
plenamente, no se compran preservativos,
ni se habla con las madres y padres, ni se
acude al medico en busca de ayuda o asesoramiento
para aclarar las dudas y temores. Se prefiere
consultar a los amigos y amigas que también
viven la sexualidad con muchas cargas morales,
prejuicios y desinformación. En el
mejor de los casos, van a la farmacia y se
compran condones o pastillas anticonceptivas
sin ningún criterio profesional que
garantice su efectividad.
La
estigmatización y el rechazo que las
enfermedades de transmisión sexual
o los embarazos producen en la sociedad,
son producto de todas las cargas y miedos
que nuestra cultura tiene con respecto a
la sexualidad. Existe mucho desconocimiento, represión
y poco acceso a métodos anticonceptivos,
entre muchas otras cosas.
¿Qué son
los derechos sexuales y reproductivos?*
Los derechos sexuales
y reproductivos tienen como fundamento
los derechos humanos, especialmente en
sus principios de respeto, libertad e
igualdad. Son derechos y libertades fundamentales
que corresponden a todas las personas,
sin discriminación, y que permiten
adoptar libremente, sin ningún
tipo de coacción o violencia,
una amplia gama de decisiones sobre aspectos
de la vida humana, como son: el
cuerpo, la sexualidad y la reproducción.
Estos derechos están
dirigidos a hombres y mujeres por igual,
tanto en el área sexual como reproductiva. Es
pertinente esta aclaración para
disipar la idea sexista que se quiere
aplicar sobre estos derechos. Además
es necesario conocerlos y aplicarlos
en vista del alto nivel de violencia
y dominio que se presentan en las relaciones
sexuales. Si alguien transgrede los derechos
sexuales y reproductivos, lo hace también
con los derechos humanos.
Los derechos sexuales
están basados en la no violencia,
en el respeto mutuo, en la equidad de
género, en la no discriminación,
en la disminución de riesgos,
en la libertad de decisión y en
sus distintas formas de expresión.
* Janett Herrera, EDUFUTURO |
La
sexualidad es una práctica cultural
y natural que se construye mediante acuerdos
y creencias sociales, por lo tanto es posible
que se modifique. Pero para eso tenemos que
aclarar algunas mentiras.
Dicen
que la primera vez que tienes relaciones
sexuales, no te quedas embarazada: Nada más
falso que eso. Muchos de los embarazos adolescentes
se dieron en la primera relación sexual.
Para que una mujer quede embarazada solo
se necesita que ese día haya ovulación,
o sea está en capacidad de recibir
el esperamatozoide. Esto ocurre durante
dos a tres días cada mes. Así que
no importa si es la primera, la segunda o
la décima vez, si es el momento de
la fertilidad, te quedas embarazada.
Dicen
que si el hombre solo ingresa la punta del
pene, no pasa nada. Falso, igual hay
espermatozoides que pueden fecundar el óvulo,
y te quedas embarazada si estás en los
días fértiles.
Dicen
que si el bebé está lactando,
no te quedas embarazada. Falso, porque
igual produces óvulos que pueden ser
fecundados en los días fértiles.
Dicen
que solo los hombres tienen deseo sexual. Falso.
El deseo sexual lo tenemos por igual hombres
y mujeres, por lo tanto tenemos el mismo
derecho de expresarlo y vivirlo con la misma
intensidad. Sin embargo, debido al
patriarcado y el machismo en nuestra sociedad,
es mal visto que las mujeres tengan iniciativa
de carácter sexual.
Dicen
que el VIH SIDA se transmite solo por relaciones
con trabajadoras o trabajadores sexuales. Falso. Si
eres mujer y tu compañero se infecta
de VIH SIDA, también te puede transmitir
la enfermedad. Tienen que cuidarse
siempre con preservativos.
En
definitiva hay muchas mentiras que debemos
desentrañar. A esto se suma
que los medios de información han
mercantilizado el sexo. Todo lo han erotizado.
El mercado vende sexo y a través de
ello, varios productos y servicios. El afecto
se deja a un lado, siendo igualmente fundamental,
como el placer. Incluso se usa a los niños
y niñas en cuestiones eróticas
y programas “cómicos” para
adultos en la que los niños intentan
seducir a mujeres adultas con cuerpos esculturales.
Nuestra cultura es producto de esto, del
sexo desmedido que venden los medios y el
temor impuesto por la “moral” para
hablar de esto.
Es
tiempo de ir cambiando las creencias y las
prácticas culturales para vivir
la sexualidad plena, sana, segura y placenteramente.
Es fundamental también desterrar la
violencia, el incesto y la violación
de adolescentes y jóvenes. La información
clara, sin prejuicios ni cargas, el hablar
y perder el miedo y la vergüenza, es
el primer paso para poder cambiar nuestra
visión cultural sobre la sexualidad.
*
Apoyo de Marvin Espinosa
**Promotora
Nacional de Comunicación ACJ
1. Datos
tomados del Proyecto “Embarazo y Maternidad
en la adolescencia” de la I. Municipalidad
de Cuenca. |
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Cotacachi
e Imbabura se enamoran: los pueblos y la
sexualidad*
Los
pueblos tienen diferentes mitos, entendidos
como construcciones culturales e historias
que forman la esencia de las creencias de
los pueblos. Sirven para explicar el
mundo que nos rodea. A veces también
son utilizados para afirmar posiciones de
dominación.
Uno
de los mitos más interesantes que
tiene el Ecuador en torno a la sexualidad,
posiblemente sea el que se ha construido
en la zona andina. Casi todas las grandes
montañas y nevados tienen una relación
sentimental con las que están en las
proximidades. Así tenemos, por ejemplo,
la historia del Taita Manuel Imbabura y la
Mama María Isabel Cotacachi. Resulta
que los espíritus de estas dos elevaciones
se encontraron un día mientras Manuel
pastaba unas ovejas en las cercanías
del Cotacachi. En cuanto ellos dos se vieron
se enamoraron perdidamente.
Para
poder cultivar su romance, se enviaban mensajes
mediante los fenómenos atmosféricos,
utilizaban el arco iris, durante el día,
y por la noche los rayos y truenos de las
tormentas. Fruto de ese amor nacieron tres
hijos que viven junto a la madre. Son tres
pequeñas montañas que rodean
al Cotacahi.
La
tradición popular dice que Manuel
Imbabura es un hombre enamoradizo que le
gusta seducir a las mujeres jóvenes.
Cuando se encuentra con ellas en sus páramos,
las seduce y quedan embarazadas. Los niños
que nacen de esa relación tienen el
cabello y las pestañas del color de
la nieve. Esta es una forma mágica
de justificar los embarazos en las mujeres
solteras y adolescentes, además de
explicar porque nacen niños y niñas
albinos. Estas historias que forman parte
de la cultura y de la tradición oral
de los pueblos de la provincia de Imbabura,
también forman parte de la fantasía
y de la literatura popular.
Es
interesante también conocer como otros
pueblos conciben y viven la sexualidad. Por
ejemplo, en la antigua Grecia y Roma, antes
del cristianismo, la homosexualidad era muy
bien vista, no existía rechazo ni
discriminación. Luego, en la edad
media y por mucho tiempo, era considerada
como una enfermedad mental que se curaba
con tratamientos muy agresivos. Depués,
era considerado un delito, por lo que iban
a la cárcel. Hoy en nuestro país
ya se reconoce a la diversidad sexual, al
menos en la Constitución, aunque todavía
existe mucho rechazo y exclusión en
la sociedad.
La
sexualidad se la vive de diferentes maneras
según las creencias o costumbres de
los pueblos. En los pueblos africanos de
Burkina y de muchos otros del África
subsahariana, la madre es la encargada de
mantener a los hijos hasta que ellos cumplan
siete años. Está prohibido
mantener relaciones sexuales durante los
primeros dos años, hasta que el niño
o niña hay dejado de lactar.
Para
los musulmanes, las mujeres no tienen
derecho a sentir placer. Culturalmente, una
mujer valiosa es una mujer sumisa, tranquila
que se calla frente a lo que su marido diga,
por lo tanto no es conveniente una mujer
sexualmente activa. Para esto se les corta
el clítoris cuando son bebés.
Es una práctica que además
de atentar contra la integridad física
de las mujeres, no cumple con normas sanitarias
para cuidar la salud de esas niñas.
Muchas de ellas sufren de infecciones y hemorragias;
sus órganos reproductivos internos
son afectados. Incluso pueden ser contagiadas
de SIDA.
Estas
prácticas, afortunadamente están
siendo transformadas, aunque no desaparecen
del todo. Como las culturas están
vivas, es posible eliminar prácticas
dañinas para sus poblaciones. S
*
Apoyo de Sisa Remache, integrante de la FUNDACION
RUNAKAY Imbabura
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Soberanía
de los cuerpos ¿Para qué?
Belén
Cárdenas*
La
soberanía de los cuerpos es uno de
los planteamientos presentados a la Asamblea
Constituyente en el Mandato Juvenil que recoge
la propuesta de más de 130 organizaciones
juveniles de Costa, Sierra, Amazonía
y Galápagos. Pero, ¿a
qué nos referimos cuando hablamos
de soberanía de los cuerpos? Se desarrolla
a partir del concepto de geopolítica,
es decir, se remite a la soberanía
territorial de un Estado, a su soberanía
política y económica. En las
discusiones del Acuerdo Nacional por la Constituyente
Juvenil, planteamos que el cuerpo es el primer
territorio de autodeterminación, el
cuerpo es un espacio de decisión, de
ejercicio político. El cuerpo sabiamente
guarda en su memoria las experiencias liberadoras,
placenteras, pero también guarda las
experiencias negativas y degradantes.
La
apuesta por una vida digna y sin violencia,
supone la erradicación de prácticas
que impactan en la soberanía de los
cuerpos como la publicidad sexista, el acoso
y abuso sexual, la pornografía infanto
juvenil, la explotación sexual, la
trata de personas y trabajo infantil, que
son expresiones de violencia que afectan
especialmente a niños, niñas,
adolescentes y jóvenes.
Los
problemas de salud pública, principalmente
los referentes a la salud sexual y reproductiva,
siguen siendo abordados desde visiones moralistas
y reduccionistas que no toman en cuenta las
condiciones de extrema pobreza, el enfoque
de derechos humanos y la obligatoriedad que
el Estado tiene frente a la salud como un
derecho fundamental e integral. Esta limitada
visión es la causante de la pérdida
de cientos de vidas humanas.
Por
ello el planteamiento del Mandato Juvenil
se refiere a la soberanía de los cuerpos
como un derecho ejercido desde la autoestima
y la dignidad humana. Los y las jóvenes
demandan el reconocimiento a este principio,
desde garantías constitucionales que
abarquen el libre desarrollo de la personalidad,
que aporten en la construcción de
los proyectos de vida de ecuatorianos y ecuatorianas.
La
sexualidad humana, desde el punto de vista
integral y de derechos humanos, se relaciona
con la economía, la política,
la cultura, es decir en la interacción
social.
Como
organizaciones juveniles, estamos convencidas
de que la democracia participativa y la ciudadanía
política es una apuesta que el actual
proceso constituyente debe fortalecer. La
Constitución ecuatoriana no puede
retroceder en los derechos humanos alcanzados.
Es así que el Mandato Juvenil plantea
un Estado que:
· Garantice
a sus ciudadanos y ciudadanas las condiciones
económicas, políticas, sociales
y culturales donde la soberanía y
autodeterminación de sus cuerpos sea
un ejercicio y un derecho irrenunciable.
Que las y los jóvenes tengan la capacidad
de decidir sobre sus cuerpos, sus afectos
y formas de interrelación, que no
coarten su integridad y dignidad humana.
· Garantice
la educación sexual científica,
oportuna, acorde a la realidad, libre de
prejuicios, mitos y estigmatizaciones, basada
en los principios de laicidad, desde un enfoque
de derechos y desarrollo humano.
· Garantice
a sus habitantes una vida libre de violencia
y delitos sexuales.
· Garantice
el acceso de todas las personas a recibir
servicios de atención especializa-
dos
y diferenciados, con calidad y calidez, el
acceso a métodos de anticoncepción
de calidad y de emergencia para la prevención
de embarazos no deseados.
· Promueva
programas educomunicativos independientes
de afiliaciones políticas, religiosas
o económicas, que contribuyan a las
reflexiones sobre la sexualidad desde una
perspectiva integral, humanista y de derechos.
· Reconoce
y garantiza el principio de igualdad y libertad
de expresión a todo nivel, que promueve
una sociedad incluyente, no discriminatoria
de las diversas expresiones, orientaciones
e identidades sexuales.
· Garantice
la calidad de vida y la dignidad humana,
que promueva campañas de prevención
de VIH-SIDA y que bajo los principios de
gratuidad fomente la dotación de medicamentos
antiretrovirales y genéricos de calidad.
· Sancione
la discriminación que se comete en
los establecimientos educativos y en los
sectores laborales hacia las personas que
viven con VIH–SIDA. S
*
Coordinadora Nacional de Jóvenes.
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Mámá,
estoy embarazada...
Alba Ojeda*
Pasaron
cuatro meses para que María le contara
a su mamá que estaba embarazada. Y
la mamá tampoco se dio cuenta. Para
que María se arme de valor para contarle
del embarazo, lo pensó mucho, se preguntó una
y otra vez como debía contarle. Y
mientras María lavaba los platos,
su mamá lloraba. Esta historia
se repite una y otra vez.
El
problema es lo difícil que resulta
hablar de sexualidad con las madres y padres,
con los y las profesoras. Pero esta
es una realidad contradictoria. Entre
amigos y amigas resulta muy natural hablar
de sexo. Es casi vital para determinados
grupos. En algunos casos, sus integrantes
son censurados si han tenido escasa o nula
vida sexual. Muchos y muchas se sienten
presionadas para iniciarse en la sexualidad
a temprana edad, porque sus compañeros
o compañeras ya lo han hecho. Cuando
salen de sus grupos se enfrentan a la critica,
al cuestionamiento, a la estigmatización,
a la vergüenza; esto hace que no se
protejan.
Todos
y todas las adolescentes, conocen casos de
chicas de su entorno que están embarazadas
o que tienen problemas de salud muy graves
por mantener una relación sexual sin
protección.
La
adolescencia no es el tiempo para la maternidad
ni la paternidad, sino para su preparación.
Sin embargo, numerosas adolescentes se embarazan.
El embarazo interrumpe la tarea evolutiva
de la adolescente, tienen pérdidas
afectivas graves, les duele dejar de ser
jóvenes, su colegio, sus amigas, perder
la confianza de sus padres y no poder salir
a divertirse como antes. La maternidad induce
a la necesidad de asumir roles de adultos,
cuando aún no es tiempo de hacerlo.
Confunde su rol dentro del grupo, pasando
a ser “una hija madre”.
Según
una investigación realizada por el
Ministerio de Salud Pública y la Encuesta
Demográfica de Salud Materna e Infantil
(ENDEMAIN), 8 de cada 10 embarazos adolescentes
no son deseados. De cada 10 adolescentes,
8 no retoman sus estudios después
de dar a luz. Esta situación es alarmante
cuando ENDEMAIN informa que uno de cada cuatro
embarazos en Ecuador es de una adolescente.
(Página web Hoy Online)
El
mismo sitio web agrega: “Siete de cada
10 adolescentes embarazadas apenas culminó el
sexto año escolar; de las tres restantes,
solo una culminó el ciclo básico”. Agrega
también que “el 100% vive con
sus padres o con sus suegros; tres de cada
10 es hija de madre soltera y que también
fue adolescente en el momento de su nacimiento”.
Javier
Peralmo, coordinador del Programa Adolescentes,
del Centro de Planificación Familiar
-Cemoplaf- en Santo Domingo de los Tsáchilas,
señala que en la actualidad, la vida
sexual de los adolescentes inicia a los 12
años de edad. De cada 100 chicas de
entre 12 y 17 años, dice, el 75% ya
ha tenido relaciones sexuales. De ese
75 %, el 25 % quedan embarazadas; y, del
25 % que quedaron embarazadas, solo el 5
% culmina el embarazo.
No
existen estadísticas exactas en torno
a los embazaros y abortos en adolescentes,
ya que no siempre los reportan a los centros
de atención médica y en muchas
ocasiones recurren, de manera clandestina, al
aborto.
El
Programa Adolescentes de Centro de Planificación
Familiar –CEMOPLAF- en Santo Domingo,
presenta los siguientes datos sobre adolescentes
embarazadas y casos de abortos, según
encuestas anónimas realizadas en el
2006 a estudiantes.
La
desinformación es la principal causa
por la que los y las jóvenes tengan
que afrontar la paternidad y maternidad a
temprana edad. Por ejemplo, el 25% de los
partos atendidos en la Maternidad Isidro
Ayora en Quito son de parejas de entre 14
y 19 años, quienes señalaron
no haberse informado sobre métodos
anticonceptivos. Sin embargo, también
hay que considerar las violaciones y el incesto,
que se reporta en menor grado.
Es evidente que el
problema del embarazo no deseado y sus
consecuencias biopsicosociales sobre
las personas es tremendamente complicado,
en un Estado que no garantiza políticas
públicas para el desarrollo de
las personas, especialmente de las más
jóvenes y vulnerables. ¿Quién
garantiza el buen desarrollo de estas
madres y sus hijos? ¿La Carta
Magna es suficiente?
Creo que el mejor anticonceptivo
es la posibilidad de las personas de
desarrollarse dignamente, de elaborar
proyectos de vida claros, de tomar decisiones
y tener habilidades para la vida. ¿Qué políticas
de prevención y educación
se están implementando al respecto?
Creo que el aborto no
es la solución a los problemas,
pero es una opción a la que acuden
gran parte de nuestra población “aunque” el
marco legal no se coherente con esta
práctica. Es hora de hablar con
más frontalidad del tema, con
evidencias científicas y no desde
posiciones generadas por personajes
que se consideran a sí mismos
paladines de la moral. Los mismos
que cuestionan el aborto, son paradojalmente
los mismos que cuestionan la educación
sexual integral y científica.
Curiosamente, son los mismos que forman
parte de los grupos de poder que “educan” sexualmente
desde los medios masivos de comunicación
a través de un erotismo de consumo,
que nos mantienen a todos en un tremendo “analfabetismo
sexual”.
Jorge Naranjo Pinto,
Médico de Adolescentes
DIRECTOR EJECUTIVO FIPA |
Falta
de prevención: aumenta
VIH-SIDA
Las
infecciones de transmisión sexual
son mucho más comunes y frecuentes
de lo que se cree. El Programa de Adolescentes
de Cemoplaf señala que de cada 100
adolescentes que mantienen relaciones sexuales,
el 30 por ciento adquiere alguna de estas
enfermedades.
La
prevención y la responsabilidad compartida
permiten combatir enfermedades contagiosas,
como la epidemia de VIH-SIDA. No existe
vacuna que proteja del VIH, una vez
adquirida la enfermedad, no tiene cura. Según
ONUSIDA, el número de personas que
vive con VIH ha aumentado de 29 mi-llones
en 2001 a 33,2 millones en 2007. Alrededor
de 2,5 millones de personas contrajeron el
virus en 2007 y 2,1 millones murieron como
consecuencia de enfermedades relacionadas
con el SIDA.
En
el Ecuador, el 76,5% de los pacientes
tienen entre 15 y 40 años. Adicionalmente,
el 98% de los más de 5.000 casos de
VIH/SIDA registrados desde el 1984 son producto
de una relación sexual sin protección con
una persona que no presentaba síntomas. Los
casos reportados de VIH entre 15 y 29 años
representan el 51%, mientras de SIDA representan
el 30% del total en Ecuador.
En
nuestro país pueden existir al rededor
de 50.000 casos, lo que representa el 0,5%
de la población. Si bien la incidencia
del VIH SIDA en Ecuador no alcanza la magnitud
de otros países latinoamericanos,
la enfermedad se está feminizando.
En estos momentos, por cada dos hombres,
hay una mujer portadora del virus. Sólo
el 6 por ciento de estas mujeres infectadas
son trabajadoras sexuales. El 75 por ciento
son amas de casa o empleadas domésticas,
contagiadas seguramente por su pareja. S
*
Integrante del equipo de la ACJ de Santo
Domingo de los Tsáchilas.
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Hablemos
Claro: no te creas todo lo que dicen
| La mentira
blanca |
La verdad clara |
| Durante la
primera relación sexual no quedas
embarazada. |
Una mujer es fértil
a partir de la primera vez que ovula.
La virginidad no tiene nada que ver con
la posibilidad de que se quede o no embarazada.
Para que un embarazo ocurra, es necesario
que un óvulo esté maduro
al momento de la relación. Según
Endemia el 35% de las mujeres embarazadas
entre 15-24 años tienen hijos
creyendo en esta gran mentira. |
| Si no se
termina la relación sexual dentro
del cuerpo de la mujer o se lo hace por
encimita, no hay riesgo de embarazo |
La
mayor cantidad de espermatozoides son
arrojados durante la eyaculación,
pero el líquido preeyaculatorio,
ese que sirve como lubricante y que se
produce siempre en las relaciones sexuales,
también contiene espermatozoides
por lo que el riesgo de un embarazo existe. |
| Si no hay
orgasmo en la mujer, no hay embarazo. |
En muchos casos,
los hombres al momento del orgasmo, eyaculan.
En este momento expulsan mayor cantidad
de espermatozoides y pueden fecundar
a los óvulos femeninos. En las
mujeres, el orgasmo no tiene nada que
ver con la expulsión de óvulos.
Entonces, sí puede haber embarazo. |
| Si tengo
una pareja sexual estable, no necesito
usar condón para protegerme. |
Las
relaciones de pareja se basan en la confianza
y en el amor. La fidelidad es una de
las muestras de ese afecto. Si desconocemos
el pasado sexual de nuestra pareja existen
riesgos. Si queremos tener seguridad,
lo mejor es usar condón. |
| Tomar píldoras
anticonceptivas engorda |
Los
componentes de las píldoras
son hormonas artificiales que evitan
la maduración de los óvulos, no
están necesariamente relacionados
con el peso de las mujeres. Son
muy pocos los caso en los que se aumenta
de peso y puede ser entre 5 y 10 libras.
Lo principal es ir a la ginecóloga
o ginecólogo. No te confíes
en las farmacias. |
| La virginidad
femenina se basa en la presencia de himen |
El
himen es una capa delgada y frágil
de tejido que se encuentra a la entrada
de la vagina. Una persona es virgen si
no ha tenido una relación sexual.
Algunas mujeres pierden su himen sin
necesidad de haber tenido una penetración,
pues la gimnasia o un golpe pueden causar
su ruptura. En otros casos existen chicas
que habiendo tenido relaciones sexuales
mantienen su himen intacto. |
| Las infecciones
de transmisión sexual (ITS) se adquieren
por coito sin protección |
Las
ITS se transmiten de diversas formas:
relaciones sexuales sin protección,
prácticas como el sexo oral y
la masturbación a la pareja. El
VIH, por ejemplo, se transmite si los
fluidos corporales de una persona infectada
entra en contacto con los de otra. |
| El condón
protege de todos los peligros |
Aunque
el condón es el método
más seguro para prevenir embarazos
y enfermedades no es 100% seguro, existe
una posibilidad de que falle, sobre todo
si es mal utilizado. El que comúnmente
se utiliza, no protege al escroto ni
evita las infecciones producidas por
piojo púbico, verrugas genitales
o las lesiones por virus del papiloma
humano. |
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Vive
una sexualidad plena, responsable, sin
recriminaciones ni tabúes
Santiago
Argoti*
Cuando
escuchamos hablar de sexualidad, lo primero
que se nos viene a la mente es sexo, claro
que tiene que ver con él, pero no
lo es todo. Es a partir de este que se tejen
varias historias que a veces son graciosas,
insólitas e incluso reales pero mal
interpretadas. Muchas de estas historias
son los temas centrales en las conversaciones
con los y las panas.
Se
dice por ejemplo “Las mujeres no necesita
descargar sus necesidades sexuales como el
hombre porque ellas lo hacen mediante la
menstruación”. Esta es una típica
frase machista, de las que abundan en nuestro
medio. Otras de las que se escuchan es que “el
hombre es el único que puede y debe
iniciar o incitar una relación sexual”.
Se cree que las mujeres deben ser recatadas,
tranquilas y pasivas en las relaciones sexuales,
la mujer que se insinúa de alguna
forma con los hombres es llamada “loca”, “brincona”, “lanzada” entre
muchas otras cosas que degradan a la mujer.
Entre
las típicas que afectan al los hombres,
están las que tienen que ver con la
potencia sexual como por ejemplo “que
el tamaño del pene está relacionado
con el tamaño de las manos o del pie”. ¿Quién
se lo habrá inventado? Claro, para
muchos y muchas el tamaño es importante,
se cree que su tamaño influye en la
satisfacción de la pareja, lo cierto
es que el tamaño no hace la diferencia.
También se dice que “la eyaculación
precoz sólo la tiene el hombre que
se masturba antes del acto sexual, o que
solo es un problema de los hombres jóvenes”. Este
es un problema común que se presenta
a todas las edades y se puede curar con un
tratamiento especializado. La mayoría
de estos mitos se crean porque circula mucha
información errónea sobre la
sexualidad entre las personas.
Una
de las principales razones por las que se
crean estas historias es por que no se habla
abiertamente del sexo. En algunos casos,
especialmente para las mujeres, se les impide
la vivencia del disfrute y el goce de la
sexualidad. Está cargado de represión,
sentimientos de culpa y vergüenza, muchos
de ellos afloran, sobre todo, en las prácticas
sexuales sin pareja, es decir, en la autoestimulación.
Muy
pocas personas saben que la sexualidad va
mucho más allá del sexo. La
sexualidad abarca las identidades, los papeles
de género, el erotismo, el placer,
la intimidad, la reproducción, la
orientación sexual, la cultura y muchas
cosas más. Se la vive y se expresa
a través de pensamientos, fantasías,
deseos, creencias, actitudes, valores, conductas,
prácticas, papeles y relaciones interpersonales,
no solo mediante el acto sexual.
Se
carece de información acerca del tema,
en especial los y las jóvenes, porque “NO
ES BONITO HABLAR DE ESTO CON TUS PADRES” y
lo único que hacemos es compartir
información con amigos que saben
lo mismo o hasta menos que nosotros. Pero
al seguir así lo único que
vamos a conseguir es quedar más confundidos.
Empecemos a informarnos, hablemos abiertamente
del tema, sin temores ni prejuicios, conocer
de sexualidad es conocer los derechos sexuales,
y de saber como hacerlos respetar, cumplir.
Solo y únicamente en la medida en
que los derechos sean reconocidos, difundidos,
ejercidos y respetados por todas las personas,
tendremos una sociedad más conciente
y sexualmente sana.
Nuestra
sociedad siempre ha estado impregnada de
tintes esteriotipados, falsas creencias,
mitos y tabúes entorno a la sexualidad,
pero está en nuestras manos acabar
con estas falsas creencias. Lo esencial es
aceptar la sexualidad como algo saludable
y positivo, siendo la persona autónoma
y responsable para determinar cómo
quiere vivir su sexualidad y si quiere hacer
uso de ella. Lo único y verdaderamente
necesario es buscar información verídica,
tener una buena y responsable comunicación
de padres a hijos y conocer y aprender a
ejercer nuestros derechos sexuales.
*Integrante
de la Escuela de formación juvenil “Entre
Panas” ACJ Quito
|
  |
Vencer
el temor y el silencio sobrela sexualidad
Jaime
Sarmiento*
Durante
la última década se han presentado
significativos avances en el tratamiento
de los derechos sexuales y reproductivos.
Los patrones de comportamiento cotidianos,
es decir, la concepción social sobre
la sexualidad, se caracteriza por reproducir
prejuicios y tabúes que limitan
la posibilidad de adolescentes y jóvenes
de contar con elementos apropiados para
tomar decisiones en torno a su vida sexual
1.
Así,
mientras en 1998 se expedía la Ley
sobre Educación en la Sexualidad
y el Amor, y dos años después
empezaba a funcionar el Plan Nacional de
Educación de la Sexualidad y el
Amor – PLANESA, los datos de SINIÑEZ-SIISE
en 1998, ya nos daban a conocer que el
17% de los niños, niñas y
adolescentes afirmaban no saber nada sobre
el tema de la sexualidad, mientras la mayoría
de hombres jóvenes iniciaban su
vida sexual entre los 12 y 15 años
y las mujeres entre los 14 y 18 años.
A
pesar de estas señales de alerta,
las últimas investigaciones sobre
el tema demuestran que aún estamos
muy lejos de superar los problemas derivados
de una sexualidad experimentada de forma
prematura, con escasa o distorsionada información,
de alto riesgo ante las infecciones de
transmisión sexual, cargada de mitos,
sanciones, clandestinidad y falsa moral.
Una
doble moral que perturba
Una
de las instituciones que más polémica
ha generado en torno a la sexualidad ha
sido la Iglesia, que restringe el ejercicio
de los derechos sexuales y reproductivos
a la institución del matrimonio.
Los sectores más conservadores se
niegan incluso a hablar respecto a estos
temas fuera del ámbito familiar.
Las relaciones fuera del matrimonio adquieren
la categoría de pecado 2.
Lo
cierto es que existe una mayoría
de adolescentes y jóvenes que desde
temprana edad experimentan la sexualidad
en sus diversas formas y precisamente por
su alto riesgo, deben contar con condiciones
que les permitan ejercer sus derechos sexuales
y reproductivos. Por otro lado, no todos
los padres y madres son competentes para
guiar adecuadamente a sus hijos e hijas
en la educación sexual. Las iglesias
tampoco han realizado un trabajo que promueva
una formación científica
de conocimientos, derechos y valores, en
un marco de respeto mutuo, amor propio
y equidad. Precisamente ese velo
de misterio y condición de secreto
con que han ocultado a la sexualidad le
da un tinte sugerente, una exacerbación
del natural deseo de experimentar.
Las
jerarquías de las iglesias serían
grandes aliadas en la educación
de las emociones, en la guía de
la disciplina, en la responsabilidad sobre
nuestros cuerpos y el respeto a los/as
demás. Pero mientras se limiten
a prohibir, mientras nieguen su sexualidad
o peor aún, ejerzan una doble moral
al encubrir delitos sexuales dentro de
sus instituciones, como la pedofilia y
otras manifestaciones reñidas con
la ética social y los derechos de
las y los menores 3, será más
el daño que el aporte que brindan
a la sociedad.
Otro
de los mitos sobre la sexualidad tiene
que ver con el enfoque que le dan muchos
medios de comunicación, como tratándose
de un “problema de los y las jóvenes” 4. Más
indicios de la doble moral, pues mientras
por un lado prohíben y culpabilizan
a la juventud que experimenta su sexualidad,
por otro lado estimulan su ejercicio a
través de propagandas, programas
y mensajes destinados a motivar comportamientos
sexuales ¿Y de qué tipo?
En
los mal llamados informativos o noticieros,
el sensacionalismo, la fría y fugaz
descripción de los hechos amortiguan
la capacidad de reflexión y de percepción
del tema como algo cíclico y sistémico.
Existe
además el criterio de ciertos sectores
que ven a la educación sexual y
reproductiva como un riesgo en el sentido
de que se puede estar promoviendo el libertinaje,
que niños, niñas y adolescentes
no están aún en edad de entender
sobre “estos temas” y que se
puede estar alterando esa edad pletórica
de inocencia.
Nada
más alejado de la realidad. El secreto
siempre ha sido esencial para la buena
práctica del fraude, del abuso y
de la superstición. Sólo
los hechos y la verdad cortejan la luz
plena de la comprensión, que consiste
en entender, explicar, predecir y poner
en práctica. Desde luego que para
ello necesitamos modelos sanos y un proceso
acorde a las necesidades de cada etapa
de la vida. Es decir, si un niño
pregunta sobre la forma en que vienen los
bebés al mundo, es porque está en
capacidad de entenderlo, y sus progenitores,
en la obligación de despejar sus
dudas.
Más
aún, a un adecuado diálogo
y guía deben sumársele normas
y recomendaciones para prevenir probables
casos de abuso sexual.
Si
en un hogar no hablan al respecto porque
está prohibido, si en la iglesia
dan a entender que es pecado, si en la
escuela hablan únicamente de ciclos
menstruales y órganos sexuales,
si compañeros y amigos presumen
de haberlo hecho, si en los medios lo exponen
todo el tiempo, si es más fácil
conseguir pornografía que un buen
libro para aprender al respecto, si cuando
lo buscas en Internet encuentras de todo
menos información que aclare dudas
y ayude a prevenir el VIH o un embarazo
no planeado y si en los centros de salud
te miran mal cuando preguntas, se comprende
por qué la legislación y
las políticas públicas avanzan
tan lentamente en la salud sexual y reproductiva
de la población: por el lastre de
los prejuicios.
Información,
acceso y equidad
Tampoco
es estrictamente cierto que la distribución
de información es la solución
a los graves desfases que existe en nuestra
sociedad entre las leyes (o la teoría),
y el ejercicio de nuestros derechos. Conocer
sobre el uso del preservativo y lo que
ayuda a prevenir, no garantiza en todos
los casos que los hombres lo utilizarán
o que las mujeres exigirán su uso. En
consecuencia, tampoco prevendrá todos
los embarazos no deseados. Existen condiciones
de pobreza, violencia y abandono que vuelven
mucho más compleja la realidad.
Creencias
como que uno puede elegir el método
anticonceptivo más adecuado sin
necesidad de consultar especialistas, que
no existe riesgo de quedar embarazada en
la primera relación sexual, que
el uso del condón disminuye el placer,
que para prevenir un embarazo se debe tomar
la píldora antes de la relación
sexual, que la responsabilidad sobre la
anticoncepción recae únicamente
sobre las mujeres, que el ritmo es el método
más seguro y otras por el estilo,
son algunas de las equivocaciones que siguen
predominando debido a ese prolongado ajuste
entre las mejores prácticas y el
letargo de la costumbre supersticiosa.
La
educación de la sexualidad no puede
seguir remitiéndose a significaciones
de prohibición y misterio, que han
demostrado no ser útiles en las
décadas pasadas, y que lo son menos
en una sociedad tan cambiante como la actual.
El
tabú está vinculado también
a la comunicación envuelta en las
diferencias generacionales que aún
no han podido ser superadas. Es entonces,
una condición indispensable, el
diálogo intergeneracional y el compromiso
de la sociedad adulta para vencer el temor,
la hipocresía y el silencio sobre
la sexualidad.
A
pesar de todo esto, las y los jóvenes
somos parte de una era mucho más
esclarecida y con mayor acceso a información,
lo que debe comprometernos a hacer un esfuerzo
por aprovechar los nuevos recursos, espacios
y triunfos en la educación de la
sexualidad. Es nuestro turno de luchar
por nuestros derechos y por la soberanía
de nuestros cuerpos.
*
Colectivo PRODH
1. Banco Mundial. Análisis
Situacional de la Juventud en el Ecuador
2004. Quito, 2004. Pág.: 7
2. CLADEM. Derechos Sexuales
y Reproductivos en el Ecuador. Diagnóstico
Nacional. Quito, 2003. Pág.: 48.
3. Véase el libro
de José Rodríguez: La vida
sexual del clero. Barcelona, 1995.
4. Ibid. Nota al pie 2.
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Asambleístas:
ni un paso atrás en derechos sexuales
El
Acuerdo por la Constituyente Juvenil
(ANC) ha planteado el reconocimiento
de los y las jóvenes como sujetos
de derechos en la nueva Constitución,
considerando que en la Constitución
del 98 ni siquiera consta la palabra
joven. ¿Por qué considera
importante esta propuesta? |
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María
Paula Romo
La
nueva Constitución debe profundizar
los derechos que ya se encuentran en
la del 98 y que son el resultado
de varias luchas históricas.
En el Ecuador contemporáneo
los y las jóvenes somos un sector
mayoritario; existen declaraciones
internacionales y una realidad nacional
que nos exigirá incorporar la
visión de los y las jóvenes
y sus derechos. La palabra “joven” debe
constar textualmente en la nueva Constitución,
pues es un sector que debe visibilizarse
como un primer paso en el reconocimiento
de sus derechos y sus especificidades. |
Rosana
Alvarado
El
Ecuador ha vivido sin reconocerse en
lo diferente, lo diverso, lo nuevo. Por
eso existe la discriminación
etárea, tan perjudicial para
la transformación del país, invisibilizando a
los jóvenes como actores
políticos. Valoramos la propuesta
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