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Conferencia Internacional No Bases en Ecuador:
Desafío al gorila de mil libras

Eduardo Tamayo G.

Activistas,   académicos   y políticos de todas las regiones del mundo comprometidos con la paz   se reunirán en Quito y Manta, Ecuador, del 5 al 9 de marzo, en el marco de la Conferencia Internacional por la Abolición de las Bases Militares Extranjeras.

Un 95 por ciento de las bases militares que existen en el mundo son de Estados Unidos y el restante 5 por ciento pertenece a Francia, Reino Unido, India y otros países. Aunque     el enfoque principal de este evento internacional estará centrado en la presencia militar del imperio estadounidense,   el objetivo de la Conferencia es   más general y amplio y   analizará "el rol de las bases militares extranjeras y otras formas de presencia militar extranjera dentro de las estrategias de dominación mundial y sus impactos sobre la población y el medio ambiente".  

Otro objetivo de la Conferencia,    es formalizar y fortalecer la red mundial no bases integrada   por 300 organizaciones civiles de todo el mundo que nació en el seno del Foro Social Mundial.   "Esta es la primera vez   que la red articulada   a nivel electrónico se reúne físicamente para establecer   planes concretos de aquí al 2010 y al 2015 sobre cómo potenciar las luchas contra las bases   a nivel local y a nivel global",   señala Anabel Estrella, coordinadora de la Conferencia.   En un mundo globalizado, es "necesario debatir cómo una red global puede fortalecer a una red local y viceversa   y cómo se puede dar la articulación de las luchas y las resistencias", agrega   Estrella.

La tarea de esta red de activistas es gigantesca si se toma en cuenta que está desafiando con protestas pacíficas la política guerrerista de Estados Unidos, ese   gorila de mil libras, como lo suele llamar el intelectual   Noam Chomsky. En este desafío están empeñadas millones de personas de todo el mundo que han llevado a cabo multitudinarias marchas y movilizaciones contra la guerra en Irak en los últimos cinco años. Algunos de los representantes de este movimiento anti-guerra estarán presentes en Quito y Manta, entre ellos, la activista estadounidense Cindy Sheeham, madre del   soldado Casey Sheeham que perdió la vida en la guerra de Irak; el académico filipino Walden Bello; la investigadora mexicana Ana Esther Ceceña; la novelista   y activista política africana Lindsey Collen; el activista australiano por la paz Hannah Middleton; la profesora   de Puerto Rico Deborah Santana; el griego europarlamentario Athansios Pafilis, de la Izquierda Unida Europea.

Imperio global

Durante la conferencia se podrá vislumbrar el alcance,   la complejidad, los objetivos y los impactos de esa telaraña mundial de carácter militar que ha establecido en los últimos cincuenta años Estados Unidos, la   potencia que con su poderío económico y   militar tiene las pretensiones de conformar   un imperio mundial por primera vez en la historia de la humanidad. Algunos de los datos adelantados por los activistas de la Red   No bases   permiten vislumbrar la dimensión de la maquinaria de guerra estadounidense.   Elsie Monge, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Ecuador, dice que en   el 2005 existían 735 bases militares de Estados Unidos repartidas en los cinco continentes. Estas tienen un valor aproximado de 127.000 millones de dólares.   El total del personal militar estadounidense, incluyendo las bases   de Estados Unidos, es de 1'840.062, apoyado por 473.306 empleados civiles del Departamento de Defensa y 230.328 empleados locales. El Pentágono es uno de los mayores terratenientes del mundo pues sus bases ocupan 12 millones 726 mil 668 hectáreas. (1)

Pero estas 735   bases que reconoce oficialmente el Pentágono no incluyen los llamados acuerdos de acceso y cooperación (denominados Puestos Avanzados de Operaciones o Centros de Seguridad Cooperativa) firmados con gobiernos serviles que ha permitido extender la presencia militar estadounidense a más de 1000 puntos en todo el planeta. Esa presencia no   consiste solamente en soldados armados, sino que se disfraza con   misiones de ayuda humanitaria, misiones médicas, misiones de construcción de escuelas, etc.   que buscan ganarse   a la población civil, como ahora mismo está sucediendo en Guatemala y otros países.

En América Latina, hasta 1999,   Estados Unidos tenía la base de   Howard   en Panamá,   pero con los acuerdos Torrijos Carter ésta y otras se cerraron, sostiene Helga Serrano,   integrante de la Coalición No Bases del Ecuador y de la Asociación Cristina de Jóvenes-YMCA.   "Entonces, Estados Unidos buscó otros países para   asentar sus bases o sus militares   estableciendo cuatro bases: Compalapa en El Salvador, Reina Beatriz en Aruba, Hato Rey en   Curazao y Manta   en Ecuador. En estos cuatro casos se firmaron acuerdos similares, llamados   de cooperación para el uso de instalaciones militares y se destinaron   recursos del Plan Colombia para los mismas", agrega. A esto hay que añadir la base de Guantánamo en Cuba, un enclave que mantiene Estados Unidos desde comienzos del siglo XX y que ahora es utilizado como campo de detención   y de tortura de prisioneros denominados   "enemigos no combatientes". En Puerto Rico, tras una fuerte resistencia de la población local, se cerró Vieques pero   aún se mantienen otras en su territorio.     En Honduras, está la base de Soto Cano/Palmerolas. En Perú,   Colombia y otros países,   Estados Unidos ha   instalado 17 radares.

En América Latina "hay   dos áreas muy importantes para Estados Unidos:   la región andina que tiene que ver con la situación de Colombia   y la presencia de la guerrilla, y en el sur, la Triple Frontera, en donde están las economías más fuertes de América del Sur y la mayores reservas de agua dulce. Por ello,   Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en Paraguay,   donde pretende instalar una nueva base", agrega Serrano.

El fin de las bases y de los llamados acuerdos de cooperación militar es proteger los intereses de Estados Unidos y sobre todo las   inversiones de sus transnacionales.   Pero también Estados Unidos busca no solo   acceder sino controlar la biodiversidad y   el petróleo, siendo que Colombia y Venezuela están entre sus mayores proveedores.

Mujeres contra las bases

El 5, 6 y 7 de marzo, la Conferencia no bases   se desarrollará en Quito, pero para el 8 de marzo está previsto la realización de una   Caravana de mujeres por la paz contra las bases militares,   que partirá de Quito con dirección a   Manta, ciudad de 200.000 habitantes situada a orillas del Océano Pacífico,   con paradas en las ciudades de Santo Domingo,   Chone, Portoviejo y Montecristi, donde se realizarán actos simbólicos. El viernes 9, habrá   un   encuentro con los movimientos sociales locales y una gran marcha hacia la base militar.

La presencia militar de Estados Unidos en Manta se remonta a 1999 cuando los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos firmaron un acuerdo con una duración de 10 años para operaciones de monitoreo y control del tráfico aéreo de drogas. Posteriormente, este objetivo fue cambiando y Estados Unidos ha utilizado la base   y el Puerto de Manta para el control migratorio y para   proveer de inteligencia en tiempo real a las fuerzas militares colombianas para el combate a la guerrilla. (2)

Según las propias informaciones oficiales de Estados Unidos,   unos   8.000 migrantes que han partido desde las provincias de la Costa ecuatoriana con rumbo a Centroamérica y Estados Unidos   han sido detenidos por los guardacostas estadounidenses.   Pese a que el convenio de la base de Mata establece que la interdicción solo será realizada por la Armada del Ecuador, los buques de Estados Unidos han hecho 45 abordajes ilegales de barcos que llevaban a   migrantes o estaban en faenas de pesca. Entre el 2001 y junio del 2005 se ha causado destrozos o se ha hundido a 8 embarcaciones. (3)

"Hay una denuncia no resuelta de la desaparición de 18 pescadores del barco Jorge IV en junio de 2002 que, según los familiares, habría sido abordada por una fragata de Estados Unidos", señaló Lina Cahuasquí del Comité Andino de Servicios. Otro barco, el Daiquirí Mariu, fue destruido en busca de drogas pero no se encontró nada. Por este caso se está siguiendo un juicio en una Corte de la Florida   contra el   Comando Sur   del ejército estadounidense.

"En el año 2000,   la población mayoritariamente estaba   a favor de la base de Manta porque llegó   con la idea de vender progreso, seguridad, sin embargo, en el 2007 la percepción de la gente ha cambiado sustancialmente por los impactos económicos, sociales y culturales", agrega Cahuasquí. Los campesinos fueron desalojados, el puerto militarizado y los pescadores no pueden realizar sus faenas, el trabajo no llegó, el costo de la vivienda y de la vida se han disparado. Lo que si han proliferado son la prostitución infantil, la drogadicción y los negocios nocturnos.

En el 2009   vence el convenio de la base de Manta. El Presidente   Rafael Correa, quien ha sido invitado para la inauguración de la Conferencia, ha señalado que no se renovará el mismo como lo desea Estados Unidos.   La Coalición No Bases del Ecuador, integrada por unas 18 organizaciones, continuará vigilante para que esto se cumpla, pero también aspira a que la próxima Asamblea Nacional Constituyente que elaborará una nueva Constitución incluya un artículo que declare al Ecuador   país de paz y prohíba la instalación de tropas extranjeras en el territorio nacional.

Notas

(1) 737 U.S. Military Bases = Global Empire, by Chalmers Johnson

http://www.alternet.org/story/47998

(2)   Militares de EE.UU. en Manta: Esperando que se vayan, Eduardo Tamayo G. http://alainet.org/active/15986&lang=es

(3) Derechos del Pueblos, CEDHU, # 157, p. 5, Quito, febrero 2007

International Conference for the Abolition of Foreign Military Bases in Ecuador:
The Challenge of the Thousand-pound Gorilla

Eduardo Tamayo G.

ALAI AMLATINA, February 23, 2007 – Quito, Ecuador. Activists, academics and politicians from all over the world will come together in Quito and Manta, Ecuador from the 5th to the 9th of March to share their commitment to peace under the banner of the International Conference for the Abolition of Foreign Military Bases.

Ninety-five percent of the military bases in the world belong to the United States. The remaining five percent belong to France, Great Britain, India and other countries. Although the focus of the upcoming conference is the imperialist military presence of the United States, the Conference will also address the larger issue of “the role of foreign military bases and other forms of foreign military presence in a broad strategy of global domination that has repercussions for communities and the environment around the world.”

Another objective of the Conference is to formalize and strengthen the global network for the abolition of foreign military bases, which was established at the World Social Forum and now includes more than 300 civic organizations from different countries. According to the Conference coordinator, Anabel Estrella, “this is the first time that a network that was formed on the Internet has come together physically to establish concrete plans for 2010 to 2015 to strenghthen the global and local movement to close foreign military bases.” In a globalized world, Estrella adds, “we must debate how a global network can effectively support local networks, and vice versa, and how we can express the resistance.”

The work of this group of activists is gigantic, particularly considering that they are using peaceful protests to challenge the guerrilla politics of the United States, a force that popular intellectual Noam Chomsky likes to call a thousand pound gorilla. This struggle includes millions of people from around the world who, in the last five years, have been centrally involved in organizing marches and mobilizing communities against the Iraq War. Some of the representatives of the anti-war movement will be present in Quito and Manta, including U.S. activist Cindy Sheehan, mother of the soldier Casey Sheehan who lost his life in Iraq, Filipino activist Walden Bello, Mexican scholar Ana Esther Ceceñea, African novelist and political activist Lindsey Collen, Australian peace activist Hannah Middleton, Professor Deborah Santana from Puerto Rico, and Athansios Pafilis, parliamentarian in the European Union and member of the European United Left.

Global Empire

The Conference will bring to light the amplitude, the complexity, the goals, and the impact of the global spider web that the United States military has established in the last fifty years. The web has been constructed by an economic and military power that aims to build a global empire for the first time in the history of humanity. Data provided by the activists from the No Bases Network demonstrates the extent of the U.S. war machinery. Elsie Monge, president of the Ecuador Human Rights Commission, says that, as of 2005 the United States has 735 military bases across five continents. The bases have a monetary value of approximately 127 billion dollars. The total number of U.S. military personnel, including the bases in the United States, is 1,840,062 who are in turn supported by 473,306 civil employees from the Department of Defense, and 230,328 local employees. The Pentagon is one of the largest landowners in the world with bases that occupy 12,726,668 hectares (1).

However, the 735 bases that are officially recognized by the Pentagon do not include the access and cooperation agreements (called Cooperative Security Locations or Advanced Operation Centers) signed by servile governments that extend the U.S. military presence to more than 1,000 locations around the globe. This presence includes not only armed soldiers, but also goes disguised as humanitarian aid, medical missions, construction of schools, etc. that aim to win over the civic population, as is now happening in Guatemala and other countries.

The maturation of the Torrijos-Carter treaties and other agreements in 1999 heralded the closure of several military bases through Latin America including the Howard Base in Panama, explained Helga Serrano, member of the No Bases Coalition of Ecuador and the Ecuadorian affiliate of the YMCA. “Therefore, the United States looked for other countries that would host military bases and has since established four bases: Compalapa in El Slavador, Reina Beatriz in Aruba, Hato Rey in Curazao and Manta in Ecuador. The four countries signed similar agreements that secured their cooperation in the bases’ installation and the U.S. utilized funds from PLAN Colombia for the construction.” Serrano added that the base in Guantanamo, Cuba is a key location that the United States has maintained as a detention camp and torture center for prisoners considered “non-combatant enemies.” The Vieques base in Puerto Rico closed as a result of local resistance movements, however, the U.S. retains other bases in Puerto Rican territory. The U.S. continues to expand and maintain its bases in Latin America including a base in Soto Can/Palmerolas, Honduras. It has also installed 17 radars in Peru, Colombia and other countries.

In Latin America, Serrano explains, “there are two areas that the U.S. considers the most important: the Andean region related to the Colombian guerrilla conflict, and in the south at the “Triple Frontera,” or Three Borders, a meeting point of the three most economically powerful countries in South America that is also the location of the most extensive fresh water reserves in South America. Consequently, the United States has reinforced its military presence in Paraguay, and is trying to install a new military base there.”

The goal of the bases and of the military cooperation agreements is to protect the interests of the United States, and most importantly, the investments of the transnational companies. But the United States is looking not only to access but also to control the biodiversity and oil reserves, given that Colombia and Venezuela are among its principle suppliers.

Women Resisting Military Bases

On March 5th, 6th, and 7th, the Conference for the Abolition of Foreign Military Bases will take place in Quito. On March 8th, the conference will evolve into a Caravan of women for peace and against military bases that will leave Quito for Manta, a city of 200,000 people located on the Pacific coast. The Caravan will stop along the way in Santo Domingo, Chone, Portoviejo and Montecristi to hold symbolic presentations in protest of the bases. On the 9th of March, the activists of the Caravan as well as local activist will hold a summit and a massive march to the military base in Manta.

The U.S. military presence in Manta dates back to 1999 when the governments of Ecuador and the U.S. signed an agreement that secured the base in Manta for ten years as a site for monitoring and controlling aerial drug trafficking. Since the agreement, the operations of the base have changed and now include surveillance of migration and communication of intelligence about guerrilla combatants to the Colombian military (2).

According to official information provided by the United States, the U.S. Coast Guard has detained some 8,000 migrants leaving the coast of Ecuador for Central America and the United States. Despite an agreement with the United States that only the Ecuadorian police would intercept suspected boats, the United States has illegally intercepted 45 boats that carried migrants or were out on fishing ventures. From 2001 to June of 2005, the U.S. has destroyed or drowned eight boats (3).

According to Lina Cahuasquí of the Andean Service Committee, “there is an unresolved report of the disappearance of 18 fishermen from the boat Jorque IV in June of 2002 who, according to relatives, had been intercepted by a United States military boat.” Another boat, the Daiquirí Mariu, was destroyed during a drug search, although no drugs were found. As a result of this case, representatives are pursuing a suit in Florida Courts against the Southern Command of the U.S. military.

“In 2000, the Ecuadorian population was largely in favor of the Manta Base because it appeared to be profitable and offer security, however, in 2007 the perception of the population has changed substantially because of the economic, social and cultural impacts,” says Cahuasquí. Rural residents have been displaced, the port has been militarized, the fishermen can’t carry out fishing ventures, employment hasn’t increased and the cost of living has skyrocketed. Additionally, prostitution, including child prostitution, drug addiction, and other nocturnal businesses have increased.

The contract for the Manta Base ends in 2009 and President Rafael Correa, who has been invited to be the inaugural speaker at the Conference, has indicated that he will not renew the contract as the U.S. hopes. The No Bases Coalition of Ecuador, a coalition of 18 organizations, will continue its pressure to insure that Correa follows through. They also hope that the new constitution will include an article that declares Ecuador a Country for Peace and prohibits the installation of foreign troops in national territory.

Notes

(1) 737 U.S. Military Bases = Global Empire, by Chalmers Johnson
http://www.alternet.org/story/47998

(2) Militares de EE.UU. en Manta: Esperando que se vayan, Eduardo Tamayo G. http://alainet.org/active/15986&lang=es

(3) Derechos del Pueblos, CEDHU, # 157, p. 5, Quito, February 2007

 

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